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Westcol y el negocio detrás del streaming, una industria que mueve US$87.000 millones al año

La industria de las transmisiones en directo proyecta cuadruplicar su tamaño hacia 2030, impulsada por la publicidad digital, el auge de las plataformas y el cambio en los hábitos de consumo hacia experiencias más interactivas. Así es el negocio.

  • El streaming en vivo se consolida como una de las industrias más dinámicas del ecosistema digital. En la izquierda está WestCol y a la derecha, Mr. Stiven, los streamers colombianos más populares. FOTO: GETTY Y CORTESÍA
    El streaming en vivo se consolida como una de las industrias más dinámicas del ecosistema digital. En la izquierda está WestCol y a la derecha, Mr. Stiven, los streamers colombianos más populares. FOTO: GETTY Y CORTESÍA
hace 8 horas
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Lo que actualmente se vive era impensado hace apenas unos años: un joven de 25 años, con tatuajes en el cuello y una audiencia construida desde su habitación, logró entrar a la Casa de Nariño para entrevistar en vivo al presidente de Colombia ante más de un millón de espectadores. No ocurrió en televisión, ni en un canal tradicional. Fue en Kick, una plataforma de streaming, que desde hace varios años viene apostándole fuerte a esta industria.

Luis Fernando Villa, más conocido como Westcol, arrancó la conversación con una advertencia que marcaba el tono: “Ustedes, huev**, saben que yo no estoy con políticos”. Durante más de una hora, el diálogo con Gustavo Petro y rompió todos los esquemas del formato tradicional. Al cierre de la transmisión, ya sumaba 1,5 millones de espectadores en vivo. Luego, en YouTube, con el streaming resubido, acumuló más de 1,6 millones de visualizaciones adicionales durante la primera semana, que van contando.

El impacto fue tal que incluso el propio presidente replicó la entrevista en su canal, donde superó ampliamente el alcance de contenidos previos con medios tradicionales. Mientras una entrevista anterior con un medio internacional rondaba las 100.000 vistas, esta se acercó al medio millón en la misma plataforma. Por todo lo anterior, esto puso el foco sobre esta industria streaming, pues por primera vez, un influencer logró atraer a una audiencia masiva en vivo para conversar con un mandatario, confirmando que el centro de gravedad del consumo de contenido cambió hace varios años.

Y lo que viene el próximo 10 de mayo, es que Westcol ahora entrevistará al expresidente Álvaro Uribe. La política, de todas las orillas, ya entendió dónde está la audiencia joven.

Detrás de ese momento hay una historia más amplia: la consolidación del streaming en vivo como una de las industrias más poderosas y dinámicas del ecosistema digital global.

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Infográfico
Westcol y el negocio detrás del <i>streaming</i>, una industria que mueve US$87.000 millones al año

Industria que se multiplica

La dimensión del negocio se entiende mejor cuando se observa su evolución: lo que empezó como una herramienta para transmitir videojuegos se transformó en una industria cultural que mezcla entretenimiento, publicidad, comercio y comunidades digitales.

El dato clave es que el espectador cambió. Actualmente no se conforma con ver contenido pregrabado, puesto que busca participar. Las transmisiones en vivo permiten preguntas, respuestas, donaciones y decisiones en tiempo real. Es una experiencia inmersiva.

Ese giro ha hecho que el streaming deje de ser un contenido con un papel alternativo de entretenimiento, para convertirse en un canal principal. De hecho, el segmento de plataformas concentra más del 64% de los ingresos del mercado, mientras que la publicidad sigue siendo el modelo dominante de monetización a nivel global.

Además, el consumo ya no está atado a un dispositivo. Teléfonos, tabletas, televisores inteligentes y consolas permiten que el contenido fluya sin interrupciones. Ese consumo multiplataforma amplía el alcance y multiplica las oportunidades de negocio.

Twitch y Kick, disputa por atención global

En el centro de esta industria están las plataformas. Y allí, el liderazgo lo mantiene Twitch.

