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En video | Qué tristeza: un campesino regaló carga de yuca en Anorí porque nadie se la compra

El hombre repartió gratis parte de su cosecha en el parque principal de la localidad.

  • Campesino que tuvo que regalar su carga de yuca en Anorí. FOTO: Cortesía
    Campesino que tuvo que regalar su carga de yuca en Anorí. FOTO: Cortesía
08 de septiembre de 2023
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Un desgarrador video circula en redes sociales. A un campesino de Anorí le tocó botar tres cargas de yuca porque, según dijo, en el pueblo no se la compran. El hecho ocurrió en pleno parque de la localidad, donde se agolparon varias personas ante lo ocurrido.

El hombre, que no se identifica en el video que es grabado por otro ciudadano, responde en principio a una pregunta: amigo, ¿de dónde es esa yuca? El campesino responde, mientras brega con un machete y un bulto: de La Soledad, de la vereda La Soledad.

Luego relata lo que para muchos parece incomprensible y que, infortunadamente, ocurre en varios puntos de Antioquia: hoy vine a venderlas, pero no puedo venderlas porque hay mucha abundancia de yuca y no le pueden comprar al campesino.

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El campesino, que se dice campesino y que habla por los campesinos en el video, mira a la cámara, desafiante pero abatido. Lentamente, mientras comparte su mensaje, desamarra los bultos, con el machete corta la pita que impide que las yucas se desparramen por el suelo.

Y él carga de nuevo: los que venden acá, las grandes legumbrerías, le están comprando la yuca a Medellín porque allá se las venden muy barata. Entonces la de nosotros no vale. Así que se las traigo: para dejarlas podrir o para que se las lleven para la casa.

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La sentencia la emite en medio del parque de la localidad. Y luego, menos lento, procede a vaciar las chuspas que guardaban antes la yuca. Cae la tierra, primero, y luego las yucas: unas gruesas, otras delgadas, pero no redrojo: como los agricultores nombran a las yucas que no alcanzan ni el desprecio.

Las que quieran, lleven para la casa, para que hagan buenos sancochos y sudados. Lleven las que quieran. Lleven la yuca, llévenla, llévenla, regalada. Esto es lo último que dice el campesino al que no logramos ubicar antes de publicar esta nota.

Él vació la yuca en el parque y la gente, con bolsas y hasta chulas que él luego regaló, la recogió. Muchos almorzaron, probablemente, pero el campesino se devolvió para La Soledad sin su producido. Por eso, si lo conoce, no dude en escribirnos o en mover la voz.

Edison Ferney Henao Hernández

Periodista y politólogo en formación. Aprendo a escribir y, a veces, hablo sobre política.

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