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¿Qué tan factible es tener “metrolanchas” en el río Medellín?

  • La idea de usar el río Medellín como medio de transporte viene desde principios del siglo XX. En redes, desde 2012 y cada cierto tiempo, se ha hablado de #Metrolanchas. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA
    La idea de usar el río Medellín como medio de transporte viene desde principios del siglo XX. En redes, desde 2012 y cada cierto tiempo, se ha hablado de #Metrolanchas. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA
Publicado el 18 de enero de 2020
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metros de altura es el nivel promedio que tiene el río a su paso por el Aburrá.

en definitiva

Según Ramiro Londoño, licenciado por la Dimar en construcción de embarcaciones, una cuenca debe tener un nivel de al menos un metro para que una lancha no encalle. El río Medellín llega a la mitad.

Partamos por lo básico: navegar el río Medellín sí es posible. Pero ni está permitido ni se puede hacer en embarcaciones a motor. En los años 90, en el 2011 y en 2017 ya se hizo, con la salvedad de que el paseo acuático fue con botes inflables y kayacs, y desafiando la seguridad.

Por eso un ciudadano en Twitter lanzó una pregunta: “¿Será que es muy descabellado soñar con las #MetroLanchas para darle vida a nuestro río mientras se construye la segunda línea del @metrodemedellin?”. Su trino acompañado de un render en el que mostraba unas imaginarias embarcaciones tuvo más de 334 interacciones.

Y no se trata pues de nadar en sus aguas, como prometió que lo haría Luis Pérez Gutiérrez en 2011 si ganaba la alcaldía. Se trata de asumir una gran inversión para movilizar personas. Crear un nuevo modo de transporte masivo.

No obstante, el Metro de Medellín descartó de partida la idea. La empresa explicó que nunca se ha considerado, principalmente porque los azudes, que son estructuras construidas como caídas de agua para regular la velocidad del río, no lo permiten.

Un cambio que frustró el plan

A finales del siglo XIX y principios del XX, la situación era otra. Víctor E. Ortiz G., antropólogo y miembro de la Academia de Historia de Antioquia, relató que a la altura de lo que hoy es Parques del Río, o por los lares del puente de la calle Colombia o el del Mico, prestaban su servicio los balseros que, a cambio de unos cuantos centavos, transportaban gente entre las orillas.

De esta manera, sobre maderos atados con sogas, las damas con sus vestidos atravesaban el río sin la mínima salpicadura de agua. Las familias compraban en el mercado de Guayaquil y luego regresaban a la Otrabanda. Incluso, quienes llegaban en caballo, pagaban para que su equino subiera a los diminutos planchones.

Ortiz subrayó que esta fue la única oportunidad en la que el río sirvió para transportar gente. En un proceso que comenzó en la década de los 30’s y se extendió hasta los 60’s, indicó, la cuenca fue canalizada y el concreto echó al traste la posibilidad.

Gustavo Londoño Gaviria, subdirector Ambiental del Área Metropolitana (Amva), reveló que el proyecto de movilizar pasajeros sí se contempló hasta los 40’s, pero fue desapareciendo al igual que las características originales del río.

Técnicamente es complejo

Para que una embarcación pequeña, una lancha a motor con capacidad para transportar personas, pueda navegar con tranquilidad se necesita que las aguas tengan un nivel de al menos un metro, explicó Ramiro Londoño, experto en náutica y creador de la Maratón Río Magdalena.

Precisamente esas son las características que no tiene el río Medellín. El subdirector Ambiental del Amva señaló que, además de los azudes, ubicados como resaltos en las mayores pendientes del cauce cada 500 metros en la zona sur del Aburrá, las aguas no alcanzan los 50 centímetros de altura la mayor parte del año.

Londoño Gaviria agregó que también hay barreras de sedimentos, piedras y otros obstáculos que ocasionarían que las embarcaciones encallen en muchos puntos.

Pese a estas explicaciones, hay quienes afirman que con voluntad y, por supuesto, una gran inversión, el sueño de transportar gente se podría lograr.

Guillermo Rojo, organizador de la actividad náutica de 2017, con la cual quiso reiterar que no es imposible navegarlo, mencionó el ejemplo de Ottawa, en Canadá, donde lograron instalar compuertas para embalsar la cuenca que atraviesa la ciudad, lo cual permite el tránsito de botes a motor.

Eso sí, dijo, es un proyecto para analizar porque requeriría altas inversiones y, la prioridad, debe mejorar la calidad del agua del río, para limpiar sus bordes de basuras e impedir la invasión humana de sus orillas.

La propuesta de Rojo fue desestimada por el subdirector Ambiental del Amva, porque no solo implicaría un altísimo desembolso de dinero (no especificó cuánto), sino que el desarrollo multimodal en las orillas estrecha el margen de maniobra.

El río está muy intervenido, ya fue canalizado y se cambió su cauce natural, aseveró Londoño Gaviria. Además, recordó, hay proyectos futuros como el tren de cercanías que pasará por el Aburrá que impiden pensar en generar espacios para embalsar la cuenca.

Sin embargo, lo que sí se ha hecho es trabajar para descontaminarlo. El Amva y EPM tienen dos plantas de tratamiento de aguas residuales, una en Itagüí y otra en Bello, y están proyectadas dos más, en Girardota y Barbosa, con las cuales le devolverían la vida al río.

Entretanto, Rojo manifestó que tiene interés en organizar una nueva actividad náutica con kayacs y botes inflables. Estas actividades, dijo, se hacen para llamar la atención de las autoridades locales, que tienen en el olvido a su principal afluente.

El Amva advirtió que el río no es apto ni para la recreación ni el deporte y cualquier evento que implique navegarlo, se hace sin la debida autorización de la autoridad ambiental.

“Pero, ¡oh río manso y hospitalario! Lo que es gente ¡no volverás a remojar junto a tu Villa! La edificación urbana ha invadido tus dominios, y los trenes ferroviarios te pasan por la cara”, fue el vaticinio, en 1919, del escritor antioqueño Tomás Carrasquilla.

Propuesta de “metrolanchas”, un sueño irreal para la ciudad. Foto: Tomada de la cuenta de Twitter @JonathanAprende
Propuesta de “metrolanchas”, un sueño irreal para la ciudad. Foto: Tomada de la cuenta de Twitter @JonathanAprende

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS así buscan descontaminarlo

Limpiar lo máximo posible las aguas del río Medellín, es una labor que se persigue desde hace más de 60 años. EPM y el Área Metropolitana han invertido cerca de seis billones de pesos en la tarea de descontaminar la cuenca que atraviesa de sur a norte el Valle de Aburrá. Según las autoridades, de los casi 100 kilómetros que tiene el afluente, apenas los seis primeros tienen niveles aceptables de oxigenación. Por ello se creó el Plan Quebradas, donde hay 19 microcuencas priorizadas para ser intervenidas y rescatadas antes de que desemboquen al río, y EPM trabaja en conectar al servicio de alcantarillado a cerca de 22.000 viviendas informales del Aburrá.

Diego Zambrano Benavides

Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.

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