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¿Quién es Serafino Iacono?: el empresario que enreda en conflicto de interés a Ricardo Roa de Ecopetrol

El inversionista petrolero, de origen venezolano, fue dueño de Pacific Rubiales y ahora tiene una participación en Aris Mining, entre otras compañías.

  • Serafino Iacono es un empresario venezolano del sector hidrocarburos. Foto: Cortesía @oscar_parrac
    Serafino Iacono es un empresario venezolano del sector hidrocarburos. Foto: Cortesía @oscar_parrac
  • Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol. Foto Colprensa
    Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol. Foto Colprensa
21 de febrero de 2024
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Serafino Iacono es un nombre que aparece con frecuencia envuelto en escándalo. El empresario de los hidrocarburos y la minería ha dejado a su paso por Colombia la debacle de Pacific Rubiales, que terminó con un mal acuerdo para los pequeños inversionistas, y ahora amenaza la estabilidad de Ecopetrol, producto de su cercana relación con el presidente de la petrolera estatal Ricardo Roa.

Iacono nació en Venezuela hace 63 años, es economista de la Universidad de Nueva York. En el mundo de los negocios es conocido por su experiencia de más de 30 años en el sector de los hidrocarburos, el mercado de capitales y por, supuestamente, haber recaudado más de 4.000 millones de dólares en proyectos de recursos naturales, al menos así lo señala su reseña como director de Aris Mining.

Se mueve como pez en el agua entre empresarios y políticos, por sus acciones, podría decirse que le da lo mismo el uribismo que el petrismo, siempre y cuando le convenga económicamente.

Su hoja de vida está llena de altos cargos en empresas de renombre en el sector extractivo, entre ellas: GCM Mining (antes Gran Colombia Gold y ahora Aris Mining) y Pacific Rubiales, y Petromagdalena Energy, y ahora participa en numerosos proyectos comerciales y de recursos en América Latina, Canadá y Estados Unidos.

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El escándolo de Pacific Rubiales

Se dice que su olfato para los negocios lo condujo a Colombia en los primeros años de los 90. Donde siguió aprendiendo sobre la gerencia en el sector extractivo, además, su experiencia en la banca inversionista le ayudó a gestionar un músculo financiero para fundar Pacific Rubiales, un proyecto minero que operó por cerca de ocho años en este país.

La compañía la fundaron cuatro venezolanos el 23 de enero de 2008 en Toronto (Canadá), dos de ellos venían de trabajar en Petróleos de Venezuela (PDVSA), y conocían al dedillo el tejemaneje del sector, y Iacono apareció como un socio formidable, con la capacidad de levantar dinero para iniciar operaciones.

Los cuatro socios —Ronald Pantin, José Francisco Arata, Miguel de la Campa y Serafino Iacono— veían con buenos ojos meter plata en Colombia. Especialmente porlos alivios tributarios que se impulsaron en el gobierno de Álvaro Uribe para la inversión en el sector extractivo.

Pacific Rubiales resultó de la adquisición inicial de Pacific Ventures, una empresa familiar de cosméticos en Canadá, y de varias pequeñas petroleras privadas en Colombia y Venezuela, entre ellas Meta Petroleum, una empresa de Germán Efromovich, para entonces dueño de Avianca.

Desde entonces, Pacific y sus cuatro dueños se robaban las portadas de los principales medios de comunicación de Colombia, incluso, patrocinaba a la Selección Colombiana de Fútbol, y rápidamente se convirtió en la petrolera privada más grande de América Latina.

Tan importante se estaba haciendo Iacono en el mundo de los negocios que, en julio de 2010, el entonces presidente Uribe le concedió la nacionalidad colombiana en una ceremonia en la Casa de Nariño. Cabe resaltar que el empresario también cuenta con ciudadanía italiana.

Asimismo, se dice que Tomás Uribe (hijo del expresidente Uribe) asistió a su matrimonio. E incluso que Iacono llegó a ser uno de los financiadores de la campaña del exmandatario, según registros de la Silla Vacía.

Pero las cosas empezaron a cambiar y en 2011 iniciaron los paros en Puerto Gaitán (Meta) donde Pacific tenía los pozos principales, desde entonces empezaron a trascender las difíciles condiciones económicas que vivían los colonos de la región, que habían llegado esperando la bonanza.

