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La tecnología es puente para un desarrollo en paz para Colombia: Ayala

  • El colombiano Orlando Ayala se retiró de Microsoft como vicepresidente global de Desarrollo de Mercados Emergentes. Estuvo vinculado a la tecnología desde 1991. FOTOs Julio c. Herrera
    El colombiano Orlando Ayala se retiró de Microsoft como vicepresidente global de Desarrollo de Mercados Emergentes. Estuvo vinculado a la tecnología desde 1991. FOTOs Julio c. Herrera
Por Juan Fernando Rojas T. | Publicado el 04 de septiembre de 2016
60

años cumplió Orlando Ayala, 40 de ellos vinculado a la industria tecnológica.

en definitiva

El colombiano Orlando Ayala se retira de una vicepresidencia global de Microsoft, pero seguirá trabajando en proyectos de tecnología que, de cara al posconflicto, podrían servir a Colombia.

Después de 40 años de carrera profesional, desde que trabajaba de día y estudiaba de noche Administración de Sistemas de Información, hasta llegar a vicepresidente mundial de Desarrollo de Mercados Emergentes de Microsoft, siempre a Orlando Ayala lo ha acompañado una consigna que le repetía su padre: “no hay nada peor que le pueda pasar a un ser humano que ser irrelevante”.

La sentencia acompaña hasta ahora a este bogotano de nacimiento y vallecaucano de corazón que, a sus 60 años recién cumplidos, decidió retirarse de una de las principales multinacionales tecnológicas. Y lo hace luego de ser protagonista de su expansión con la apertura de filiales en 33 países, incluido Colombia. Siguió el consejo de su padre.

Esta decisión personal coincide con el final de las negociaciones entre Gobierno y las Farc, un tema que lo emociona y que hace cambiar su tono de voz al otro lado del teléfono, mientras viaja por una carretera de España.

Además entiende este momento de Colombia en clave de una de sus misiones en distintos cargos ejecutivos en Microsoft: asegurar la inclusión digital de cada vez más personas en el mundo.

Por eso asegura que en un escenario de posconflicto, la tecnología será el puente más importante para que Colombia dé un salto relevante a un desarrollo en paz.

Sobre su retiro laboral, las lecciones aprendidas de Bill Gates y soluciones tecnológicas para el campo colombiano, entre otros temas, habló Ayala el viernes pasado en exclusiva con EL COLOMBIANO:

¿Cuáles son las razones para dejar Microsoft?

“Este era el momento adecuado para mí, lo tenía planeado. Ahora quiero dedicar más tiempo a dos consejos directivos que presido y a trabajar en una agenda propia enfocada en habilitar uso de tecnología para educación y salud. Mis épocas de empleado pasaron a la historia (...). Ahora que me fui de Microsoft, mucha gente me envió mensajes y uno de ellos decía: ‘Orlando, siempre me dijiste que algún día te van a despedir, pues que te boten por hacer algo y no por hacer nada’. Y sigo creyendo que es así, por eso seguiré trabajando, es inevitable”.

Tras una carrera tan exitosa, ¿qué aprendizajes recoge?

“Una de mis satisfacciones es haber desarrollado nuevas generaciones de líderes para Microsoft. Mi trayectoria se basó en tener equipos de trabajo motivados y altamente comprometidos: puede haber mucha tecnología y recursos disponibles, pero todo pasa por el talento humano. Otro aprendizaje es quitarse de la cabeza el marco de limitaciones: nunca he pensado que las funciones vayan dadas por el cargo, las fronteras las define uno mismo y parte de lo que hice se debió a esa aspiración de hacer mucho más de lo que dictaba la agenda”.

¿Cómo fue su relación
con
Bill Gates?

“En los años tempranos de mi carrera en Microsoft, de 1991 a al año 2000, trabajé directamente con él en varios proyectos de expansión internacional. Bill siempre estuvo enfocado en la aspiración de que hubiera más acceso a la tecnología y dar esa posibilidad reduciendo la oferta a precios razonables. El día que me retiré, en una reunión anual mundial donde éramos cerca de 17.000 personas, Bill envió un video muy bonito, que aprecio mucho”.

¿Hubo momentos difíciles con él?

“Hubo discusiones profundas, en que me pudo haber echado, pero a pesar de todo su dinero y poder, es una persona siempre dispuesta a escuchar y a tener una discusión de igual a igual. Es uno de los tipos que no necesita introducción para el legado que dejará al mundo”.

¿Qué lecciones le dejó?

“Que no hay que limitarse en la forma de hacer el trabajo. De hecho, antes de reunirnos con Bill para tratar alguna propuesta hacíamos simulacros entre varios sobre preguntas que nos podría hacer y tener respuestas. Pero siempre nos encontrábamos con sorpresas de interrogantes que nunca hubiéramos imaginado y eso nos llevaba a orillas muy distintas de análisis y discusión”.

De otro lado, ¿cómo interpreta el acuerdo entre Gobierno y Farc?

“Me emocioné. He seguido de cerca la negociación y no existe otra alternativa que buscar la paz. Honestamente, el acuerdo puede tener todas sus imperfecciones, pero no hay acuerdo perfecto y hay muchos ejemplos en el mundo, como el de Sudáfrica y el fin del Apartheid. Mandela, un iluminado, comprendió que no existe paz perfecta, como sí lo es, desgraciadamente, la guerra, la peor opción”.

Lo noto muy esperanzado, pero en Colombia hay un gran debate...

