Margaret Tatcher, primera ministra de Gran Bretaña entre 1979 y 1990, fue gran culpable de que los equipos de fútbol se animaran a ver en la bolsa de valores una posibilidad real de negocio, nuevas fuentes de ingresos y el camino para consolidar lo que para los primeros años de la década de 1980 empezaba a conocerse como la empresa deportiva.
Y fue culpable porque el vuelco económico que la ‘Dama de Hierro’ quería para su nación se sustentó en el olvido de industrias tradicionales poco efectivas, según ella, como la de la explotación del carbón y otras materias primas, para reemplazarlas con el fomento a la inversión privada y el auge del mercado de capitales en la bolsa de valores.
Situación que supo aprovechar el Tottenham Hotspur, histórico equipo del norte de Londres. En 1983 y a pesar de que Gran Bretaña estuviera copada por las manifestaciones de sindicatos de distintos sectores económicos, ese equipo decidió salir a bolsa, convirtiéndose en el primero, con la idea de romper el mercado e impulsar a más clubes a hacerlo.
El momento fue el propicio, tras un año en el mercado de valores, el equipo conquistó en 1984 su segundo título en la Copa de Europa, fue el mejor entre 64 clubes, situación que le dio para, junto a grandes como el Real Madrid, tener el rótulo de “los más cotizados del mundo”.
Y aunque el camino en la bolsa del Tottenham llegó hasta 2012, supuso que otros equipos se animaran a hacer parte de un negocio que si bien no era tradicional para esa parte de la industria deportiva, ayudó a que los clubes contaran con otra fuente de ingresos (ver Claves).
Tal fue el éxito de la incursión del fútbol a este modelo económico que al día de hoy hay 20 equipos europeos que cotizan en bolsa. Tal ha sido el buen desempeño que en 2002 se creó un índice que agrupa a aquellos equipos que cotizan en mercados europeos; el único que lo hace por fuera del continente es el Manchester United, club que tiene sus acciones en Estados Unidos.
De hecho durante el año pasado el índice Stoxx (que reúne a los clubes de fútbol) tuvo mejor desempeño que indicadores como el Ibex 35 (principal medidor bursátil en España). Mientras en 2018 ese mercado ibérico descendió 8,19 %, el Stoxx se redujo en 5,67 %.
“Son instituciones serias, con un brazo económico lo suficientemente fuerte para dar tranquilidad a los inversionistas. Si bien está dentro de un negocio de emociones, su éxito depende en su totalidad del desempeño del equipo, de cuáles son los actores empresariales detrás de los clubes y del movimiento financiero. Actúan como cualquier otra empresa enlistada”, aseguró Raúl Ávila, profesor de Economía en la Universidad Nacional.
Es decir que el símil es muy parecido a lo que ocurre cuando una mala o buena noticia afecta el movimiento de las acciones de una empresa. Por ejemplo, el pasado 12 de marzo la Juventus de Italia disputó su paso a los cuartos de final de la Champions League frente al Atlético de Madrid.
Tras remontar un 2-0 en contra, resultado del primer partido en España, la Juventus logró que sus acciones repuntaran 20 %, una vez el partido de vuelta terminara 3-0 a favor del equipo de Cristiano Ronaldo (ver Radiografía).
Otro caso ocurrió en abril de 2017 cuando el bus del Borussia Dortmund de Alemania fue atacado con explosivos, lo que hizo caer las acciones del equipo. Tras el hecho se conoció que el atacante planeó el hecho con la idea de que los títulos del equipo bajaran y de esta manera poder comprar a un precio mucho más bajo.
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