Buscar un diálogo directo con ambientalistas para que no lleguen a los extremos, y reforzar el papel de las Corporaciones Autónomas Regionales, serán algunas de las tareas del nuevo ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, quien además dijo que reconoce que tiene un reto frente a la declaratoria de los cerca de 3 millones de áreas protegidas.
En diálogo con EL COLOMBIANO sostuvo que la ventaja de ser ingeniero de minas es que conoce el sector y sabe de los procesos de formalización. Del glifosato manifestó que no está de acuerdo con su uso, pero que ya es una decisión del Consejo de Estupefacientes.
“En general, los pequeños y medianos mineros están interesados en legalizar sus actividades y casi siempre son conocidos y hacen esfuerzos para lograrlo. Es posible identificar estos mineros que están interesados en continuar en actividades ilegales conectadas a la criminalidad”.
Quiero que me explique la frase que dijo a Colprensa en una entrevista: que los ambientalistas deben saber más de minería y los mineros más de ambiente. ¿Usted de verdad cree eso? ¿Va a dar esa pelea?
“Hay decisiones de sociedad que se tienen que tomar y deben estar sustentadas en argumentos sólidos desde lo técnico y lo académico. Una de las instrucciones que recibí del presidente Santos es hacer el esfuerzo para balancear las necesidades que tiene el país de desarrollo y las necesidades de conservación ambiental. Usé esa frase por el hecho de que obviamente cualquier actividad minera genera unos impactos ambientales y esos impactos pueden tener medidas de mitigación, de sustitución o de compensación que permiten minimizar los impactos de este tipo de actividades y eso es lo que sopesan los técnicos. En ese sentido, la discusión es cuáles deben ser esos estándares para desarrollar esas actividades y el Ministerio tiene una serie de lineamientos sectoriales que establecen las condiciones para poder hacer ese tipo de actividades de manera ajustada a criterios de conservación ambiental o de mitigación. En Colombia hay ejercicios de actividades de explotación de recursos naturales que se pueden considerar buenas prácticas, pero hay otras que son un desastre y yo creo que de ambas hay que aprender para poder ordenar la manera en que se realiza este tipo de explotación, pero hay que salir del pánico y de los extremos. Hay sectores ecologistas que su ideal es que no se puede hacer ningún tipo de actividad industrial y hay sectores de la industria que prefieren no tener ninguna limitación. Hay que buscar un balance. Me refiero más a que debe aprender más el uno del otro, pero no es tanto aprender sino tener la mente abierta para encontrar equilibrios. El país tiene que dar ese debate”.
Se lo pregunto porque aún sin usted posesionarse los ambientalistas ya empezaron a cuestionar, entre otras cosas, su profesión...
“Exactamente. Creo que la formación en minería acerca mucho al tema para ver cómo el sector realiza una gestión ambiental minera por estándares. Es una ventaja también el hecho de que toda mi trayectoria en gran medida ha sido en el sector ambiental”.
Usted en dos años tiene dos retos que los expertos han advertido que son muy relevantes: uno, es la declaratoria de tres millones de áreas protegidas. ¿Usted no cree que eso es mucho?
“Es una meta enorme y compleja, pero con el ritmo que hemos tenido en Parques Nacionales y con un poco más de apoyo a esta institución creo que esa meta se va a lograr. Igualmente, hay cerca de un millón de hectáreas que se tendrán que declarar por parte de las Corporaciones en donde tenemos que hacer un mayor esfuerzo para garantizar que esta meta se cumpla”.
El otro reto es la delimitación de los 37 páramos en dos años, ¿también va a cumplir?
“Ahí ha habido un avance, ya van 11, es muy probable que hacia junio o julio se puedan delimitar más. La meta es poder llegar a 17 páramos delimitados este año y quedarían pendientes casi el 50 por ciento, los cuales tienen una complejidad adicional y es que se van a adelantar algunas consultas previas y eso podría tomarnos más tiempo en la delimitación de los páramos, pero es una prioridad”.
Llega en un momento en el que las licencias ambientales están en su mayor debate, primero lo de la Macarena y luego lo de Salento. ¿Usted qué piensa?
“El licenciamiento es uno de los temas en los que pondré mucha atención. Quedó establecido en el empalme que se pueden presentar en ocasiones algunas dificultades de coordinación entre las distintas entidades del Sistema Nacional Ambiental. La propuesta es crear un comité para revisar los proyectos estratégicos y definir posiciones conjuntas de las entidades del orden nacional. Pero sí hay casos que voy a entrar a revisar con la Anla para unificar posiciones institucionales con base en la información científica que se tenga disponible”.
El exministro Gabriel Vallejo tuvo un debate fuerte para combatir la corrupción en las Corporaciones Autónomas. ¿Qué hará?
“La gran mayoría de las corporaciones hacen un trabajo muy destacado y son muy importantes en las regiones. Las corporaciones son un avance hacia el enfoque territorial del país que hoy más que nunca es importante para la implementación de los acuerdos de paz. En ese sentido, creo que a las corporaciones hay que fortalecerlas ya que la mayoría realizan sus trabajos con muchas limitaciones”.
¿Cómo hacer para que no las manejen los políticos?
“Las corporaciones tienen unos consejos directivos que representan a las distintas regiones y ahí hay representación del Gobierno Nacional, de la sociedad civil, de las comunidades indígenas, de los afro, de los empresarios y de los institutos de investigación. Entonces me parece que son representaciones muy gruesas que reflejan la realidad de la región” .