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A Otto no le dio la vida para escribir sus memorias

El político, abogado, historiador y escritor caldense Otto Morales Benítez murió ayer en Bogotá.

  • Nació en Riosucio, Caldas, el 7 de agosto de 1920. Cursó los estudios primarios y secundarios en su ciudad natal y en Popayán.
    Nació en Riosucio, Caldas, el 7 de agosto de 1920. Cursó los estudios primarios y secundarios en su ciudad natal y en Popayán.
  • Morales Benítez fue un escritor consagrado, intérprete de los grandes momentos de la historia nacional. FOTOS colprensa
    Morales Benítez fue un escritor consagrado, intérprete de los grandes momentos de la historia nacional. FOTOS colprensa
  • Publicó 150 libros y le quedaron inéditos más de 50.
    Publicó 150 libros y le quedaron inéditos más de 50.
  • Formó parte de la Comisión Investigadora de las causas de La Violencia registrada en Colombia entre 1948 y 1958.
    Formó parte de la Comisión Investigadora de las causas de La Violencia registrada en Colombia entre 1948 y 1958.
24 de mayo de 2015
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Según Alberto Velásquez Martínez, el abogado Otto Morales Benítez fue tan prolífico como escritor, que perfectamente registra 130 obras publicadas y más de 50 inéditas. Ayer, al morir en Bogotá, se perdió la oportunidad de llevar a ese amplio repertorio el escrito que muchos esperaron: sus memorias.

En ellas, quizás, hubiera podido contar lo que sintió en la campaña electoral de 1984-85, cuando estuvo como precandidato liberal a la Presidencia de la República, muchos conservadores -entre ellos Velásquez Martínez- se alistaban para abrazar esa aspiración- y a López Michelsen se le ocurrió calificarlo como “el Belisario negro”. O los entretelones de esa balacera que hubo en el Congreso en 1949, en la que murió un representante a la Cámara; o su decisión de ir a la cárcel para abogar por la libertad del escritor nadaísta Gonzalo Arango.

El exembajador en Chile, y exsubdirector de El Colombiano, fue un entrañable amigo de Morales Benítez, a quien recuerda como fecundo escritor, excelente historiador, polifacético y de una gran tolerancia como hombre del Partido Liberal.

“Fue una caja de música”, anota Velásquez Martínez. Una muestra de ello es que Morales Benítez penetró tanto en la obra de la Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral, que dejó perplejos a los mismos chilenos durante las conferencias que dictó en el Senado de Chile y en Vicuña, la población en la que nació, el 7 de abril de 1889, Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga.

Otto Morales también estuvo muy vinculado a la vida de El Colombiano, una relación que surgió cuando era estudiante de la Universidad Pontificia Bolivariana y alumno de Don Fernando Gómez Martínez, propietario y director de este medio. El abogado, político y escritor fue director del suplemento literario Generación en los años 30.

A esta casa periodística la quiso mucho. Él, por ejemplo, fue presidente del jurado del primer Premio Nacional a la Solidaridad, cuando resultó ganador un hermano cristiano.

En 1959, siendo ministro del Trabajo y en momentos en que El Colombiano le hacía oposición al gobierno liberal, Morales Benítez vino a Medellín para instalar un congreso de escritores católicos y no tuvo problemas en despacharse en elogios sobre este medio de comunicación y sobre el director y el gerente, Fernando Gómez Martínez y Julio C. Hernández, respectivamente.

Y, por si fuera necesario un detalle más de su cercanía con El Colombiano, Velásquez Martínez recuerda que cuando la Universidad Pontificia Bolivariana le otorgó a Don Fernando Gómez Martínez el Honoris Causa, Otto Morales Benítez fue el encargado de dar el discurso durante el acto.

Ana Mercedes Gómez Martínez, exsenadora y exdirectora de El Colombiano, destaca de Morales Benítez su impresionante memoria, su enorme alegría de vivir y su preocupación por la gente del país. También hablaba de “los enemigos agazapados de la paz”, tema este en el que le quedó un dolor en el alma.

Ana Mercedes conoció a Otto Morales desde pequeña, cuando aún sin aprender las primeras letras iba a la oficina de su papá, Fernando Gómez Martínez, director de El Colombiano. Desde ese momento vio, de cerca, la amistad que su progenitor con aquellos alumnos buenos que impulsaba, en medio de una pluralidad impresionante. Morales Benítez era uno de ellos y, junto con Miguel Arbeláez Sarmiento, Belisario Betancur y Jaime Sanín Echeverri escribieron en las páginas del suplemento Generación.

Como prueba de la pluralidad ideológica, Ana Mercedes rememora cómo en algún momento un jerarca de la Iglesia Católica calificó de pornográficas las ilustraciones que el entonces joven Fernando Botero elaboraba para las páginas de Generación, en donde el maestro dejó para la posteridad el comienzo de su carrera artística. Pues, aunque este diario era un medio de ideas conservadoras, tanto el gerente como el director dieron su autorización para que esas ilustraciones de Botero se siguieran publicando .

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