En un país en el que el 67 % de la población habilitada para votar se abstuvo de hacerlo en el plebiscito por la paz, hablar de participación social para la toma de decisiones en los aspectos más importantes del país es todo un reto, así lo manifestó Álvaro Jiménez, director de la Campaña Colombiana contra Minas. Aunque la Constitución del 91 consagró distintos modos de participación, en Colombia la gente no participa.
Por eso lo que debe aclararse en la mesa de negociación entre el Gobierno y el Eln, que iniciará formalmente este jueves en Quito, Ecuador, es el método de participación.
De acuerdo con Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, “los primeros tres puntos de la negociación van a tener un trámite de la mesa social, las primeras preguntas para la mesa de Quito tendrían que ser: ¿qué es la mesa social?, ¿quiénes van a ir?, ¿cómo los van a designar?, ¿cómo va a ser el mecanismo?, ¿va a ser una mesa por región del Eln o va a ser una mesa por departamento del país y luego una mesa nacional?”.
Jiménez, por su parte, considera que ni para el mismo Gobierno es claro a qué se refiere el Eln cuando habla de una mesa social.
Lucha por los hidrocarburos
Contrario a lo que se había pensado el tema minero-energético no aparece en la agenda de negociación con el Eln, muchos expertos suponían que así como con las Farc se negoció una Reforma Rural Integral los elenos conseguirían grandes transformaciones en la industria extractiva y en la intervención de las multinacionales en ese negocio, pero no fue así.
Según Jiménez, el Gobierno de Juan Manuel Santos ha sido claro en que en las negociaciones con la insurgencia no se debatiría el modelo económico colombiano y el tema minero-energético, en especial el de hidrocarburos, es una fuente muy importante de ingresos para el país.
“El debate de los hidrocarburos parte de un entramado más complejo de debate como lo es el de la participación de los empresarios, los partidos políticos, los sectores comunitarios y sociales”, explicó el director.
Sin embargo, Ávila advirtió que no es una renuncia de tajo a la posibilidad de realizar modificaciones en ese sentido, sino que la participación social podría permitir hablar de la explotación del subsuelo, toda vez que es un tema que está tratando la sociedad a través de los ambientalistas y de los sectores políticos de izquierda.
“Hay que aprovechar la mesa de Quito para darle un orden al tema extractivo en Colombia, al tema de la inversión petrolera y minera, hay que aprovechar para crear un código de la gran minería, de la pequeña minería, para hacer una discusión profunda sobre ordenamiento territorial”, propuso el subdirector.
Relevo en la mesa
Aunque hace pocos días cuando se anunció el inicio de la mea pública, por parte del Gobierno el jefe de la delegación era Mauricio Rodríguez, cuñado del presidente Santos, y en marzo la ficha clave era Frank Pearl, anoche el mandatario anunció que el jefe de la delegación sería Juan Camilo Restrepo.
Para Andrés Felipe Bernal, investigador de la Escuela de Política de la Universidad Sergio Arboleda, “Restrepo representa una oportunidad única como jefe negociador. Siendo ministro de Santos y de Gaviria cuenta con la confianza del presidente para ser el interlocutor con el Eln”.
Agregó que “tiene la posibilidad de mantener el acercamiento con las toldas azules que le daría mayor respaldo político en la negociación”.
Finalmente, Bernal anotó que Restrepo “siendo ministro fue el artífice del primer punto de los acuerdos con las farc, lo que le daría una ventaja y experiencia única para sentarse a negociar con el Eln”.