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Claudia Restrepo dice por qué dejó el Metro

  • Se tomará unas semanas para descansar, en las que decidirá si luego estudia o se vincula al sector privado. FOTO Julio César Herrera
    Se tomará unas semanas para descansar, en las que decidirá si luego estudia o se vincula al sector privado. FOTO Julio César Herrera
Publicado el 30 de junio de 2016
en definitiva

Para cerrar su capítulo en el metro, la exgerente no quiso dejar verdades a medias. El Metro es más importante que lo sucedido. Se deben dar las garantías para la elección de un gran gerente.

La relación de Claudia Restrepo Montoya con la junta directiva del Metro de Medellín se puede dividir en dos periodos: desde el momento de su posesión como gerente, en marzo de 2015, hasta el 31 de diciembre de ese año, y desde el primero de enero de 2016 hasta el pasado martes 28 de junio.

En el primero, estuvo respaldada por una junta “participativa, que impulsó la idea de renovar y meterle más dinamismo a la empresa, que se dedicaba a lo estratégico y a sacar los proyectos adelante”. Para el segundo, le tocó una junta que ya “no confiaba en su gestión y que dejó de pensar en lo estratégico para querer coadministrar la empresa con un control y seguimiento excesivo y repetitivo”. Según Claudia, no la dejaron trabajar.

Restrepo Montoya no quería irse sin antes dar a conocer su versión de todo lo que se ha hablado de ella en los últimos días. Así como se publicaron versiones desde otras orillas, EL COLOMBIANO la escuchó y hoy expone el diálogo que tuvo con la ahora exgerente del Metro de Medellín.

El lunes 20 de junio, día en el que presentó su renuncia verbal, usted le estaba exponiendo a la junta su propuesta del cambio estructural de la empresa, ¿qué fue lo que pasó que no le quedó otra salida más que renunciar?

“El contrato de reestructuración de la empresa ya lo conocía la junta desde octubre del año pasado y tenía un seguimiento permanente por una comisión de la junta. Esto no era nuevo, no fue una decisión aislada de la gerencia general, fue una licitación pública y nunca se había debatido en la junta. En esa reunión presentamos la propuesta de la firma consultora y la de la gerencia, esas propuestas ya las había revisado una comisión, la cual tenía un miembro de junta, quien ya en la reunión de junta hizo unas observaciones. Yo expuse el estado del proyecto, los puse en contexto, pero cuando llegamos a la estructura de la planta de cargos, el Gobernador pidió explicaciones de por qué habían cargos sin nombrar y otro miembro de la junta, el mismo que integraba la comisión, dijo que estaba en desacuerdo con la propuesta y que se debía volver a llevar el tema a la comisión”.

Se ha mencionado que las observaciones no se hicieron de la forma más adecuada, pero que usted también quería imponer esa reforma, tanto así, que si no lo lograba, dejaba el cargo.

“Primero, en esa reunión, no hubo tratos inadecuados o indebidos; se desarrolló con toda calma y tranquilidad. No hubo observación alguna que se saliera de tono, como sí sucedió en otras reuniones de junta. Segundo, yo estaba exponiendo y empezó, como es normal en cualquier junta, el debate alrededor del tema de la estructura, pero yo estaba planteando lo que la comisión ya había aprobado (el área de planeación y ejecución de proyectos), pero un miembro de junta, el mismo de la comisión, empezó a hacer más observaciones. En ese momento, frustrada, les dije: ‘me siento incapaz de continuar como gerente si se mantiene este modelo’; inmediatamente yo dije eso, el doctor Augusto López Valencia —lo menciono porque él mismo se lo dijo a EL COLOMBIANO, no estoy faltando a ninguna reserva— dijo que no aceptaba ninguna amenaza de mi parte en esos términos y yo simplemente me doy por vencida”.

¿Se descompuso emocionalmente?

“Sí, lloré de la impotencia, pero porque no quería que eso terminara en una grosería. Mientras eso sucede, el Alcalde, de manera solidaria, empieza a comentar otros temas para bajarle la tensión al asunto, al igual que otros miembros de la junta. Acto seguido, le pido a mi equipo que se retire de la sala, tomo la palabra y les digo: ‘aquí hay una dificultad, los socios piden agilidad en el Metro, que les saquemos los proyectos rápido y yo con esto tengo una sobrecarga porque la empresa no está preparada para afrontar la rapidez que piden y, además, estoy cansada de la junta, porque es lenta, porque no se toman el tiempo de revisar los temas en detalle, pero sí los bloquean, entonces yo creo que ustedes no confían en la gerencia y en los conceptos técnicos, esto es repetitivo, por eso yo creo que lo mejor es darles la libertad de que elijan a un gerente, por eso presento mi renuncia irrevocable’, y así quedó en el acta”.

Usted ha sido gobernadora y alcaldesa encargada, fue vicealcaldesa de Educación de Medellín, atendió la tragedia del edificio Space y aún así dos miembros de junta le dijeron a los medios que usted no aguanta la presión, se descompone muy fácil y llora por todo...

“Los hechos hablan por mí. Soy una persona muy estructurada, prudente, cauta y racional. Siempre he trabajado con autonomía y rodeada de gente en la que confío y que confía en mí. Esta es la primera vez que yo me encontraba en una situación en la que, así yo quisiera gestionar, hay algo superior a ti que no te deja resolver los problemas; no hay nada más frustrante que eso. No tengo problemas para soportar la presión, o gerenciar como debe ser una organización, porque he tenido problemas reales muy superiores a este. Si de algo estoy tranquila es de mi serenidad y de mi fuerza. Si hay algo que me puede sacar de quicio, es la impotencia frente a no poder resolver los problemas. Cuando tú eres gerente, hay un equipo confiando en ti, pero cuando llegas a la instancia superior y esta te dilata, bloquea o te cuestiona todo, se crea una frustración inmensa.

