“Algo que esperábamos con ansiedad, es una noticia excelente y un impacto positivo para los visitantes y el turismo”. Son parte de las reacciones de comerciantes y dirigentes municipales a propósito de la reapertura del Puente de Occidente ayer lunes, tras las obras que se iniciaron el 3 de marzo para cambiar las tablas de madera del viaducto José María Villa y reforzar la estructura.
Para Adriana María Maya Gallego, alcaldesa de Liborina, es una noticia de mucho impacto. “Máxime en esta época de fin de año, en la que nos visitan turistas. Deseamos atender a muchos forasteros”, dijo.
Los vehículos livianos pueden transitar nuevamente por la estructura y esto redunda en disminución en tiempos de desplazamientos y sobrecostos. “Las personas debían dar la vuelta por Sopetrán”, explicó la alcaldesa.
Las reacciones favorables las comparte Ismael Lora, miembro de la Asociación de Venteros Estacionarios Puente de Occidente (Asovepo), quien conceptuó: “quedó muy sabroso, muy bueno. Recibimos el puente reparado con mucha satisfacción, es una noticia que esperábamos con ansiedad”, señaló el comerciante.
Anotó Lora que las personas viajan a esta zona del departamento para conocer los municipios, pero el puente es el atractivo principal.
Señaló que una persona debía pagar en promedio, cerca de 27 mil pesos para movilizarse desde el municipio de Olaya a Santa Fe de Antioquia, esto por el trayecto más largo que los habitantes debían transitar y debido a los sobrecostos en transporte.
Los trabajos en el puente terminaron antes de lo previsto ya que el plazo para terminarlos se vence el 3 de enero de 2015.
Rafael Nanclares Ospina, gerente operativo de la Secretaría de Infraestructura, ha dicho que se trabajó intensamente en la recuperación de sus piezas de madera dada la importancia de la estructura.
En los trabajos se usó madera choibá, traída del Chocó. Además, debajo de los pasos peatonales se instaló una malla para garantizar la seguridad de los caminantes .
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