Desalentador que a los estudiantes colombianos, desde temprana edad les resulte cada vez más fácil acceder a todo tipo de drogas: marihuana, cocaína, popper, ácidos, sintéticas... Esto debe disparar las alarmas y, ante todo, rodear a nuestros estudiantes para evitar su degradación por las drogas. Las cifras del Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Sicoactivas en Población Escolar 2016 son escalofriantes y una frustración frente a los programas de prevención. Hace rato dejamos de ser un país exportador para convertirnos en uno consumidor. Hay que cerrarle la llave a esta situación.
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