El café colombiano cuenta desde ahora con una nueva alternativa para llegar a los mercados internacionales. La habilitación de Puerto Antioquia para la exportación del grano abre una oportunidad para fortalecer la competitividad del sector, al ampliar la oferta logística disponible para productores y exportadores.
Gracias a su ubicación estratégica, más cercana a regiones cafeteras como Antioquia y el Eje Cafetero, el puerto podría reducir tiempos de transporte, mejorar la eficiencia operativa y contribuir a una cadena exportadora más ágil y competitiva. Por eso, en EL COLOMBIANO conversamos con Gustavo Gómez, presidente de la Asociación de Exportadores de Café (Asoexport).
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¿Qué impacto tendrá Puerto Antioquia para la caficultura colombiana y antioqueña?
“En la medida en que el proceso de exportación sea más eficiente, se pueden transferir mejor los recursos a los productores. Un papel muy importante que cumple el exportador en Colombia es tomar los recursos de los clientes internacionales y llevarlos a las zonas cafeteras del país. Entre más eficiencia haya en el proceso de exportación, mejor será la transferencia de esos ingresos a los productores. En ese sentido, Puerto Antioquia es muy importante por dos razones.
La primera tiene que ver con la eficiencia. La cercanía que tiene Puerto Antioquia con las zonas cafeteras, especialmente con Medellín, genera ahorros en términos de tiempo y costos. Esto hace que la operación sea más eficiente y que la calidad del café, al recorrer trayectos más cortos, pueda conservarse de mejor manera.
La segunda razón es contar con más opciones. Actualmente, el café se exporta por Buenaventura, Cartagena y Santa Marta. Entre más alternativas existan, y sobre todo pensando en la cosecha de 2027, que llegará con un gran volumen de producción, será fundamental disponer de más opciones para evitar contratiempos en los procesos de exportación.
Recordemos que entre 2023 y 2024 la producción aumentó considerablemente y comenzamos a ver congestión en las terminales portuarias del país. Eso generó sobrecostos e incumplimientos con los clientes. Por eso, contar con más opciones para exportar café representa una nueva alternativa para el país, en una zona donde ya hay presencia de líneas navieras y que, además, está cerca de importantes regiones productoras de café en Colombia”.
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¿Se ha calculado cuánto representarían esas mejoras en eficiencia?
“Sí. Lo que se puede hacer es basarse en las cercanías y en las estimaciones que ha presentado el mismo Puerto Antioquia. Allí se habla de una reducción de entre 30% y 50% en los tiempos de tránsito, especialmente para las zonas de Antioquia y el Eje Cafetero.
Recordemos que, aunque el Eje Cafetero ya no tiene un peso tan alto en términos de producción, sigue siendo muy importante en materia de procesamiento. Todo lo relacionado con las trilladoras en Pereira continúa siendo fundamental, así como las zonas de transformación para cafés con valor agregado, como café tostado, tostado y molido, y café soluble. Por eso, se podría hablar de eficiencias en costos y tiempos de entre 30% y 40%, dependiendo de la región del país”.
¿Cómo cambiará la dinámica del comercio exterior cafetero y del sector agropecuario con la entrada de un nuevo actor que competirá en precios y servicios?
“Totalmente. Tener más alternativas es fundamental porque eso también hace que los diferentes actores se vuelvan más competitivos y comiencen a ver el negocio del café en un entorno de mayor competencia. Incluso las otras terminales portuarias ya se están preguntando cómo pueden innovar y hacer más eficientes sus procesos ante la entrada en operación de Puerto Antioquia.
Aquí tengo algunos datos: Medellín tendría una reducción de 58% en términos de distancia hacia la Costa Caribe; Manizales, de 50%; Pereira, de 50%; y Bogotá, de 38%. Esto muestra el potencial que tiene esta nueva alternativa logística para mejorar la competitividad del sector”.
Aunque se habla de eficiencias importantes, ¿en el corto plazo se verá una reducción significativa de costos?
