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“Dios nos protegió y alcanzamos a salir”: sobreviviente de Mocoa

  • FOTO PRESIDENCIA
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Por su cercanía con los ríos Mocoa, Mulato y Sancoyaco, los habitantes del barrio San Miguel sabían que en cualquier momento los afluentes podían desbordarse y sus casas estarían en peligro.

“Eso lo venían pronosticando, pero quién iba pensar que este día llegaría la hora”, cuenta Bolívar Salazar, uno de los pobladores de San Miguel que perdió todo con la avalancha -su casa, su ropa, sus muebles, su cama-, menos lo más importante: su familia.

“Dios nos protegió y estamos bien. Alcanzamos a salir”, dice don Bolívar, quien vivía con su esposa y sus dos hijos en lo que antes era su casa y hoy es un lodazal.

Lea aquí: Sube a 154 cifra de muertos por tragedia en Mocoa

Don Bolívar relata que la avalancha llegó sin avisar a eso de las 11 de la noche del viernes 31 de marzo.

Los cuatro integrantes de la familia Salazar alcanzaron a salir antes de que una corriente de lodo, piedras inmensas y troncos de árboles, producto del desbordamiento de tres ríos y tres quebradas, arrasara con casi todo el barrio; solo les quedó la ropa que llevan puesta.

Otros vecinos de San Miguel, amigos de la familia, no contaron con tanta suerte.

“Aquí estamos colaborando, hacemos lo que se puede. Por la noche pasamos ayudándole a la gente, sacando niños, ayudando a las madres desesperadas. Lo importante es que Dios nos libró del peligro y estamos con vida”, insiste el sobreviviente.

Junto a don Bolívar está Luis Eduardo Cerón, un comunicador que vive en otro sector de Mocoa, capital del departamento del Putumayo, pero que está en San Miguel buscando a los compañeros de colegio de su hijo.

Sin embargo, la vivienda que buscan ya no se ve por ninguna parte. “Lo que me contaron es que la casa de ellos fue destruida, pero no sabemos si alcanzaron a salir o no. La cosa es dura”, dice el comunicador.

Vea las fotos que revelan la magnitud de la tragedia en Mocoa

La tragedia, cuenta Cerón, es de magnitudes incalculables. La avalancha se llevó casas completas en los barrio San Miguel, San Fernando, La Esmeralda y San Agustín, cerca a la terminal de transportes. Uno de los puentes de la calle Colombia, que es una de las arterias principales de Mocoa, también fue destruido.

“El pueblo no tiene luz, no hay energía en este momento, la mayor parte del cableado está destruido. Hay postes caídos y el hospital ya no da abasto para atender a los heridos”, explica el hombre.

Lea aquí: ¿Cómo ayudar a los damnificados por la tragedia en Mocoa?

El hijo de Cerón dice que la empresa de energía del pueblo también sufrió por la avalancha, y que por eso no tienen luz. Siguen buscando a sus amigos, pero como todos en Mocoa, suponen lo peor.

La avalancha que deja hasta ahora 154 muertos, 200 heridos, 17 barrios en emergencia y un centenar de desaparecidos, puede convertirse, fácilmente, en la peor tragedia de la historia de la capital del Putumayo, una ciudad de poco más de 36.000 habitantes escondida en la selva de la Amazonía colombiana.

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