Con más de 240 millones de usuarios activos mensuales y cerca de 23.000 millones de horas vistas, Twitch se consolidó como el principal escenario del streaming global. Cada mes, más de 7,3 millones de creadores transmiten contenido en vivo, lo que da una idea de la magnitud del ecosistema.

Su modelo, basado en comunidades, convirtió la interacción en el eje del negocio. Los usuarios no solo ven contenido: pagan suscripciones, envían donaciones y participan activamente en chats que se mueven en tiempo real.

Sin embargo, ese modelo tiene un límite: la repartición de ingresos. El esquema 50%-50% ha sido cuestionado por muchos creadores, especialmente los más grandes.

Ahí es donde entra Kick, competencia de este primero, lanzada en 2022, esta plataforma irrumpió con una propuesta agresiva: entregar hasta el 95% de los ingresos por suscripción a los streamers. Esa diferencia, que parece técnica, ha cambiado el mercado.

Para 2025, Kick ya alcanzaba más de 153 millones de usuarios activos mensuales y cerca de 4,6 millones de espectadores simultáneos en eventos de gran escala. Su crecimiento ha sido impulsado por la migración de creadores que buscan mejores condiciones económicas.

Un ejemplo claro es el eventoStream Fighters”, organizado por Westcol, que logró reunir más de 4,6 millones de espectadores simultáneos, cifras comparables con eventos deportivos tradicionales.

Además, este creador, en la última semana, realizó transmisiones que rompen el molde de la TV tradicional llevando en vivo, además de la entrevista con el presidente, el Concierto en vivo de Blessd en el Atanasio Girardot, un stream desde la cárcel La Picota, entre otros.

Lea más: Luego de su transmisión con Petro, Westcol revela fecha de su encuentro con Álvaro Uribe

Colombia en el mapa: de espectadores a protagonistas

Y es que el paisa, Westcol, no solo domina la escena nacional. También lidera el ranking de streamers en América Latina, con más de 57 millones de horas vistas en 2025. Su contenido combina charlas, eventos, transmisiones de la vida cotidiana y colaboraciones con artistas como Ryan Castro, Arcángel o Blessd.

Su historia es clave para entender su conexión con la audiencia. Nació en Ciudad Bolívar, Antioquia, en una familia de bajos recursos y vivió el desplazamiento forzado. A los 15 años empezó a subir videos jugando videojuegos. Y ahora es uno de los creadores más influyentes de la región.

Su éxito también se mide en dinero: tiene contratos de exclusividad por cerca de un millón de dólares, ingresos mensuales de decenas de millones de pesos y transmisiones que pueden generar miles de dólares en pocas horas.

Pero, más allá de los ingresos, su verdadero activo es la comunidad.

No es el único colombiano en la cima. el caleño Steven Tangarife, más conocido como MrStivenTC ocupa el segundo lugar en América Latina con cerca de 48 millones de horas vistas en 2025. Su estrategia ha sido distinta: transmisiones constantes jugando en vivo videojuegos como Freefire o Warzone, cercanía con su audiencia y una construcción de comunidad sostenida.

El fenómeno se extiende por toda la región. Creadores como ElZeein en Perú, DaVooxeNeize en Argentina o RDJavi en República Dominicana demuestran que el streaming en español ya compite con los grandes mercados globales.

¿Cómo se gana dinero en el streaming?

Detrás del espectáculo hay un engranaje económico complejo y diversificado.

Las suscripciones son la base. En Twitch, los usuarios pagan desde US$5 mensuales (unos $18.375), mientras que en Kick la cifra es de aproximadamente US$4,75 ($17.456), con una diferencia clave en la distribución de ingresos.

A esto se suman las donaciones, que en canales populares pueden representar miles de dólares por transmisión. También está la publicidad, que aunque en algunos casos es secundaria, sigue siendo una fuente relevante.

Pero uno de los ingresos más importantes viene de los acuerdos con marcas. Aquí, el streaming ofrece algo único: acceso directo a comunidades altamente comprometidas.

