No son exclusivas de la Tierra, aunque allá, como en otros planetas donde se han detectado, no hay quién las admire. El planeta Urano también tiene auroras y el telescopio espacial Hubble estuvo observándolas.
La nave Voyager 2, a comienzos de los 80, reveló su presencia, hecho que no es muy conocido por todos.
Las auroras se producen por chorros de partículas cargadas como electrones que tienen distintos orígenes, como los vientos solares, la ionosfera planetaria y el vulcanismo lunar. Son atrapados en poderosos campos magnéticos y conducidas hacia la atmósfera superior en donde su interacción con partículas de gases como oxígeno y nitrógeno, producen los espectaculares resplandores coloridos de luz.
En Júpiter y Saturno se han estudiado más, gracias a las naves que han visitado esos planetas, pero poco se sabe de las de Urano.
En 2011, el telescopio espacial fue el primero en tomar una imagen de las auroras en ese planeta, tarea que repitió en 2012 y 2014 gracias a un equipo de astrónomos del Observatorio de París que usó el espectrógrafo STIS del Hubble aprovechando sus ventajas en la luz ultravioleta.
Así rastrearon los choques provocados por dos poderosos estallidos de viento solar que fueron del Sol a Urano, entonces usaron el Hubble para captar las autoras y ver las más intensas que se han visto en ese planeta.
Con la observación continua, recogieron la primera evidencia de que esas regiones rotan con el planeta.
Redescubrieron asimismo los polos magnéticos de Urano, que se habían ‘extraviado’ luego de su descubrimiento por la Voyager 2 en 1986 debido a incertidumbres en las medidas y rasgos de la superficie del planeta.
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