“Hoy, en el altiplano cundiboyacense, minifundista, lechero y reseco, un bulto de silo de maíz supera los $20.000, y el campesino, enfrentado a perder sus animales y su ingreso, debe elegir entre alimentarlos o alimentar a su familia”, cuestionó.
A ojos del líder gremial, el Gobierno debe mostrar “menos cuento y más hechos”, y en ese sentido mencionó que durante mandatos anteriores hubo bodegas para distribuir suplementos gratuitos o subsidiados.
El antecedente
Por ejemplo, entre 2014 y 2015, debido a El Niño, Fedegán, en conjunto con el Fondo Nacional del Ganado, FNG, y la Bolsa Mercantil de Colombia, BMC, (con recursos del Ministerio de Agricultura) anunció el lanzamiento de 50 bodegas ganaderas para mitigar el impacto de dicha temporada.
El objetivo de las bodegas fue aprovisionar alimentos que suelen escasear en época de sequía, y en su momento se distribuyeron en varios departamentos del país, entre ellos Antioquia, Córdoba, Casanaere, Arauca o Magdalena.
Qué dice el Gobierno Petro
Respecto al rol del actual Gobierno durante El Niño, la ministra de Agricultura, Jhenifer Mojica, precisó: “Hay dos puntos neurálgicos que tenemos que atender para asegurar el bienestar de las poblaciones campesinas y de la ruralidad: uno es asegurarles las compras de cosechas a un buen precio. Por eso, toda la estrategia de abastecimiento nacional y lo que está haciendo ahora el Gobierno con la Agencia Nacional de Abastecimiento, que es un brazo de la Agencia de Desarrollo Rural; y segundo, con las agencias de comercialización locales y regionales, asegurar las compras públicas y con la transformación e industrialización”.
De acuerdo con Mojica, esto permite “mayores indicadores de producción y mejores rentabilidades para pequeños y medianos productores”.
Según la cartera, a causa de las condiciones climatológicas actuales hay un área de 17.000 hectáreas afectadas por estrés hídrico, heladas e incendios, entre pasturas de ganadería y siembra.
Tras la declaratoria de desastre y calamidad pública, el Gobierno destacó que ello permitió un Puesto de Mando Unificado (PMU) para “trabajar de manera anticipada y articulada por los productores agropecuarios”.
La idea de Fedegán
Pero para Lafaurie, de Fedegán, esto no ha sido sufuciente. “Nuestra biodiversidad y nuestra vocación agropecuaria, dos riquezas que podrían representar el salto al desarrollo, se destruyen mientras debatimos quién tiene la culpa o no la tiene, qué hubiéramos debido hacer y no hicimos. Están en riesgo el sector agropecuario, la seguridad alimentaria y las ya difíciles condiciones de la vida rural”.
El líder del gremio ganadero también se animó a hacer su propia propuesta. “Si la ganadería ocupa más de 30 millones de hectáreas y en apenas un millón se establecieran Sistemas Silvopastoriles, SSP, lograríamos una ‘revolución ambiental’ con eficiencia productiva y alta captura de carbono”.