“Hay que hacer una precisión. Aunque este es un tema de distancias, en el corto plazo no necesariamente se verá una disminución tan alta en los costos, porque también hay que considerar factores como la carga de retorno. Sin embargo, en la medida en que la operación se estabilice, se volverá mucho más eficiente y los costos tenderán a bajar, ya que los desplazamientos serán más cortos”.
¿Cómo cambiará la logística del café y del agro con la entrada de Puerto Antioquia?
“Habrá, sí o sí, una reconfiguración de la logística agropecuaria y de la logística cafetera en el país. Entra un nuevo jugador que está muy cerca de importantes zonas productivas y que, además, cuenta con un mercado cautivo como el banano. ¿Y por qué es importante esto? Porque usted puede tener un puerto cercano a las zonas de producción, pero si no existen rutas, si no llegan las líneas navieras o no hay opciones para llegar a los principales destinos, el impacto es limitado.
En este caso, el hecho de que el banano ya tenga operaciones allí garantiza que las principales líneas navieras estarán presentes. Eso también asegura nuevas alternativas, nuevos tiempos de tránsito y más opciones para embarcar mercancías, especialmente en épocas de alta producción y durante los picos de cosecha, que van de octubre a enero”.
Ya visitó Puerto Antioquia, ¿cuáles son sus percepciones sobre esta obra y cómo cree que puede consolidarse como un hub exportador y de comercio exterior para la región?
“Lo primero es que se trata de una obra de ingeniería impresionante. Ver, por ejemplo, el puente sobre el río León, que permitió la exportación de banano incluso durante la construcción del puerto, es algo realmente notable. El tema del calado también me parece muy interesante porque cada vez estamos viendo servicios marítimos más grandes, con buques post-panamax, y estos requieren un calado suficiente para llegar al puerto sin contratiempos.
Ahora bien, tomará un tiempo que la operación alcance su ritmo normal. Hay factores que deben estabilizarse, como la carga de retorno, la carga de compensación, la consolidación de los servicios navieros, la disponibilidad de opciones y la definición de tiempos de tránsito competitivos. Otro aspecto importante fue la habilitación por parte de la Dian para que se pueda exportar café desde el puerto. Esto incluye contar con inspección cafetera, operadores especializados y la posibilidad de realizar todo el proceso de análisis de calidad, pago de contribuciones y demás procedimientos requeridos.
Paralelamente, también hemos trabajado en que los clientes internacionales conozcan la existencia de Puerto Antioquia. Cuando se les mencionaba a compañías como Starbucks, Nespresso, Keurig o Folgers que existía esta alternativa, muchos aún no sabían de qué se trataba. Por eso, ese proceso de posicionamiento y divulgación es fundamental.
Algo que también considero muy valioso es que, desde el inicio de la construcción del puerto, hubo un acercamiento con nosotros, con Almacafé y con la Federación. Las bodegas, así como las condiciones de temperatura y humedad, fueron diseñadas teniendo en cuenta los requerimientos específicos del café. Eso facilitó muchos procesos de aprobación y certificación.
Por todo esto, hay un potencial muy grande para el movimiento de café. Tomará algún tiempo mientras la operación se estabiliza, pero una vez alcance madurez será una alternativa muy importante. Además, es muy positivo que una obra de infraestructura de esta magnitud haya contemplado desde el principio una bodega especializada para café y toda la infraestructura necesaria para atender las exigencias de nuestro proceso exportador”.
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¿Los exportadores afiliados a Asoexport ya están considerando a Puerto Antioquia como una alternativa para sus operaciones?
“Sí, todos. De hecho, nosotros visitamos el puerto con nuestra junta directiva y todos ya lo conocen. Lo que estábamos esperando era la aprobación y la habilitación de Puerto Antioquia para la exportación de café. Como le comentaba, ahora estamos en el proceso de validar esta alternativa con los clientes internacionales, para que conozcan que Puerto Antioquia existe y que representa una opción muy interesante y eficiente para la exportación de café”.
¿La entrada de Puerto Antioquia podría abrir nuevos destinos para el café colombiano o se mantendrían los mercados actuales?