“En Estados Unidos y aquí, en España, se ha recibido la noticia con mucha esperanza e incluso la gente se pregunta por qué hay quienes piensan decirle no a un acuerdo que no puede ser perfecto. Por eso, como colombiano, y con toda humildad, doy mi apoyo y mi voto al sí en el plebiscito, invitando a las juventudes a que se involucren en este proceso, pues es un legado para las siguientes generaciones”.

Desde su mirada global, ¿cómo ve a Colombia en el uso de tecnologías a favor del desarrollo?

“Se ha hecho un esfuerzo tremendo en los últimos años, sobre todo en conectividad. También se ha avanzado en la digitalización de procesos en sectores privado y público. Aún así, falta mucho para que Colombia sea un foco de innovación mundial con investigación aplicada, pero ojalá se logre. Fíjese que las tecnologías a las que hoy tiene acceso el país son las mismas que en cualquier otro desarrollado, distinto al pasado, cuando solo llegaban tecnologías antiguas. Pero la pregunta que tiene que hacerse Colombia es cómo habilitar el recurso humano para aprovechar esas tecnologías”.

¿Y usted cómo responde?

“Hay que buscar formación tecnológica desde edades tempranas, que las universidades compitan en áreas de ciencias de la computación y que academia, gobierno y empresas profundicen su trabajo en investigación aplicada. De manera pragmática, el contexto del fin del conflicto es una de las coyunturas más importantes en décadas frente a la esperanza de dar un salto relevante a un desarrollo en paz y estoy seguro de que la tecnología será el puente más importante para lograrlo. Por eso una de las prioridades debe ser definir una agenda tecnológica que comprenda investigación y modelos de negocios para el desarrollo del país en el marco del acuerdo de paz, que ya tiene unos escenarios y desafíos bien definidos”.

Eso requiere de mucha voluntad política...

“Requiere liderazgo y la disciplina de traer a los actores adecuados a la mesa, darles una agenda de trabajo bien planeada, focalizada, sostenible y con unas prioridades definidas en el país para asegurar los compromisos de largo plazo del sector privado, esto no puede ser por proyectos puntuales de seis meses”.

Se abre un frente de trabajo en zonas rurales...

“Con el acuerdo de paz se abre un desafío en aprovechar la tecnología para llevar soluciones al campo en temas de productividad, de uso de la tierra, aspectos en que se debe invertir para que se configure una oferta que beneficie al país y también sea exportable”.

¿Cuáles pueden ser países referentes de penetración tecnológica en el campo?

“Países de África y la misma India han tenido notables desarrollos. El hecho de que el país tenga una vocación agraria ya es una señal de los desarrollos tecnológicos que requiere en el campo. Y eso no indica que sea atrasado, pues Italia es buen ejemplo de cómo aplican tecnologías en producir vino, que podrían ser habilitadas y adaptadas a cadenas productivas en otros cultivos en Colombia”.

¿Cuál es el rol del sector privado para disponer esas soluciones en el país?

“Los modelos están demostrados en cuanto a los incentivos que requieren las empresas de tecnología y también para que los gobiernos generen marcos precisos para la inversión. Como parte del acuerdo de paz, se requiere hacer una invitación abierta al sector privado en áreas de alta urgencia en Colombia, como el agro, pero también podría ser en desarrollo de soluciones para la seguridad en las ciudades”.

¿Cómo se vincula Microsoft a esa agenda tecnológica de cara a un posconflicto?

“Hemos tenido un diálogo fluido con el Gobierno en el último año para desarrollar proyectos en temas agrarios, como llevar más conectividad a internet a zonas rurales remotas, aprovechando el espectro radioeléctrico que se ha liberado con el cambio de la televisión análoga a digital. Ahora hay un marco más claro y concreto del acuerdo de paz, lo que puede imprimir velocidad a estas soluciones”.

Antes de terminar, una curiosidad: ¿por qué se fue tan joven de Colombia y no hizo su carrera aquí?

No lo puedo explicar, esa aspiración la tuve desde que tenía uso de razón, de salir a conocer el mundo. Por eso mi invitación a la juventud es que se atreva a explorar otros territorios, mercados, situaciones, en países más y menos avanzados que Colombia”.

Por último, ¿cuáles son los pendientes que ahora podrá realizar?

“La conquista y la fortuna más grande es el tiempo, un recurso no renovable. Alguien dijo alguna vez: ‘ahora tengo menos mañanas que ayeres’. Por eso quiero enfocarme en compartir lo aprendido, dedicarme más a la familia y hacer más ejercicio. Con Microsoft tuve la oportunidad de ir a más de 100 países, pero ahora quiero recorrer mejor distintos lugares, caminando, no a las carreras. También iré más a mi país, pues no lo conozco como debería. Ese es mi plan”.

Contexto de la Noticia

PROTAGONISTAS Hombre global hecho a pulso

Orlando Ayala
Exvicepresidente de Microsoft
Se graduó en Administración de Sistemas de Información en la Universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogotá). Luego se vinculó, en 1981, la multinacional NCR, fabricante de cajas registradoras y luego de pantallas de computadores donde abrió mercados emergentes en África, América Latina y Oriente Medio. En 1991 se vinculó a Microsoft como director para Latinoamérica, donde logró aumentar en 90 % los ingresos de la tecnológica, antes de asumir otros altos cargos como vicepresidente global de Ventas y Mercadeo, así como de Desarrollo de Mercados Emergentes. Luego de 25 años se retira de la multinacional tecnológica para emprender proyectos personales asociados al acceso a tecnología.
Juan Fernando Rojas Trujillo

Reportero por vocación. Convencido de que el periodismo es para mejorar la vida de la gente. Ahora escribo de temas económicos en El Colombiano.

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