El presidente, Gustavo Petro, se reúne este lunes con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, para abordar un tema determinante sobre las inversiones del Estado en la agenda: la construcción del Metro de Bogotá.
El encuentro está pactado para las 4 de la tarde de este 23 de enero y se da después de que el Gobierno le pidiera a los contratistas revisar cuánto costaría que ese proyecto tenga un tramo subterráneo en su primera línea, a pesar de que ya se había trazado un presupuesto para construir la línea ferroviaria elevada.
Desde que Petro era alcalde de Bogotá había planteado la posibilidad de hacer ese medio de transporte en un trazado subterráneo, pero el proceso de licitación de la obra durante la Alcaldía de López terminó definiendo que este sería elevado, así como la ruta que sigue el Metro de Medellín.
No obstante, el plan comenzó a replantearse cuando Petro, ya en calidad de presidente, pidió al consorcio chino presentar los sobrecostos que implicarían cambiar las condiciones del contrato. Esa cuestión se definiría este lunes.
En el encuentro también participará ese consorcio asiático que ya le había entregado a la administración capitalina 5 alternativas para modificar las condiciones de la construcción. En síntesis, estas significarían más tiempo y más plata.
El espectro de opciones para que se pueda incluir un tramo subterráneo significaría entre $6 billones y $15 billones más e implicarían, además, una demora en las obras de entre 3 y 6 años.
Petro ha cuestionado que “la ciudad se sigue moviendo a partir de un modo de transporte específico, que es el bus a diésel. Grandes, eso sí, pero ineficaces. Las circunstancias económicas han variado de tal manera que piden la oportunidad perdida, el proyecto en ese entonces costaba $14 billones y ahora cuesta $35 billones”.
Ese comentario económico hace referencia al cambio presupuestal para la obra, dado que a medida que pasan los años su ejecución se ha hecho más costosa.