En un mundo globalizado tener dos o más idiomas es casi que un requisito para lograr éxito laboral, pero más importante que esto, aprender una lengua en la infancia tiene innumerables efectos beneficiosos a nivel cerebral, comunicacional y de relacionamiento.
Según Ricardo Avendaño Franco, coordinador académico de los programas de inglés para niños y jóvenes de Idiomas EAFIT y Lawrence Norman Berlin, jefe académico de Idiomas EAFIT, se puede aprender otra lengua y manejarla a cualquier edad. Sin embargo, si los niños se exponen a más de un idioma desde el nacimiento hasta los seis años, pueden convertirse en bilingües naturales y desarrollar una serie de capacidades mentales y relacionales que serán útiles para toda la vida.
Muchas ventajas
La psicóloga del Liceo Francés de Medellín, María Fernanda Urrego Perea, afirma que entre los beneficios se encuentran tener una mayor conciencia metalingüística, control cognitivo y flexibilidad mental, lo que permite un desarrollo en la manipulación del lenguaje, manejo de atención, toma de decisiones, memoria de trabajo y flexibilidad entre varias tareas. En cuanto a la salud, algunos estudios señalan que el bilingüismo ayuda a crear más neuronas de reserva, esas que ralentizan los procesos de deterioro cognitivo causados por la demencia o el alzhéimer.
Además en las habilidades comunicativas y de relacionamiento hay competencias que se potencian como el trabajo en equipo, el liderazgo, respeto a la diversidad e interés por asuntos globales. Otra ventaja, según señalan los profesionales de EAFIT, es que se facilita e incrementa el acceso a la información como noticias, informes y descubrimientos en otros idiomas. Esta información permite profundizar en nuestros intereses, sean de carácter académicos, labores o de ocio, lo que posibilita descubrir nuevas competencias para ampliar horizontes