Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
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La conexión de habitantes con la estación del ferrocarril es tan estrecha, que hacen todo por conservarla viva.
Son tantos los recuerdos, que Hernando Pérez Abad aún sueña con el sonido de la corneta que anunciaba la llegada del tren a Yarumito. También las marcas le son indelebles, como la de aquel día, por allá en 1970, cuando la ferocidad de la máquina le destrozó parte del pie izquierdo.
Era un niño, de unos 9 años, y como los demás del caserío de 20 casas en Itagüí, corría siempre tras la locomotora, justo cuando partía de la estación, luego de dejar cargas de cebada, café y algodón, y recibir a cientos de pasajeros que iban para el Suroeste y Occidente antioqueños.
—Solía subirme al tren, sin pagar, al escondido de los guardias, como polizón. Una aventura de niños, pero esa tarde, cuando quería pasar de vagón a vagón, el pie se me enredó en una...