“El café colombiano ya se exporta a más de 110 países en todo el mundo, por lo que la diversificación de destinos ya está dada. Normalmente, las rutas funcionan mediante conexiones. Es decir, la carga se moviliza hacia puertos de tránsito y trasbordo, como Balboa, en Panamá, o mediante servicios directos hacia el norte de Europa. Lo que va a evolucionar es el uso de Puerto Antioquia como una nueva alternativa logística. Nuestros afiliados y exportadores ya conocen el puerto, y ahora estamos trabajando para que los clientes internacionales también lo conozcan y lo consideren dentro de sus opciones.
El siguiente paso, en la medida en que la operación se estabilice, será la llegada de nuevos servicios marítimos y de más líneas navieras. Por ahora, entiendo que operan Maersk, MCC y CMA CGM. Habrá que ver la llegada de nuevos actores que permitan ofrecer más rutas y mejores tiempos de tránsito para conectar con los mercados internacionales”.
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Las cifras de la Federación Nacional de Cafeteros muestran que las exportaciones han estado por debajo de las registradas el año pasado. ¿Cómo se han comportado hasta mayo y qué explica este comportamiento?
“Lo primero es que venimos de un fenómeno de La Niña. Las lluvias comenzaron en 2025 y continuaron con fuerza durante 2026. Esto ha afectado especialmente la cosecha de mitaca y la producción del centro y norte del país. También ha retrasado la producción de café en el sur. Lo que hemos visto durante el año es una caída tanto en producción como en exportaciones.
Sin embargo, mayo empieza a mostrar algunos signos de recuperación. Según las estimaciones de la Federación Nacional de Cafeteros, la producción presenta una leve mejoría, aunque las exportaciones todavía no reflejan esa recuperación. Esto ocurre porque comienza a salir la cosecha del sur del país, que no fue tan afectada por las lluvias. Lo que sí veremos es que la cosecha del segundo semestre tendrá una afectación importante.
Aun así, la producción estimada para 2026 estaría alrededor de los 12 millones de sacos o un poco más, lo que no es un mal resultado. Lo que sucede es que veníamos de niveles de producción muy altos durante 2024 y 2025”.
Más allá del café, ¿cómo ve el gremio el comportamiento del comercio exterior colombiano durante el segundo semestre de 2026?
“Cuando se revisan las cifras de exportaciones de mayo, se observa un crecimiento frente al año pasado, pero este está explicado principalmente por las exportaciones mineroenergéticas. Esto se debe, en buena parte, a las tensiones geopolíticas alrededor del estrecho de Ormuz, que han impulsado los precios internacionales del petróleo por encima de lo previsto. También está el caso del oro, que en medio de la incertidumbre global se ha consolidado como un activo refugio.
Estos dos productos han aumentado de precio y eso ha impulsado las exportaciones totales del país. Sin embargo, cuando se observan las exportaciones agropecuarias, el panorama es distinto. Se registra una caída importante no solo en café, sino también en flores, aguacate y palma. Los principales productos agroexportadores muestran una reducción en el valor exportado.
Por ejemplo, el aguacate registra una caída cercana al 15%, las flores alrededor del 37% y el café cerca del 40%. Esto responde, en parte, a un ciclo normal de materias primas. Ya dejamos atrás una etapa de precios excepcionalmente altos y estamos entrando en un ciclo de precios más bajos, impulsado también por la recuperación de la producción mundial de estos commodities.
Así, además de una menor producción en Colombia, los precios internacionales han caído de manera significativa frente a los máximos observados en años anteriores. Por eso, las exportaciones agropecuarias muestran descensos tanto en volumen como en valor. Ese es, en términos generales, el panorama para el cierre de 2026”.
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¿Y las proyecciones de café?
“En el caso específico del café, seguimos muy atentos a lo que ocurra en Brasil. Se estima que ese país podría aportar alrededor de 10 millones de sacos adicionales al mercado mundial, lo que generaría un escenario de mayor oferta frente a la demanda.
Si eso ocurre, los precios internacionales del café podrían seguir bajando, a menos que algún evento climático afecte la producción. Hoy no parece un escenario de alta probabilidad, pero siempre existe esa posibilidad. Por ahora, la expectativa para 2027 es de una recuperación importante de la producción cafetera y, en consecuencia, de las exportaciones”.
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