María Alejandra Benavides, testigo clave en el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y exasesora del entonces ministro de Hacienda Ricardo Bonilla, habló por primera vez de su actuación en el escándalo y reiteró que actuó siguiendo órdenes.
Pese a su papel determinante en la judicialización de altos exfuncionarios, eludió responder quién dio las órdenes que activaron el esquema de desvío de recursos que hoy tiene tras las rejas a Bonilla y al exministro del Interior Luis Fernando Velasco.
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La confesión de María Alejandra Benavides: “Como funcionaria pública fallé”
En entrevista con Caracol Radio, Benavides reiteró que cumplió funciones de encargo como enlace entre el Congreso y el Ministerio y que durante esa actuación detectó que había situaciones con las que no se sentía “cómoda” pero que no lo denunció.
“Yo me equivoqué, lo reconozco. Como funcionaria pública fallé. Cuando sentí que las cosas no iban bien, no lo reporté. Estoy aquí, soy la única que da la cara y está dispuesta a ir ante las autoridades pertinentes porque tengo la tranquilidad de que estoy diciendo la verdad”, afirmó.
¿Quién dio la orden de entregar contratos en el caso UNGRD?
Cuando le preguntaron quién dio la orden de entregar contratos a congresistas, afirmó: “He recibido esta pregunta de quién dio la orden muchas veces ante distintas autoridades, y desconozco esta información”.
Dijo que llegó al Ministerio de Hacienda convencida de que trabajaba “para el Estado y no para un gobierno”, y relató que, desde su fe católica, pedía a Dios poder “ayudar a otros”. Sin embargo, aseguró que cuando empezó a conocer lo que ocurría alrededor del encargo que tuvo dentro del ministerio, entendió que ese no era “el sitio en el que quería estar” y que la situación le resultaba “abrumadora”.
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“Estar bajo las órdenes de una figura de poder que representa los intereses de muchos... que te digan haz esto o haz aquello. ¿Qué pasa si uno dice que no? Es muy difícil”, dijo, al explicar por qué, según su versión, no se opuso con mayor contundencia a lo que luego terminó denunciando.
Aun así, reconoció errores. “Yo pequé por no ir más allá, y por eso estoy aquí, con todo el miedo del mundo”, admitió, al tiempo que negó haber sido una ficha política: “No soy una cuota política, soy una persona como cualquier otra. Estoy dando la cara porque no tengo nada que esconder”.
Cuando fue confrontada con el hecho de que nadie la obligó materialmente a participar en esos hechos, respondió que por eso decidió salir del ministerio “apenas pudo”.
La exfuncionaria del Ministerio de Hacienda describió el clima de temor con el que hoy enfrenta su papel como testigo, al asegurar que cada una de sus palabras ante las autoridades puede tener consecuencias personales y judiciales. “Me da mucho miedo el saber que cada cosa que yo pueda decir ante la Corte Suprema, ante la Fiscalía o ante cualquier ente tenga repercusiones en otros y en mí. Es como caminar sobre cáscaras de huevo”, afirmó.
En su relato, insistió en que no tiene militancia política y que su llegada al Estado no respondió a cuotas ni a intereses partidistas. “Yo no soy militante de ningún partido político, nunca lo he sido y después de todo lo que me ha pasado espero ni siquiera hacerlo”, dijo, antes de explicar que terminó vinculada al Ministerio de Hacienda de manera circunstancial. Según contó, en 2019 una conocida le mencionó que en la oficina de enlace con el Congreso estaban buscando a alguien, por lo que envió su hoja de vida y atravesó un proceso de selección ordinario. “Tuve un proceso como cualquier otro, entrevista y demás, y así fue que yo entré a un contrato de prestación de servicios en el que estuve por más de dos años”.
Benavides detalló que su labor era de carácter técnico y estaba enfocada en la relación del Ministerio con el Congreso. “Yo hacía funciones técnicas respecto al Ministerio de Hacienda frente al Congreso de la República. Ayudaba en los controles políticos a los que tenía que asistir el ministro o su delegado y con los tiempos de los derechos de petición parlamentarios”, explicó. En ese momento, precisó, el ministro era Alberto Carrasquilla.
La exasesora sostuvo que su testimonio ante las autoridades se basa únicamente en lo que vio y en lo que le consta. “Estoy diciendo la verdad, eso es lo que me deja dormir en la noche, es lo que me da tranquilidad. Yo entregué mi teléfono tal cual. Mi dicho es de las reuniones en las que yo estuve y de lo que me consta, nada más”, señaló.
Finalmente, aclaró que no busca señalar ni juzgar a terceros, sino dejar constancia de su experiencia dentro de la entidad. “Mi intención no es hablar mal de otros porque yo no soy quién para juzgar las acciones de otros, pero sí soy para contar lo que vi y lo que viví”, concluyó.