El terremoto lo encontró a pocos minutos de su casa. Jorge Isaac Tobón, un periodista de Cali, había terminado una rutina en el gimnasio cuando salió corriendo hacia el edificio donde vivía con su esposa, Ana Ludivia Bernal Arciniegas. Sabía que ella le tenía miedo a los temblores y quería estar a su lado. Cuando llegó, encontró el edificio convertido en escombros.
Jorge había salido la mañana del 10 de agosto al gimnasio con Ana Ludivia. Ella decidió regresar antes a casa: “Nos vemos en la casa, yo me voy adelantando”, le dijo. Él quiso acompañarla, pero ella insistió en que terminara su rutina: “No, no, no, termina tu rutina, termina tu rutina”, contó Jorge a CW+.
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Fueron apenas 15 minutos más. Cuando Jorge salió, el terremoto ya había sacudido Cali. Echó a correr. Estaba a unos dos minutos del edificio y solo pensaba en llegar hasta ella, abrazarla y tranquilizarla porque sabía cuánto le asustaban los terremotos.
Pero al llegar, ya no había casa a la que entrar: “Cuando llegué al edificio estaba totalmente en escombros y mi esposa ya enterrada”, recordó.
Era temprano y todavía no había equipos de emergencia en el lugar. Jorge comenzó a gritar y algunos vecinos salieron para ayudarlo. Entre los restos buscaban una referencia, algún punto que les permitiera saber dónde podía haber quedado el apartamento.
Entonces aparecieron otras víctimas: “Cuando en esas vimos una mano de un vecino que la movía, un pie de una vecina que también la movía. Entonces uno se pone sin saber qué hacer; sigo buscando a mi esposa, voy y saco a esos”, relató.
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Poco después comenzaron a llegar más personas. Alguien llevó una pica, otro una barra, otro una pala. La búsqueda se convirtió en una cadena improvisada de solidaridad mientras Jorge intentaba encontrar a su esposa.
Durante años, Jorge había estado cerca de historias difíciles. Como periodista, estaba acostumbrado a cubrir tragedias y contar el dolor de otros. Esta vez, sin embargo, la tragedia tiene su nombre, su casa y a la mujer con la que había compartido su vida.
“Ya lamentablemente es el desenlace mío, acostumbraba a cubrir tragedias. Y ahora estoy viviendo mi propia tragedia”.
Ana Ludivia Bernal Arciniegas era coordinadora del Liceo Departamental. Para Jorge, la mejor esposa que existía: “Con el perdón de todas las esposas que existan y sean buenas, yo creo que yo tenía la mejor esposa, la más solidaria, la más consentidora, la más alegre, la más respetuosa, la más colaboradora, un amor total”.
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Habla de ella en presente, como si al describirla pudiera mantenerla cerca. Recuerda su compromiso con el trabajo, su entrega a las cosas de Dios y, sobre todo, los años que compartieron: “Le doy gracias a Dios porque viví felicidad con ella”.
Jorge hace parte de la Fundación Casa de Antioquia y vive en Cali desde hace más de 40 años, después de que su familia migrara desde Granada, Antioquia, en medio de la violencia de los años cincuenta.
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En medio del dolor, Jorge se aferra a los recuerdos que compartió durante tantos años con Ana Ludivia y al consuelo de tener a su hija, fruto de su matrimonio. Expresó su sentir en un escrito que publicó en sus redes sociales, acompañado de una fotografía: “Esposa mía, Dios decidió llevarte a trabajar en el cielo y yo me quedo trabajando en la tierra. Me vas a hacer mucha falta, gracias por hacerme tan feliz, por cuidarme. Nos veremos en el cielo”.