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Incendios forestales desafían la pericia de tripulaciones de la FAC

Gracias a un helicóptero con un sistema Bambi Bucket ayer fue extinguido un incendio que arrasó 60 hectáreas de un bosque, santuario de monos aulladores entre Caldas y Antioquia.

  • La concentración de la tripulación de estos helicópteros es fundamental para enfrentar incendios forestales. FOTOS Esteban Vanegas
    La concentración de la tripulación de estos helicópteros es fundamental para enfrentar incendios forestales. FOTOS Esteban Vanegas
  • Incendios forestales desafían la pericia de tripulaciones de la FAC
18 de febrero de 2016
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La salida de la base del Comando Aéreo de Combate Número 5, en Rionegro era para las 6.00 a.m., pero el mal tiempo en el oriente de Antioquia retrasó el vuelo casi una hora.

Sin embargo, en las mentes de los ocho tripulantes del helicóptero Black Hawk asignado por el Comando de la FAC para ayudarles a los bomberos de Aguadas, La Merced, Salamina y Aranzazu (Caldas) y La Pintada, Valparaíso y Támesis (Antioquia), en la extinción del fuego, estaba el reto de acabar el gigantesco incendio, que desde el domingo arrasaba un bosque primario de la vereda La Herradura, de Aguadas, un santuario de monos aulladores y el cual el lunes no pudieron dominar.

Pero el aguacero que retrasó el vuelo en Rionegro también tuvo un coletazo en las faldas de La Herradura, solo separada del departamento de Antioquia por el río Cauca.

Al empezar el vuelo, como si fueran para un arriesgado combate, los pilotos y los técnicos se santiguaron, en señal del peligro que iban a correr.

El comandante de la misión, el capitán Juan David Castrillón, al iniciar la operación se reunió con su equipo y advirtió sobre todas las medidas de seguridad que debían tomar.

El oficial explicó que tendrían que coger el agua del río Cauca y luego sobrevolar por un estrecho cañón para enfrentar el incendio que se elevaba a través de una alta montaña, con antenas de comunicaciones en su pico.

Coordinación

El capitán recalcó que todo tenía que ser muy coordinado con los bomberos en tierra y para ello contaban con un oficial de enlace que se quedaría con estos socorristas para darles las instrucciones con el fin de no fallar en las descargas.

“Cada una de las misiones que enfrentamos son de complejidad y los incendios forestales son un reto a nuestra pericia y conocimiento”, advirtió el oficial.

Los peligros son, siguió comentando, los tendidos del sistema eléctrico que hay numerosos en el cañón del Cauca, la corriente del río y los elementos peligrosos que arrastre el caudal, porque pueden averiar el Bambi Bucket e, incluso, poner en peligro la aeronave. A esto se suman el humo y las altas temperaturas que en la cabina pueden llegar a los 45 grados centígrados.

A ello, concluyó, se agregan los millonarios costos que le implica al Estado poner en operación un helicóptero para extinguir un incendio forestal.

La teniente Ligia Pineda comandante de los bomberos de Aguadas indicó que si hubiera sido por el Bambi Bucket, a sus hombres en tierra hubiera quedado imposible apagar el fuego en ese cañón que tiene peñas imposibles de acceder.

Daño a flora y fauna

Pero, agregó, era urgente acabarlo, por el daño a la flora y la fauna que estaba causando. El domingo, puso como ejemplo, “cuando se inició el fuego, una manada de monos aulladores buscó refugio dentro de la casa de una finca”.

César Parra, comandante de los bomberos de La Pintada comentó que la falta de recursos para atender incendios forestales hacía casi que imposible atacar una emergencia de estas dimensiones, con tan solo palos y machetes.

Comentó que el incendio era de tal proporción y las llamas tomaron tal altura, que se observaban desde todos los municipios del Suroeste de Antioquia ubicados en la cuenca del río Cauca como La Pintada, Támesis, Valparaíso y Santa Bárbara.

Ayer, después de siete horas de vuelo y 18 descargas, las llamas y los puntos calientes quedaron controlados, gracias a la pericia del piloto, la puntería del técnico del Bambi Bucket y el trabajo ordenado de los demás tripulantes.

Pasadas las 2:00 p.m., el capitán Castrillón le agradeció a su equipo, se despidió de los bomberos y volvió a emprender vuelo a Rionegro, sin dejar de reconocer que fue una misión riesgosa y agotadora.

50
bomberos de Antioquia y Caldas participaron en la extinción de este incendio.

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