Sin embargo, Iacono y compañía siguieron con su negocio, consiguiendo inversionistas en Brasil, Venezuela y Canadá. Pero, para 2014, el precio de las acciones se fue al piso. Ya para 2016, Pacific Rubiales reportó pérdidas por 900.000 millones de dólares, una cifra insostenible.

La explicación de los cuatro propietarios era que la caída de los precios internacionales del crudo les estaba pasando factura, sin embargo, luego salieron a relucir malos manejos de sus gerentes.

Entonces, Pacific, con Iacono buscando salidas financieras, llegó a un arreglo con el fondo de inversión Catalyst Capital Group, que asumió la reestructuración de la empresa a cambio del 100% de las nuevas acciones. Pero dicha transacción resultó en una gran pérdida para los inversionistas minoritarios que le habían creído a Serafino Iacono.

Rutas del Conflicto recogió que “Catalyst adquirió todo el conglomerado empresarial, además de miles de hectáreas en Colombia y el derecho de explotación de varios campos gasíferos y petroleros, los mayores de ellos en Puerto Gaitán. La compañía se quedó con el campo Quifa, y entregó Rubiales-Piriri –el principal-- a Ecopetrol, en junio de 2016”.

Desde entonces, el perfil de Serafino Iacono se mantuvo bajo, al menos dejó de aparecer en la prensa, pero en el sector extractivo su nombre seguía sonando, pues tenía una participación mayoritaria en Grancolombia Gold, empresa minera con presencia en Segovia y Marmato.

El año pasado, cuando Gran Colombia fue absorbida por Aris Mining, la participación de Iacono dejó de ser mayoritaria y a cambio obtuvo el 1,48% de la multinacional. Lo que se sabe es que es miembro de la Junta Directiva, pues su conocimiento en el mercado colombiano resultaba muy importante para los nuevos propietarios, dato que es importante para entender el conflicto de interés en el que ahora está el presidente de Ecopetrol.

El escándalo en Ecopetrol

A finales del año pasado se conoció que Ricardo Roa le había comprado un apartamento de lujo a una empresa de Serafino Iacono. La transacción ocurrió el 24 de abril de 2023, unas semanas antes de que Roa asumiera la presidencia de Ecopetrol, pero ya se sabía de su nombramiento. Además, se conocía en detalle su cercanía con el presidente Petro, pues acababa de ser su gerente de campaña.

Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol. Foto Colprensa
Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol. Foto Colprensa

El lujoso inmueble costó $1.800 millones, muy por debajo del valor comercial de propiedades similares en el exclusivo sector de Bogotá en el que está ubicado.

Pero el negocio no habría sido importante si no se hubieran conocido los intereses personales de Iacono en Ecopetrol: este empresario tiene una participación del 72% en el bloque de gas SN-9 (Sinú 9), ubicado en el departamento de Córdoba. La cuestión es que Hocol, filial del Grupo Ecopetrol, ha mostrado interés en adquirir ese bloque gasífero.

Así es como podría configurarse un conflicto de interés, pero solo la Junta Directiva de Ecopetrol está facultada para dirimirlo. Pero nueva evidencia apunta a que a dicha junta directiva estarían llegando personas cercanas a Iacano.

El periodista Daniel Coronell reveló que los directivos de la petrolera nacional Gonzalo Hernández Jiménez y Mónica de Greiff, a su vez, hacen parte de la junta directiva de Aris Mining, donde Iacono tiene una probada relevancia. De Greiff lleva años en ambas posiciones, pero Hernández apenas fue nombrado la semana pasada en la minera. ¿Podría esta junta decidir sobre el destino de Roa y el negocio de Hocol?

Además, será consul en Colombia

El fin de semana se conoció que Serafino Iacono será cónsul en San Marino en Bogotá. Se trata de un pequeño estado que reposa en territorio Italiano, pero es independiente y cuenta con unos 33.000 habitantes.

Iacono tendrá entre sus tareas apoyar a los ciudadanos de San Marino que estén presos en Colombia. Lo curioso es que no hay un solo sanmarinense preso en este país. De hecho, el Reporte Coronell sostuvo que San Marino tiene un récord penitenciario: solo hay una persona en la cárcel. A su vez, los cónsules honorarios deben ayudar a los ciudadanos que requieran documentos para viajar a su país de origen.

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