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La economía de la isla de San Andrés se está ahogando

La caída en la visita de turistas del 35% en el primer semestre está afectando en cascada toda la dinámica insular.

  • San Andrés, Providencia y Santa Catalina esperan que lleguen más turistas para superar su crisis económica. FOTO Cortesía Revela Colombia - MinCIT y Fontur
    San Andrés, Providencia y Santa Catalina esperan que lleguen más turistas para superar su crisis económica. FOTO Cortesía Revela Colombia - MinCIT y Fontur
02 de septiembre de 2023
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Hubo un tiempo en el que ir a San Andrés era el sueño de cualquier colombiano, los jóvenes que iban a graduarse vendían boletas todo un año para ir a su excursión, y las agencias de viaje tenían promociones permanentes para conocer la isla. Muchos paisas viajaron por primera vez en avión yendo a San Andrés.

Luego, ir a la isla se convirtió, para muchos, en un programa de fin de semana, los tiquetes estaban muy baratos y la oferta turística era tan grande que daba para todos los presupuestos. Solo el año pasado llegaron a ese territorio de 27 kilómetros cuadrados 1.387.000 turistas.

Las playas se atestaron de gente, y ni siquiera los tres huracanes que pasaron por encima fueron impedimento para que los turistas llegaran a disfrutar del mar, el sol, la brisa, y la gastronomía.

Pero hoy ese panorama parece remoto, pues para un viajero de Medellín resulta más barato ir a Miami, Punta Cana o Cancún que visitar la paradisiaca isla colombiana. Y esa carestía les está pasando factura, el primer semestre llegaron 550.000 turistas, y teniendo en cuenta que la primera mitad del año tiende a ser la de mayor demanda, así que seguramente el año cerrará por debajo de los 800.000 visitantes.

La reducción de los viajeros nacionales es del 36%, si se compara con el mismo periodo de 2022, lo cual quiere decir que la isla dejó de recibir más de 280 mil viajeros en vuelos nacionales durante el primer semestre del año.

Para Paula Cortés Calle, presidenta de la Asociación Nacional de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), “es una lástima que esto esté ocurriendo, porque San Andrés tiene todo para ofrecer a sus visitantes nacionales e internacionales, su Reserva Mundial de la Biósfera ‘Seaflower’, que no solo incluye las islas y sus cayos lejanos, pues además, conforma el 10% del Mar Caribe, con una extensión mayor a los 300 mil kilómetros cuadrados”.

También destacó “los ritmos insulares como el reggae, el reggaeton, la soca, el calypso, el merengue, el vallenato y la salsa; un lugar elegido como el mejor destino de Sol y Playa en los World Travel Awards en 2014, 2015 y 2019; un imperdible para quienes buscan buceo, cultura, naturaleza y excelente gastronomía”.

Una crisis anunciada

¿Por qué resulta más caro viajar en el país que ir a otros destinos dolarizados? La respuesta es sencilla: la quiebra de las aerolíneas Viva y Ultra dejó muy desconectada a la isla, a la que solo se llega en avión. Esas aerolíneas habían bajado, con su modelo low cost, las tarifas de tiquetes y habían acaparado varias rutas.

“El año pasado teníamos 35 frecuencias aéreas, y en septiembre Viva empieza a cancelar vuelos, a cancelar rutas, hasta que cierra operaciones en febrero, y luego ocurre lo mismo con Ultra”, recuerda Juan Enrique Archbold Dau, secretario de Turismo de San Andrés.

“Nosotros sabíamos que con la quiebra de Viva San Andrés iba a ser el destino más afectado. El presidente de Viva, Félix Antero, me dijo que no sabían qué tanto iban a aguantar, así que yo desde el año pasado, en la Vitrina Turística de Anato, alerté acerca de lo que iba a pasar, se lo dije al presidente, y aún así la respuesta llegó tan tarde que ya no había solución”, dijo el gobernador de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Everth Julio Hawkins.

Cuando de golpe cayó la crisis, San Andrés quedó con cinco vuelos al día, los precios de los tiquetes se fueron a las nubes y como una cascada ocurrió lo mismo con los hoteles y el resto de los servicios turísticos.

Efecto cascada

Esto porque con la bonanza reciente los operadores turísticos y los hoteles habían hecho grandes inversiones en instalaciones, lanchas, motos náuticas, caballos, casi todos apalancados en deuda, y cuando dejaron de llegar los turistas el sector se ahogó.

“Los hoteles también se vieron obligados a subir los precios, porque tienen que mantener su infraestructura y operación. Pero lo que hemos visto es que muchas personas han tenido que cerrar agencias, cadenas de hoteles han reducido su presencia, si tenían cinco hoteles han cerrado dos, y muchos mandan a sus empleados a las casas pagándoles solo la seguridad social, porque no pueden tenerlos sin hacer nada”, dijo Archbold Dau.

