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Katherine Miranda o la política a la manera del Llanero Solitario

La representante a la Cámara dio la pelea esta semana para que en la reforma tributaria se gravara a la iglesias, algunos la señalaron de salirse del libreto de su partido y del Pacto Histórico.

  • La carrera política de la representante a la Cámara, Katherine Miranda, ha estado marcada por su activismo, y para tratar de catapultar su imagen pública se ha ‘escampado’ bajo la sombrilla de políticos como Antanas Mockus y Gustavo Petro. FOTOS CORTESÍA
    La carrera política de la representante a la Cámara, Katherine Miranda, ha estado marcada por su activismo, y para tratar de catapultar su imagen pública se ha ‘escampado’ bajo la sombrilla de políticos como Antanas Mockus y Gustavo Petro. FOTOS CORTESÍA
Publicado el 13 de noviembre de 2022

Esta semana la representante a la Cámara Katherine Miranda se entregó a la lucha por gravar a las iglesias con la reforma tributaria —abogando por un estado laico y que pondría en cintura a los pastores que han hecho de la fe un negocio—; se llevó por delante a su compañera de bancada Andrea Padilla, a los senadores del Pacto Histórico que se opusieron a la iniciativa y hasta al mismo presidente Gustavo Petro, que en campaña se había comprometido a no meterse en los bolsillos de la fe.

Más allá de las propuestas de la Alianza Verde o del Pacto Histórico, Miranda galopó sola por una propuesta que en la opinión pública suena muy bien y que puede dar muy buena imagen, pero que una vez más se encontraría con la imposibilidad de los intereses de los partidos políticos y de algunos pastores millonarios que, dicho sea de paso, no son tantos como ella cree. Todo esto dejó ver a Miranda una vez más como una llanera solitaria que sigue su propia sombra, hábil y feroz en el discurso, con una sed de liderazgo que la podría llevarla a ser candidata a la Alcaldía de Bogotá.

Miranda es una bogotana de pura cepa, nació y se levantó en la localidad de Ciudad Bolívar, una de las más grandes de Bogotá, muy alejada de las comodidades de las clases media y alta, por eso ella misma dice que no sabe qué es lo imposible, que su misma vida demuestra que trabajando duro se puede llegar a una meta. Miranda, dicen quienes la conocen, es una mujer con un profundo sentido de vocación de servicio, que es tenaz y que para alcanzar lo que se propone tiene muchas agallas: “Como sea y con quien sea”.

Egresada de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, Katherine Miranda hizo sus prácticas en el Movimiento Visionarios por Colombia, donde conoció a John Sudarsky, quien la acogió como su pupila más avanzada; fueron sus años de formación política muy previos a la recordada Ola Verde de 2010, cuando Antanas Mockus se enfrentó a Juan Manuel Santos por la Presidencia de la República. Miranda entonces tomó todo el protagonismo de las Juventudes Verdes en Bogotá. Desde ese momento todo fue un ascenso.

Dice alguien que fue cercano en esos años: “Ella se destacaba por su ímpetu, por su creatividad, sus ganas de compaginar con la lógica del profesor Antanas Mockus, promovía acciones disruptivas e innovadoras”. Durante la época de la Ola Verde, un grupo de daneses quiso hacer una película que luego se llamó “Bogotá Cambió”, reflejaba el interior de la campaña y la narradora fue Miranda, allí tomó un protagonismo casi artístico, mediático, se convirtió en una voz de la nueva política rola.

A finales de 2010, se integró a la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de John Sudarsky, donde empezó como una asesora más, pero terminó como la coordinadora de todo el equipo. Conoció los tejes y manejes de la política nacional, quiénes eran los barones electorales, los que faltaban a los debates y cómo se movía el cabildeo más rampante.

Y encontró un llamado: la paz. Fue una abanderada del proceso de paz de Juan Manuel Santos por la paz y fue allí cuando sucedió uno de esos momentos que partió su vida: el triunfo del “no” en el plebiscito. “Ella lloraba todo el tiempo y pensaba en alguna de estas maneras mockusianas de generar debate”, así surgió el Campamento por la Paz que se tomó la Plaza de Bolívar de Bogotá durante dos meses: decenas de jóvenes se turnaban para permanecer allí aunque no tuvieran suficientes comodidades, se trató de un trabajo que concluyó con la firma de la paz entre Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño —alias Timochenko— en el Teatro Colón.

Para varios analistas y políticos bogotanos, ese campamento fue el momento en el que Miranda se dio cuenta que tenía que crear una imagen propia cortando con quienes habían sido sus maestros —Sudarsky y Mockus—; además, en la capital, fue el inicio del movimiento que llevó a los paros de 2019 y 2020, los mismos que estallaron en 2021 en lo que ahora se recuerda como el Paro Nacional.

Para Katherine Miranda el triunfo fue evidente: se lanzó a la Cámara de Representantes y sacó 65.000 votos, todo una proeza para un mujer joven que nunca se había medido en plaza pública con nadie y que no había aspirado a un cargo de elección popular. Pero hay que aclarar que estuvo abrigada por Mockus, que sacó más de 500.000 votos, consolidándose como una figura de gran fuerza sobre todo en Bogotá.

Uno de sus compañeros en el Congreso entre 2018 y 2022 dice: “Durante sus ejercicios de representante logró mantener el legado de Antanas, generó una serie de planteamientos sabiendo que éramos partido de oposición al gobierno de Iván Duque, pero como siempre lo planteó Antanas, lo hizo desde una lógica constructiva y deliberativa. Ahora bien, se apartó del uribismo y se acercó a esas manifestaciones de procesos alternativos que la llevaron a los procesos de Gustavo Petro”.

Para algunos se trató de convicción y para otros una manera de entender los tiempos: los votantes y los jóvenes —los mismos que la habían respaldado desde 2010— querían un cambió más radical, uno que los verdes no podían entregar. Entonces Miranda se volvió contra su mentor e inspirador Antanas Mockus y mientras toda la Alianza Verde se mantenía en apoyo al exalcalde de Medellín Sergio Fajardo, ella corrió a las filas de Petro. Una vez más aparecía la llanera solitaria, la que capitalizó la Ola Verde y la que tomó la vocería de los jóvenes en el activismo por la paz.

Dicen algunas personas del partido Verde en Bogotá que Katherine Miranda vuelve a agitar las aguas a su favor en las discusiones por las elecciones locales de 2023, y ya varios le han pedido que se lance para llegar al Palacio de Liévano. Ella ha negado tal aspiración y dice que se mantendrá como congresista, pero como el Llanero Solitario, sus movidas no se ven venir.


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