¿Usted siempre mantuvo la reserva después de cada reunión de la junta?

“Nunca ventilé información de ninguna junta. El día de la renuncia (lunes 20 de junio), el Alcalde me pidió que no hablara de lo sucedido, ni siquiera a mi equipo de trabajo, y así lo hice, no se lo dije ni a mi director de comunicaciones. Después de la reunión me fui para el aeropuerto, tenía que estar en Bogotá para reunirme con el Gobernador de Cundinamarca y, al día siguiente, la gran sorpresa era que mi renuncia ya era pública en los medios de comunicación. Me reuní telefónicamente con mi equipo, sin entrar en detalles les confirmé parte de lo que se decía en los medios y solo hasta el mediodía sacamos un boletín para darles calma a los grupos de interés del Metro”.

¿Hay equilibrio en la junta del Metro?

“A pesar de que tiene un órgano de gobierno complejo, porque tiene miembros de tres gobiernos diferentes, de alguna manera el éxito de la gobernabilidad de la institución ha sido el equilibrio que había de parte de los miembros que representan a la Nación. Mi lectura, que puede ser motivo de debate, es que Medellín ha perdido gobierno allí, a pesar de ser el socio que más ha invertido en el desarrollo del Metro. Si bien la Gobernación y la Alcaldía comparten una deuda, lo cierto es que el crecimiento y la expansión de Metro se deben a inversiones del municipio, muy superiores al capital inicial...”

...¿Medellín debe replantear su participación?

“Debe haber un modelo que garantice la gobernabilidad del Metro y si el ente territorial que más está invirtiendo en su desarrollo es Medellín, pues debería gobernar sobre este. Por eso, me parece que lo mínimo es que los cinco miembros de junta que representan a la Nación, deben estar completamente al margen de intereses políticos, porque ellos son la mayoría y como mayoría deciden sobre los intereses del Metro”.

¿Qué espera que pase en el Metro?

“Espero que prevalezca la mirada técnica y de trabajo en equipo coordinado. Espero que el gerente que llegue tenga una relación fluida con toda la junta para poder continuar con la rapidez que necesita una empresa de transformación como lo es el Metro de Medellín”.

¿Qué planes tiene en el corto y mediano plazo?

“Haber trabajado en el Metro me dejó grandes aprendizajes en muchos ámbitos, pero también me sirvió para aclarar el panorama. Espero, con esto, cerrar este ciclo en el sector público. Yo soy administradora de negocios, especialista en geopolítica, con una maestría en filosofía, que ama la academia y a la empresa privada; creo que es el momento de volver a este sector. Lo que pasó es una buena manera de concluir 13 años de trabajo en instituciones públicas y me gustó mucho haberlo hecho con el Metro. Ahora espero retomar actividades personales, quizá un doctorado en filosofía o en humanidades u otros proyectos que sigan en la lógica del servicio pero desde lo privado”.

¿Es decir, que no acompañará ninguna campaña política o no realizará una propia?

“No está en mis planes, nadie me quitará mi capacidad de ejercer mi ciudadanía activa, de opinar, de dar ideas. Pero no pretendo ser militante de ninguna campaña política, no pretendo vincularme a ningún gobierno en el territorio”.

¿No le suena ser alcaldesa de Medellín?

“No es que no me suene, yo creo que uno debe tener unas competencias y no son simplemente las de saber gobernar. Me considero una buena gerente...”

...Pero una ciudad es como una gran empresa...

“¡Sí!, pero el problema no es gobernarla, sino la manera en la que se llega al poder y luego desvincularse de como se llegó. No soy la clase de persona que vincularía a alguien porque me ayudó en una campaña, porque hay gente que puede ser muy buena en campañas políticas, pero no lo son para gerenciar. No me parece fácil, no es sencillo llegar sin transacciones políticas y la hora de gerenciar solo creo en una cosa: la técnica y la capacidad humana”.

Contexto de la Noticia

Polémica ¿Hubo matoneo o la maltrataron?

“Una persona como yo, que lleva 13 años trabajando en el sector público, se va acostumbrando a instancias o momentos en los que la gente se acalora y hay tratos fuera de lo común. Yo nunca argumenté mi renuncia por maltrato...”

...Pero por más blindado que se está a eso, uno sabe cuando se pasa el límite; cuando una discusión acalorada pasa al irrespeto o al maltrato.

“En la junta directiva del Metro hubo sesiones que sí pasaron ese límite, pero no he sido yo quien se hizo respetar, fue el alcalde el que me defendió. Yo si creo que, por más fuerte que esté la reunión, no se debe pasar a los gritos o a expresiones salidas de tono. Pero no necesariamente hay que gritar para irrespetar; me sentí peor por la filtración de lo que sucedió conmigo en la reunión de la junta, en la que claramente revelan mi estado emocional de ese momento, porque violaron el derecho a la intimidad del otro”.

Camilo Trujillo Villa

Periodista de la Universidad de la Sabana. Experto en temas de movilidad, transporte, infraestructura, desarrollo sostenible y gobierno. No hay historia pequeña.

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