¿Qué tal que los humanos pudiéramos orientarnos por el campo magnético de la Tierra, escuchar ultrasonido, ver la luz ultravioleta y guiarnos por la radiación infrarroja?
Hay vida más allá de ver, oír, oler, tocar y tener gusto. Animales con órganos sensoriales increíbles, un repertorio casi inimaginable.
Los ctenóforos sienten la gravedad terrestre para balancearse y decenas de miles de peces poseen poros laterales para evaluar la velocidad y aceleración del flujo del agua.
Solo dos ejemplos de la multiplicidad de órganos de los sentidos del mundo animal, algunos en la mira de la ciencia para su adaptación a humanos. Un asunto que sorprende y genera entusiasmo, traído a primera plana por un informe en The Scientist.
No es noticia que moluscos, insectos, aves y hasta algunos mamíferos “sientan” el campo magnético de la Tierra, base para su navegación. Pero la pregunta aún sin respuesta irrefutable es ¿cómo lo hacen?
En palomas se ha hallado magnetita en los picos, pero también se atribuye a los criptocromos en los ojos de algunas aves. Los pájaros parecen usar los dos sistemas, mientras los criptocromos han sido reportados en moscas Drosophila y en cucarachas.
Unos usan ese sentido para navegar, otros para alinearse y algunos lo tienen, pero no lo utilizan, creen algunos investigadores.
Eso dicho, los científicos no entienden aún cómo convierten el campo magnético en respuestas neuronales, porque hasta milimétricos nemátodos lo hacen.
Termo y electro
Los humanos y muchos animales sentimos el calor gracias a fibras nerviosas sensibles, pero los vampiros y ciertas serpientes poseen órganos especializados para detectar energía infrarrojo.
A ciertas víboras, boas y pitones les sirven para ubicar sus presas, a los vampiros para conocer el punto exacto por donde pasan las venas con su alimento. Estos mamíferos son los únicos con termorrecepción conocidos hasta hoy.
La electrorrecepción es otro cuento. Esta capacidad de sentir campos eléctricos era atribuida a tiburones y varios peces, algunos con una sensibilidad para detectar hasta nanovoltios por centímetros, varios millones mejor que los humanos.
En los últimos años se han anexado más animales a la lista: ornitorrincos, delfines y... abejas.
Más usada en medio acuático, que es más conductor que el aire, ayuda a encontrar presas donde otros sentidos son menos confiables.
Otros sentidos
En reciente artículo en Current Biology, Emily Baird y colegas describieron cómo la abeja de las orquídeas Euglosa imperialis tiene en sus ocelos una doble visión, la conocida para estabilizarse con respecto al horizonte y una nueva: detectar la luz polarizada, aunque no se sabe para qué ese sentido adicional.
Las antenas de la mosca Drosophila, según un artículo publicado en septiembre, también en Current Biology, posee receptores para medir la humedad relativa, además de la percepción de la temperatura, posiblemente para auscultar los alrededores.
Los abejorros, mostró un estudio en PNAS, poseen una especie de pelos que les permiten sentir los campos eléctricos de las flores, pudiendo llegar a ellas.
Órganos especializados más allá de la capacidad humana, sin contar la mayor agudeza de ciertos sentidos en animales para escuchar ultrasonido o detectar la luz ultravioleta como mariposas, algunas aves y los amigos cercanos del hombre: perros y gatos.
Fuentes: The Scientist, LiveScience, Current Biology, Wired, PNAS.
100
kHz o frecuencias más altas tal vez pueden detectar los murciélagos.