Pico y Placa Medellín
viernes
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En Silvia, Cauca, un indígena recorre los resguardos promoviendo la vacunación contra el covid-19.
Por los caminos ancestrales de las montañas de Silvia, en el Cauca, se han despeñado tantas bestias que cuando los indígenas Misak ven un animal de esos rodarse ya no corren tras él, solo esperan a que termine la caída por esos cañones para ir a recoger los restos y devolverlos a la madre tierra.
En esos abismos, cuentan algunos comuneros, acechan serpientes y fieras; pero el indígena Anselmo Tunubala no se detiene a pensar en los peligros escondidos en esas sendas fangosas, todo por cumplir la promesa de vacunar contra la covid-19 a todos los indígenas guambianos de su territorio, promesa que hizo cuando llegaron las primeras dosis a su resguardo, hace poco menos de un año.
En las caminatas entre el hospital indígena Mamá Dominga y los resguardos, Tunubala puede tardar entre cinco y ocho horas con un morral al hombro en el que lleva las vacunas, los guantes y las jeringas, pero dice estar acostumbrado a devorarse todos esos kilómetros desde que era un niño y se dirigía a la escuela, por...