En lo que va del 2018 ya son 13 los atentados del Eln contra los oleoductos Caño Limón - Coveñas y Trasandino. En 2017 fueron en total 63, contando con que en los últimos tres meses no se presentaron atentados gracias al cese el fuego bilateral entre el Gobierno y esa guerrilla, como lo constató el observatorio de Crudo Transparente.
Según Ecopetrol, debido a los atentados que ha sufrido el Caño Limón - Coveñas en Norte de Santander, Arauca y Boyacá, el transporte de petróleo de todo el tubo se encuentra suspendido desde el 10 de enero, por lo que ajusta hoy 37 días sin operación.
Calcular las pérdidas diarias por el terrorismo es complejo, pero en 2017 a causa de los atentados del Eln a la infraestructura petrolera nacional, el país dejó de producir 1’667.160 barriles. Teniendo en cuenta que la producción diaria promedio de ese año, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos, fue de 853.000 barriles, el daño equivaldría a cerrar los grifos de todos los pozos petroleros de Colombia durante dos días.
En plata blanca, Colombia dejó de percibir 266.287 millones de pesos en producción de petróleo (con base en cifras de la Energy Information Administration), sin contar los gastos en los que Ecopetrol incurrió para solucionar los daños ocasionados por los explosivos. Además, hay que contemplar que de la utilidad que quedaría de esos recursos para las petroleras, entre el 65 y el 70 % llegaría en forma de impuestos, regalías y dividendos al Tesoro Nacional.
Los efectos de las ataques a la infraestructura petrolera no son solo económicos. Ecopetrol señaló a EL COLOMBIANO que “en la región del Catatumbo las voladuras del oleoducto han ocasionado derrames a quebradas, caños y ríos. Además, se han puesto en riesgo ecosistemas donde habitan más de 20 especies de mamíferos, 30 de peces, 15 de reptiles y 20 de anfibios”.
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