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Empresas paisas en manos de extranjeros: ¿pierde o gana la industria?

  • Las empresas antioqueñas, emblemáticas del país, generan interés para grandes multinacionales. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
    Las empresas antioqueñas, emblemáticas del país, generan interés para grandes multinacionales. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
13 de septiembre de 2021
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En fusiones y adquisiciones Colombia es actualmente el cuarto país de la región, detrás de Brasil, México y Chile. Solo en el segundo trimestre registró 94 movidas de este tipo que significaron 3.542 millones de dólares, asegura la plataforma especializada Transactional Track Record (TTR).

Entre los negocios que se han avanzado este año, dos involucran a firmas de tradición paisa: el de la sueca Essity adquiriendo 45,8 % más de las acciones de Productos Familia, para así quedarse con el 95,8 % –ya tenía 50 %–; y el de la neerlandesa AkzoNobel haciéndose con el Grupo Orbis.

“Ya no hay empresas colombianas” o “ya casi todas las empresas antioqueñas son extranjeras”, han sido algunas reacciones de lectores de EL COLOMBIANO en redes al leer estas movidas, sintiendo, de alguna forma, que los cambios accionarios diluyen el legado del empresariado paisa.

¿Qué tan cierto es? Para expertos en temas empresariales, esos acuerdos son un gana-gana porque las firmas antioqueñas pueden acelerar sus procesos de innovación, abrir nuevos mercados, obtener recursos frescos y aún así siguen tributando en el país.

Uno de quienes así lo piensa es Óscar Eduardo Medina, docente de Organización y Gerencia de la Universidad Eafit: “Aunque cambian de dueños, su esencia permanece porque continúan en Colombia generando empleo y en sus actividades comerciales normales”.

Dice Medina que al pasar a ser de una multinacional, lo que puede ocurrir con las unidades productivas nacionales es que se les abra la posibilidad de un capital mayor para invertir en innovación, investigación y activos, aunque el “pero” sería que los dividendos se irían fuera del país.

Respecto a la apertura de mercados resalta el negocio por Grupo Orbis, porque aunque su adquisición no se cerraría hasta la recta final de este año o principios del próximo, AkzoNobel (que se quedará con las subsidiarias Pintuco, Andercol, Mundial y Poliquim) es una puerta para seguir ampliando horizontes gracias a su presencia en 150 países.

Algo similar pasa con Grupo Familia: el propio presidente de la compañía, Andrés Gómez, dijo en una reciente entrevista con EL COLOMBIANO que el negocio cerrado con Essity a finales de agosto es la evolución de una relación que empezó hace 36 años, en la que ahora la sueca le apostará “a estar y permanecer, con una visión de largo plazo, a crecer y a desarrollar una estructura para ampliarse de forma más acelerada en todos los países de Latinoamérica” de la mano de Familia.

También sonaron

Si bien los acuerdos por Familia y Orbis son los más recientes, no significa que sean los únicos de esta clase en el departamento. Un caso recordado, por ejemplo, es el del acuerdo de salvamento que en 2008 le permitió al mexicano Grupo Kaltex hacerse con la mayoría accionaria de Coltejer.

Pese a no ser un acuerdo fructífero a la fecha, pues desde que se cerró Coltejer solo registró utilidades en 2010 y 2015, para el profesor Medina no quiere decir que la inversión extranjera per sé haya afectado a la textilera, teniendo en cuenta que esta arrastraba una situación económica compleja desde antes.

Viajando mucho más atrás en este recorrido de movidas empresariales, hay que ir a 1962, cuando la multinacional estadounidense Owens Illinois, la mayor fabricante de envases de vidrios del planeta, invirtió en Cristalería Peldar –hoy, O-I Peldar–.

Tras una exitosa actividad forjada en su tradicional fábrica ubicada frente al barrio Alcalá, en Envigado, finalmente la compañía de cuna antioqueña cerró su historia en el departamento en diciembre de 2018, para trasladar esa operación al municipio de Zipaquirá, en Cundinamarca.

Otro acuerdo recordado es el de la estadounidense Philip Morris, por la Compañía Colombiana de Tabaco (Coltabaco), en el cual la americana se quedó con 96,6 % de la colombiana en 2005.

Luego de una época difícil por el contrabando y condiciones fiscales adversas para esa industria, en junio de 2019 se informó el cierre de las plantas de Coltabaco en Medellín y Barranquilla, y Philip Morris subrayó que la apuesta migraría hacia un esquema más eficiente y sostenible.

Más recientemente también se recuerda a Almacenes Éxito, cuya mayoría accionaria pasó en 2005 a manos del Grupo Casino, de Francia, un viejo conocido de la compañía antioqueña toda vez que en 1999 ya había adquirido un 25 %.

El asunto no paró allí y en 2019 el plan de Grupo Casino por simplificar la estructura de sus operaciones en Sudamérica resultó en una movida por la que la Companhia Brasileira de Distribuição (GPA) –filial de Casino– se quedó con el 96,57 % de Éxito.

Y seguirán...

Al analizar estos negocios, para Carlos Ronderos, exministro de Comercio, hay algo claro: “Lo que se ha visto en América Latina es que, con la crisis por la pandemia, ha bajado el valor de muchas empresas y es una oportunidad de las multinacionales para hacer fusiones y adquisiciones. Es previsible que en Colombia siga esa tendencia”.

Ronderos no cree válido decir que las firmas paisas adquiridas por extranjeros ya no son colombianas porque “son ingresos que se generan acá, hay tributación acá y se generan empleos en este país”.

Ante esto, Juan Pablo Granada, presidente de Customer Index Value, cree clave en estos negocios encontrar socios alineados con los propósitos corporativos de las empresas nacionales. También considera elemental que esas inversiones no solo lleguen a grandes empresas, sino a medianas, pequeñas y hasta micros, pensando en tener un mercado más diverso y competitivo.

Si bien el consenso de analistas proyecta movimientos adicionales en los próximos meses, resultarán claves las señales que como país se envían a los inversionistas, pues no hay que olvidar que la estabilidad fiscal es determinante para atraerlos y en Colombia las múltiples reformas fiscales de los últimos años son un reto para ello

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