En el caso de Westcol, sus propias cifras dan cuenta del potencial: cerca de 70 millones de pesos mensuales por monetización en YouTube y más de US$6.000 en una sola transmisión de cuatro horas en Kick.

La economía del reconocimiento y las nuevas audiencias

Más allá de los números, el fenómeno tiene una explicación cultural.

Para Lina María Martínez, consultora en mercadeo, el streaming funciona bajo una lógica distinta: “Es una economía del reconocimiento. El usuario paga para ser visto, para que el creador lo nombre, para sentirse parte”.

Ese cambio es profundo. Mientras la televisión vendía contenido, el streaming vende pertenencia.

Las transmisiones son largas, orgánicas y muchas veces imperfectas. Esa “imperfección” es, en realidad, su mayor fortaleza. En un entorno saturado de contenido editado, la autenticidad se vuelve un valor diferencial.

“En el streaming no hay contenido perfecto. Hay vulnerabilidad, hay espontaneidad y eso le encanta a la audiencia”, explica Martínez.

Esa dinámica crea comunidades. El seguidor no solo consume, sino que interactúa, comenta, participa y se siente cercano al creador. Se genera lo que en marketing se conoce como lealtad. Y esa lealtad es la base del negocio.

El streaming también está transformando la publicidad. Las marcas ya no solo compran espacios: compran validación. Cuando un streamer usa un producto o lo menciona, está dando un sello de aprobación frente a su comunidad.

Es una evolución del emplazamiento de producto, pero en tiempo real. Sin embargo, este modelo tiene un riesgo: la autenticidad no se puede forzar. Si el creador no cree en la marca, la audiencia lo percibe de inmediato.

Además, la espontaneidad del streaming implica un riesgo reputacional. Comentarios fuera de lugar o polémicas pueden afectar a las marcas asociadas. Por eso, cada vez es más común que los contratos incluyan cláusulas de comportamiento y monitoreo en tiempo real.

Las métricas también han cambiado. Ya no basta con medir visualizaciones. Las marcas analizan el sentimiento del chat, el engagement, los clics en enlaces, el uso de códigos promocionales y la reacción de la comunidad.

Conozca también: Dos colombianos son los streamers más seguidos de América Latina, ¿ha visto sus transmisiones?

Innovación, tecnología y el futuro del streaming

El crecimiento del streaming no se detiene. Tecnologías como la realidad virtual, la realidad aumentada y la inteligencia artificial están empezando a integrarse en las transmisiones en vivo, creando experiencias más inmersivas.

Al mismo tiempo, las grandes empresas tecnológicas están invirtiendo y adquiriendo plataformas para fortalecer su posición en el mercado, lo que ha generado un aumento en fusiones y adquisiciones dentro del sector.

La regulación también juega un papel clave. Normas sobre contenido, derechos de autor y moderación obligan a las plataformas a adaptarse constantemente, lo que impacta tanto en la experiencia del usuario como en los costos operativos.

Un ecosistema en expansión, con desafíos

A pesar del crecimiento, la industria enfrenta retos importantes. Uno de ellos es la concentración de audiencia en pocos creadores, lo que dificulta la entrada de nuevos talentos. Otro es la presión de los algoritmos, que obliga a los streamers a mantener altos niveles de interacción, a veces recurriendo a contenidos polémicos.

También está el desafío de la saturación. Las audiencias empiezan a mostrar señales de fatiga frente a transmisiones largas, lo que podría impulsar formatos más cortos pero más dinámicos.

Y es que el streaming en vivo no solo cambió la forma de consumir contenido. Cambió quién tiene el poder de convocar audiencias.

Hoy, día un creador puede reunir millones de personas en tiempo real, generar conversación, mover dinero y hasta influir en la agenda pública.

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En ese escenario, Colombia ya no es espectador. Es protagonista.

Desde una habitación en Medelllín, o hasta una entrevista con el presidente, el recorrido de Westcol resume perfectamente el cambio de era: el entretenimiento dejó de ser unidireccional.

Ahora es conversación, comunidad y negocio. Y apenas está comenzando.

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