El presidente de Grupo Sura, Ricardo Jaramillo, destacó la gestión del equipo encargado de la EPS Sura y de los servicios de diagnóstico, al resaltar que han administrado una organización de gran escala con más de 10 millones de ingresos y millones de prestaciones, manteniendo el equilibrio entre ingresos y gastos en un contexto en el que la utilidad es prácticamente nula.
Según explicó, la EPS ha sostenido con compromiso la atención de 5,4 millones de afiliados, lo que la convierte en uno de los pilares del sistema de salud. “Han gestionado una compañía muy grande, consolidando tanto el ingreso como el gasto, aun cuando la utilidad es prácticamente cero”, manifestó el empresario, en respuesta a uno de los accionistas que en la asamblea indagó sobre la suerte de la entidad de salud.
Jaramillo subrayó que, para el grupo, la salud es un componente fundamental dentro de su visión de servicios financieros y negocios adyacentes. En este sentido, la compañía no solo contempla el aseguramiento en salud en Colombia, sino también el desarrollo de este negocio en otros países, apoyándose en su conocimiento técnico y experiencia acumulada.
“La salud es fundamental en todo el ecosistema que vemos y queremos estar en este sector, no solo en Colombia sino en otros mercados”, señaló.
Uno de los puntos clave de la intervención del directivo fue la explicación sobre la solicitud de desmonte progresivo de la EPS presentada hace más de un año, la cual no fue aceptada por las autoridades. Según Jaramillo, la solicitud se hizo como una señal de transparencia, al evidenciar que las reservas de la entidad superaban sus deudas en ese momento, lo que permitía cumplir con sus obligaciones.
Sin embargo, advirtió que las condiciones futuras eran inciertas, especialmente por la evolución de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y otros factores de cobertura. “No podíamos garantizar que esa situación se mantuviera en el tiempo, por eso presentamos el plan de desmonte progresivo, que finalmente no fue aprobado”, explicó.
Una operación marcada por la incertidumbre regulatoria
El presidente de Grupo Sura enfatizó que el futuro de la EPS depende en gran medida de decisiones regulatorias y de la evolución del sistema de salud en Colombia. En este contexto, la compañía asegura que continuará aportando su conocimiento técnico y experiencia al debate público, con respeto por la institucionalidad.
“Es una de las crisis actuales que tenemos como país y debemos solucionarla de manera estructural. Las reglas deben permitir que compañías de este tamaño sean sostenibles”, indicó.
Jaramillo también advirtió que, si el entorno se deteriora, los indicadores de la EPS podrían eventualmente ubicarla en una situación susceptible de intervención por parte del Gobierno, aunque aclaró que esto no ha ocurrido hasta el momento.
Por su parte, la presidenta de Suramericana, Juana Francisca Llano, aclaró que la desconsolidación de la EPS fue un proceso estrictamente contable y no operativo. Es decir, la compañía sigue siendo gestionada por Sura con los mismos equipos y bajo los mismos principios de administración.
“La desconsolidación es un asunto contable, no operativo. Operativamente la compañía sigue estando en manos de Sura y la seguimos gestionando como lo hemos hecho toda la vida”, afirmó.
Llano explicó que uno de los pilares de la gestión ha sido mantener el equilibrio entre reservas y pasivos —lo que denominó un “calce uno”— para garantizar la capacidad de pago a proveedores y prestadores de servicios de salud.
De acuerdo con la directiva, entre el 80% y el 85% de las obligaciones con prestadores se paga en menos de 30 días, lo que convierte a la EPS en una de las que mayor flujo de caja aporta al sistema en las regiones donde opera.
Control del gasto y gestión del riesgo para sostener la atención
La presidenta de Suramericana también detalló que la EPS ha mantenido un estricto control del gasto administrativo, que representa alrededor del 3,5% de los ingresos, los cuales ascienden a 10,1 billones de pesos. Esta disciplina financiera, junto con modelos de gestión de riesgos orientados a controlar la siniestralidad, ha permitido sostener la atención a los afiliados en medio de la incertidumbre del sector.
“Nuestro foco ha sido la excelencia en el servicio y la gestión de riesgos para poder seguir atendiendo a nuestros usuarios como se lo merecen”, señaló.
Tanto Jaramillo como Llano coincidieron en que, pese a los desafíos estructurales del sistema de salud, la EPS se sigue administrando como si estuviera plenamente consolidada en los estados financieros del grupo, debido a la responsabilidad que implica atender a millones de usuarios.
“Estamos gestionándola como si estuviera en el balance, porque más que en el balance, la tenemos en el corazón”, concluyó Llano, al reiterar el compromiso de la compañía con la continuidad del servicio y la estabilidad del sistema de salud.