Varios hoteleros le contaron a EL COLOMBIANO de las maromas que hacen para que los precios no tengan que subir tanto: el mantenimiento de la infraestructura es muy costoso, porque tiene que ser permanente, pues el salitre corroe con mucha facilidad, por lo que tienen que pintar más constantemente; el consumo energético es muy costoso, porque depende 100% del diésel, ya que no hay hidroeléctricos ni energías limpias, tampoco están interconectados al sistema nacional, pues los separa del territorio continental colombiano por 775 kilómetros de mar.

Los hoteleros también mencionaron el alto costo de la mano de obra, y las estrategias que tienen que aplicar para retenerla, pues en la playa es muy fácil ganar dinero y competir con esos recursos contantes es muy complejo. “Si no pagas bien los trabajadores se te van, porque es fácil ganarse 100.000 pesos diarios en la informalidad, mientras en un hotel hay que cumplir horarios, trabajar domingos, festivos y de noche”, dijo uno de ellos.

Entonces, los hoteles tienen que cobrar más, especialmente en época de crisis.

Más allá del turismo

Y la cascada continúa, porque en San Andrés no solo se afecta el sector turismo, sino que este es toda la economía del archipiélago: “Nosotros vivimos 100% del turismo, aunque el Dane diga que el 90%, porque aquí quien no está trabajando en el turismo tiene una tienda que atiende al taxista o a la empleada del hotel, o pesca, pero esos pescados van para el turista en los hoteles”. Así que el golpe es generalizado.

Se siente, por ejemplo, en la disponibilidad de habitaciones, ahora es normal encontrar la habitación disponible a la hora que sea que se llegue a la isla, pues la demanda ha bajado tanto que es difícil encontrar un hotel lleno.

Hoy la isla cuenta con 15 frecuencias diarias (una reducción de 35%) y las conexiones directas desde las regiones se han reducido muy drásticamente, ahora por ejemplo solo hay dos vuelos directos desde Medellín, operados por Avianca y Latam, pero Viva tenía cinco diariamente.

Para ejemplificar utilizamos el motor de búsqueda de Despegar.com, donde encontramos tiquetes Medellín- San Andrés para viajar el viernes 13 de octubre y regresar el lunes 16, el próximo puente festivo. La única opción de vuelos directos ofrecida es por Latam con un costo $1,4 millones, y con escalas por Avianca el precio sería de $1,6 millones.

Para ese mismo periodo los tiquetes directos a Miami (ida y regreso) costarían $1,6 millones por JetBlue o $2 millones por Avianca. Y con escalas desde $1,6 millones.

Aquí hay que aclarar que esta simulación se hizo para un puente festivo, cuando usualmente los tiquetes aéreos son más costosos, pero es una muestra de que los precios son similares para viajar a territorio estadounidense que al archipiélago.

El gobernador aseguró que Avianca ha hecho grandes esfuerzos por llevar más vuelos a la isla, pero es que muchas veces las cuentas no dan.

A la administración de la isla las aerolíneas les han mostrado sus cuentas claramente, hacer la ruta Bogotá - San Andrés - Bogotá les toma seis horas, en el alistamiento y los trayectos, cada uno de dos horas; mientras que en ese mismo periodo hacen tres trayectos en territorio continental. Y negocios son negocios.

Soluciones

La súplica desde la isla es que el Gobierno elimine parte de la carga impositiva del combustible en la isla, pues al menos el 20% de lo que se paga por la gasolina, el diésel y el combustible tipo jet, que es el que utilizan los aviones. Tal como ocurre en las demás zonas de frontera. Además, que se aumente el cupo de gasolina para los aviones en la isla.

“Nosotros no estamos pidiendo subsidios, estamos pidiendo que no nos hagan las cosas más difíciles, que para las aerolíneas haya un incentivo al operar una ruta que tiene una alta demanda, pero que con tan poca oferta y con tan altos precios nos están ahogando”, dijo el gobernador.

El mandatario local ya no quiere tener 1,3 millones de visitantes, sabe que con esa cantidad el turismo no es sostenible, los turistas no están cómodos y el impacto ambiental es muy grande, pero piensa que 800.000 o 900.000 turistas cada año sería una buena cifra con la que gana el turista y la isla, especialmente el raizal.

Ante la solicitud insistente del gobernador, el ministro de Comercio Industria y Turismo, Germán Umaña, pidió a las administraciones locales aterrizar un plan que permita saber con certeza que el turismo será sostenible para que un paraíso como San Andrés sea eterno y no que se acabe pronto por sacarle algunos pesos.

Paula Cortés, presidenta de Anato, celebró el repunte observado en la llegada de visitantes extranjeros, pues “con base en cifras de Migración Colombia, calculamos que entre enero y junio de 2023 llegaron al archipiélago 41.652 extranjeros, lo que significa un crecimiento del 23% respecto al mismo periodo de 2022, siendo Chile, Brasil, Perú, Argentina, Ecuador y Estados Unidos, los principales países de nacionalidad que la visitaron”.

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