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En Cocorná hay una reserva natural hecha desde cero con la comunidad

Queda en Cocorná, la hizo la Cooperativa Financiera Confiar y fue declarada Reserva Natural de la Sociedad Civil en 2020.

  • Abajo a la izquierda, El Edén en 2017, cuando aún era El Paraíso. A la derecha El Edén en 2021. Fotos: Cortesía Confiar
    Abajo a la izquierda, El Edén en 2017, cuando aún era El Paraíso. A la derecha El Edén en 2021. Fotos: Cortesía Confiar
  • Son 43 hectáreas que han sido recuperadas. Foto: Cortesía
    Son 43 hectáreas que han sido recuperadas. Foto: Cortesía
  • Foto de una Marmosa isthmica en la reserva. Foto: Cortesía
    Foto de una Marmosa isthmica en la reserva. Foto: Cortesía
  • El río Calderas pasa por El Edén. Foto: Cortesía
    El río Calderas pasa por El Edén. Foto: Cortesía
  • Lograron detener deslizamientos de tierra con métodos amigables con el medio ambiente y más económicos. Foto: Cortesía.
    Lograron detener deslizamientos de tierra con métodos amigables con el medio ambiente y más económicos. Foto: Cortesía.
Vanesa de la Cruz Pavas | Publicado el 28 de abril de 2022

El Paraíso se convirtió en el Edén. Literalmente. Pero, ¿cuál es la diferencia? El Paraíso era un espacio para el disfrute, para la recreación, las vacaciones, una tarde en piscina con una vista a campos verdes y bien podados. El Edén, en cambio, es más natural, menos intervenido por el ser humano, más cercano a las bases de la vida.

Para que se entienda mejor, en Cocorná había hace unos años un centro recreativo llamado El Paraíso que operó por dos décadas. Contaba con piscina, con canchas para practicar deportes y actividades al aire libre y con acceso al río Calderas. Desde 2017, la Fundación de la Cooperativa Confiar tomó la decisión de regenerar el espacio y convertirlo en la hoy Reserva Natural El Edén.

Al ver las fotos del pasado es evidente que era un espacio bonito y bien mantenido pero con vocación para el turismo y la recreación. Hoy, en cambio, es un espacio frondoso, biodiverso, con especies de fauna y flora que repoblaron. Es un espacio, no para la gente, sino para la naturaleza.

En el lugar donde antes había una cancha y corrían personas detrás de una pelota, hoy hay árboles altos y abundantes y una que otra rana espumera o algún periquito de anteojos. Donde quedaba la piscina, hay iguanas que pasean tranquilas.

Con esto, Confiar se convierte en la única cooperativa en Colombia en tener una reserva natural. Lo logró con una inversión de más de $ 900 millones y lo que hace es conservar 43 hectáreas de bosque húmedo tropical, que está en peligro de extinción.

Son 43 hectáreas que han sido recuperadas. <b>Foto: Cortesía </b>
Son 43 hectáreas que han sido recuperadas. Foto: Cortesía

Se han dedicado, en estos más de cuatro años, a regenerar los espacios, reintroducir especies que habitan este tipo de ecosistema, restaurar y, sobre todo, formar a las comunidades vecinas del territorio.

La Reserva El Edén, en la que habitan 168 especies de fauna y más de 80 de flora, ya fue declarada como Reserva Natural de la Sociedad Civil en 2020 por parte de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

El pasado, el presente y el futuro

El Paraíso tenía 12 hectáreas en el municipio de Cocorná. Funcionaba bien, era rentable, pero no era justo ni apropiado para el medio ambiente, sobre todo en una región tan afectada por la extracción como lo es Cocorná.

Confiar tomó la decisión de adquirir más hectáreas, para un total de 43, pues sentían que no bastaba con 12 sino que debían buscar proteger los alrededores, más área del bosque húmedo tropical.

Según Javier Márquez, director de la corporación Penca de Sábila que está trabajando de la mano con Confiar, “por fin se comprendió que, en esta época marcada por una crisis ambiental, el cooperativismo tiene que comprometerse con el desarrollo sostenible. Ahí fue donde Confiar vio una oportunidad. Por eso se compró más tierra, para recuperar ese bosque húmedo tropical”.

Lograron también liberar una quebrada subterránea y devolver la zona de inundación al río Calderas, que pasa por El Edén, y dejaron a un lado la deforestación para aportar a la reforestación y a la suspensión del corte de zonas verdes.

Foto de una Marmosa isthmica en la reserva. <b>Foto: Cortesía</b>
Foto de una Marmosa isthmica en la reserva. Foto: Cortesía

Ahora hay anfibios, reptiles como lagartos turipache, aves como guacharaca colombiana o la lora cabeciazul, y mamíferos como la chucha mantequera, armadillos, monos tití, zorros perros, y murciélagos. En cuanto a flora, hay especies como el carbonero, yarumo, guamo machete y chingale.

En cuanto a las visitas, serán más limitadas que antes y no con fines recreativos sino de pedagogía e investigación. Como lo explica Alejandro López, director de la Fundación Confiar, “estamos gestionando el tema de las visitas, pero serán grupos con objetivos muy pedagógicos, de investigación, manteniendo la vocación de la reserva, con planes de ocio y recreación en relación con la naturaleza y con actividades como avistamiento de aves y contemplación de la naturaleza”.

Trabajo con las comunidades

Uno de los esfuerzos más importantes para Confiar ha sido el trabajo en conjunto con las comunidades, involucrarlas en este proceso para que sean ellos mismos los que cuiden y repliquen.

Con ellos, se han realizado procesos pedagógicos y laboratorios prácticos, trabajos en temas de acueducto, de protección de fauna, flora y fuentes hídricas; aprendizaje de tecnologías alternativas, entre otros.

Como ejemplo, han realizado un sistema de purificación del agua de una casa a través de un sistema de riego y abono con plantas que logra limpiar el agua enjabonada, con aceite y demás, para luego ser usada para otros fines dentro de la reserva.

El río Calderas pasa por El Edén. <b>Foto: Cortesía </b>
El río Calderas pasa por El Edén. Foto: Cortesía

Además, hay un Vivero Escuela, un espacio para el alojamiento y manejo de plántulas, la preparación de abonos orgánicos, la reproducción de plantas nativas y la producción de insumos para aplicar técnicas de la bioingeniería.

En alianza con la Corporación Penca de Sábila y con esa bioingeniería, también han aplicado tratamientos alternativos a los aludes de la zona en la autopista Medellín-Bogotá. Lo que hicieron fue tratar un talud de más de 60 metros con materiales reciclados, utilizando más de 1.000 llantas recicladas y bambú, piedras, hojas de palma, semillas y arena, para detener y prevenir tres deslizamientos.

$!Lograron detener deslizamientos de tierra con métodos amigables con el medio ambiente y más económicos. <b>Foto: Cortesía. </b>
Lograron detener deslizamientos de tierra con métodos amigables con el medio ambiente y más económicos. Foto: Cortesía.
Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.


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