Colombia no está aprovechando todo su potencial agroindustrial. Así lo resume Camilo Montes, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Alimentos de la Andi, al explicar el contexto del sexto Congreso Agroindustrial 2026.
Este evento se realizará esta semana en Plaza Mayor, Medellín, del 11 al 12 de febrero, con una asistencia estimada de 400 personas de toda la cadena productiva.
No es casual que el evento vuelva a Antioquia por tercera vez. Para la Andi, el departamento es un epicentro natural de la agroindustria nacional, por su músculo empresarial, su infraestructura y su capacidad de innovación.
Además, el congreso tiene cobertura nacional y está abierto a cualquier interesado, no solo a afiliados al gremio.
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Colombia, potencia agroindustrial desaprovechada
Las cifras muestran una paradoja. Colombia cuenta con más de 43 millones de hectáreas disponibles para producción agropecuaria, según la UPRA (Unidad de Planificación Rural Agropecuaria), pero solo se utilizan entre 6 millones en agricultura y 8 millones.
Al mismo tiempo, el país tiene un aparato industrial robusto: “Solo en alimentos existen más de 48.000 industrias, que representan cerca del 25% de la producción manufacturera nacional y generan más de 368.000 empleos”, calcula Montes.
Según el directivo, si se amplía la mirada a cosméticos, aseo, pulpa, papel, cartón y alimentos balanceados, el tamaño del ecosistema agroindustrial es aún mayor.
Además, hoy Colombia exporta alimentos con valor agregado a más de 140 países y, en el último año, las exportaciones agroindustriales superaron los US$15.000 millones, con un crecimiento del 36% en dólares y más del 20% en volumen.
“Aun así, el país apenas ocupa el puesto 24 en producción agroindustrial mundial”, detalla Montes.
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Ante ese rezago, Montes comenta que la Andi viene impulsando desde hace años la estrategia de “Agro + Industria”. La idea es simple, pero ambiciosa, “no pensar el agro y la industria por separado, sino como un solo sistema”.
El agro produce materias primas y alimentos frescos; la industria agrega valor, transforma, innova y responde a las necesidades del consumidor. Ese enfoque, explica Montes, es clave para cerrar brechas, integrar pequeños productores y escalar la oferta colombiana en mercados internacionales.
La hoja de ruta para pasar del puesto 24 al 10 en producción agroindustrial en el mundo
Uno de los ejes centrales del Congreso será la presentación de una hoja de ruta para que Colombia pase del puesto 24 al top 10 mundial en agroindustria. El planteamiento parte de un foco: el mercado.
“Antes de decidir qué sembrar o producir, el país debe preguntarse qué está demandando el mundo y qué necesita Colombia. Hoy hay un déficit global de proteínas, tanto de origen animal como vegetal, y una tendencia creciente hacia dietas balanceadas que incluyen alimentos frescos y procesados”, retrata Montes.
Sobre ese foco se articulan siete dimensiones clave: encadenamientos productivos, regulación moderna, articulación institucional, emprendimiento, innovación, talento humano y desarrollo sostenible.
El buen momento del sector no es menor. Mientras las exportaciones minero-energéticas cayeron, las no minero-energéticas, lideradas por la agroindustria, crecieron durante todo 2025. Hoy representan más del 30% de las exportaciones totales del país.
Café, flores, frutas, grasas y aceites, confitería, cacao, chocolate y alimentos procesados explican buena parte de ese desempeño.
Para la Andi, la resiliencia del sector y su capacidad de leer oportunidades en medio de la volatilidad cambiaria, las reformas internas y las tensiones geopolíticas explican estos resultados.
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Geopolítica, cadenas globales y diplomacia sanitaria
El Congreso dedicará un espacio central a la reconfiguración global de las cadenas alimentarias. La FAO presentará un análisis sobre lo que está ocurriendo en los mercados mundiales de alimentos y las oportunidades para países como Colombia.
Un caso emblemático es China, al país le tomó 11 años lograr la admisibilidad sanitaria para exportar carne, pero en solo dos años ya superó los US$100 millones en ventas.
Para Montes, esto demuestra la importancia de la diplomacia sanitaria y de modernizar entidades como el ICA y el Invima, con trámites que pasen de días a horas.
A su vez, Montes habla de un “tipping point”: 11 familias tecnológicas están transformando toda la cadena agroindustrial, desde la producción hasta el consumo. La convergencia entre IA, biotecnología y automatización está redefiniendo el sector, como ocurrió hace dos décadas con el turismo.
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Frontera agrícola: más que expandir, saber usar
Uno de los debates más sensibles es el de la frontera agrícola. Para la Andi, el dilema no es conservar o producir, sino cómo usar de manera inteligente las casi 43 millones de hectáreas definidas técnicamente por la UPRA, sin afectar ecosistemas estratégicos como páramos, humedales o la Amazonía.
La discusión, insiste Montes, debe pasar del tamaño de la frontera a su uso eficiente, incorporando ciencia, tecnología y sostenibilidad.
“Colombia difícilmente competirá en volumen con gigantes como Brasil, Argentina o México. Pero sí puede diferenciarse por sostenibilidad”, agrega.
Por ejemplo, con la economía circular, reducción de pérdidas y desperdicios -hoy se pierden cerca de 9,6 millones de toneladas de alimentos al año-, uso eficiente del agua, biodiversidad, agricultura regenerativa y energías limpias son claves.
El consumidor global, recuerda Montes, cada vez valora más estos atributos.
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