En las montañas de La Ceja (Oriente antioqueño) se construye el “Arca de Noé” de las orquídeas, un proyecto que acaba de lograr reconocimiento en el mundo. Se trata de una idea del conservacionista Daniel Piedrahíta, quien fue seleccionado como uno de los “33 de National Geographic”, una selección de visionarios y agentes de cambio que están liderando soluciones creativas ante los desafíos críticos del planeta.
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Este reconocimiento, inspirado en los 33 fundadores de la sociedad National Geographic en 1888, rinde homenaje cada año a individuos que, según la organización, “están logrando avances significativos e increíbles descubrimientos” para reimaginar nuestra interacción con la Tierra.
La escritora Alexandra Marvar, en la publicación oficial de National Geographic, dice que Piedrahíta es “el botánico que rescata orquídeas en peligro de extinción” y describe su labor como la construcción de un “Arca de Noé” vegetal. Lo que comenzó hace más de 20 años como una afición, hoy es Alma del Bosque, un pabellón monumental que alberga 25.000 plantas y más de 5.000 especies diferentes de orquídeas.
Desde su santuario, Piedrahíta lidera iniciativas de intercambio de semillas con comunidades de Latinoamérica, reintroduciendo especies en zonas devastadas por la deforestación, los incendios y el tráfico ilegal de flores. “Allí clona especies raras y recolecta millones de semillas microscópicas para que nada se nos escape, para que ninguna planta se extinga”, relata la publicación internacional.
Para Piedrahíta, este galardón es la validación de la “ilusión de su vida” y una plataforma para mostrar la riqueza de la nación. “¡Queremos que sea un orgullo para Colombia! Somos el primer país en biodiversidad y orquídeas, y en Alma del Bosque honramos esa riqueza natural tan especial”, afirmó el conservacionista tras conocerse la distinción.
Además de la conservación científica, su proyecto busca democratizar el conocimiento botánico a través de tours y clases presenciales y virtuales, convirtiendo su santuario en un centro de educación ambiental de referencia global.
La fascinación de Daniel Piedrahíta Thriez por las orquídeas nació de un aroma en las selvas del Putumayo y se transformó en una obsesión de dos décadas que hoy suma 25.000 ejemplares de 5.000 especies. Este tecnólogo agropecuario, experto en fincas y pionero en la exportación de hortensias, decidió trasladar su masiva colección privada desde su casa hacia un escenario monumental en La Ceja: el santuario Alma del Bosque.
Inspirado por jardines botánicos de Singapur y Dubái, pero fiel a la libertad de la naturaleza, Piedrahíta diseñó un ecosistema único con tecnología que replica el cinturón tropical. El recinto cuenta con tejas que filtran el 33% de la luz solar, fuentes de humedad relativa y suelos protegidos por musgos, todo rodeado de un bosque nativo reforestado. A diferencia de las exposiciones temporales de ciudad, este santuario garantiza la floración permanente de más de 1.000 orquídeas durante todo el año.
El prestigio de la colección es indiscutible a nivel global. Alma del Bosque custodia nueve Certificados de Primera Clase (FCC) otorgados por la Sociedad Americana de Orquídeas —el máximo estándar de perfección botánica—, incluyendo ejemplares como la Miltoniopsis vexillaria y la Bollea coelestis, catalogadas como las mejores de su tipo en el mundo. Hoy, a través de tours especializados y códigos QR, este santuario invita a un viaje de conocimiento entre colibríes, hortensias y la mayor muestra de pedigrí floral del país.