Colombia aún no sale de la conmoción por la caída de uno de los aviones más robustos del transporte militar en Colombia, el C-130 Hércules que se precipitó a tierra en Puerto Leguízamo, Putumayo. En medio de la tragedia, una historia de heroísmo destaca.
Se trata de Johan Trujillo, un carnicero que al ver humo en la zona salió en su motocicleta a presenciar lo que pasaba. Esto también asustado por el estruendo, pues la caída de la aeronave provocó la detonación de la munición que transportaba y que se fue calentando con la incineración del avión.
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Johan no sabía al principio lo que estaba pasando, pues en una entrevista concedida a la BBC contó que pensó que “era alguna vivienda que se estaba quemando, porque estamos en temporada de verano”.
Sin embargo, al llegar a la zona escuchó cómo la gente gritaba: “¡Se cayó el avión!”, algo que motivó más al campesino a ir hasta una zona que al parecer, conocía muy bien.
Trujillo le reveló al medio que cuando llegó al lugar de la tragedia, no vio en un inicio sobrevivientes, por lo que encendió su moto para devolverse a su vivienda. Mientras hacía esto, “salieron dos muchachos, dos soldados, embarrados, todos reventados, echando sangre”, destacó.
En aquel siniestro del 23 de marzo, 15 motos de un grupo de campesinos hicieron presencia mientras llegaban refuerzos del Ejército para rescatar a la tropa que viajaba en aquella aeronave. En ese grupo de motociclistas, Johan hizo entre seis y siete viajes transportando soldados heridos.
En medio de ese número de viajes, uno de los soldados que llegó tiempo después a apoyar el operativo fue quien le grabó el video que lo hizo viral en las redes sociales donde se veía su acción heroica y solidaria de transportar al centro de salud a los militares heridos.
“Desde las 11 de la noche el celular no dejó de sonar: todo el mundo felicitándome en Facebook. Una emisora me tenía desde las 4:30 de la mañana”, contó Johan a la BBC, aludiendo las felicitaciones que recibió por lo hecho ese día.
El reconocimiento de la gente no es de menos, pues el esposo y padre de un hijo de mes y medio salió de su vivienda, donde recién comenzó con su negocio de carne, a salvar a soldados que apenas pasan los 18 años.
Johan junto a otros miembros de la comunidad fueron los encargados de transportar por una carretera destapada de 2 kilómetros a quienes salieron aturdidos por la caída del avión. “En la estación de policía me saludó el coronel y nos dio el agradecimiento por la labor que hicimos con los demás compañeros”, contó.