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Como en la época más dura del narcotráfico, en la que los delincuentes enviaban coronas fúnebres a quienes los denunciaban, algunos médicos del país han recibido ese mismo trato, y eso que son los que están al frente de la atención del coronavirus.
La denuncia más reciente la dio a conocer el médico internista José Buelvas, quien labora en Barranquilla y Soledad (Atlántico), y a quien además de que le enviaron coronas de flores a su casa y lugar de trabajo, le llegó un panfleto con su nombre y un “descanse en paz”, en el que aseguran que es el responsable de dejar morir a los pacientes en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de la Clínica Adela Char.
Aunque el temor lo invade y sus familiares estén consternados por lo que viven, no parará. Buelvas, en diálogo con EL COLOMBIANO, asegura que la medicina y aportar con su conocimiento en la tarea de salvar una vida es lo que más lo mueve, después de su hijo de cinco años, quien vio ayer en las noticias del mediodía a su padre y, con la inocencia y curiosidad propia de la niñez, preguntó qué pasaba y por qué aparecía en el televisor.
La situación es dolorosa y provoca temor en él y sus parientes: “Los médicos somos sus principales aliados y trabajamos siempre en favor de los pacientes”.
Para Carolina Corcho, vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana, esta es apenas la punta del iceberg, pues desde hace un mes habían advertido que uno de cada cinco profesionales de la salud decían haber recibido amenazas, siendo intimidados o estigmatizados por el hecho de llevar una bata blanca o un uniforme que lo acreditara como profesional del sector.
“Personal de 28 departamentos consultados –en un sondeo de la Federación– cuentan que han sido maltratados por la sociedad, en el transporte o hasta en los propios hospitales”, dice Corcho.
¿Y las autoridades?
El gremio médico y la sociedad general reclaman celeridad de la justicia en sus actuaciones para encontrar y judicializar a los responsables.
Ayer en la mañana, la Fiscalía General anunció la apertura de la investigación y destacó que “luego de conocerse las denuncias, un grupo de investigadores llegó hasta su lugar de residencia para recibir la denuncia formal y conocer en detalle lo ocurrido”.
Al respecto, el presidente de la Federación Médica Colombiana, Sergio Isaza, recuerda que, lastimosamente, Colombia tiene una sociedad con antecedentes de violencia y es algo que sigue viviendo en la actualidad. Llama la atención de las autoridades para que las investigaciones no se queden “durmiendo el sueño de los justos”, porque este es un “acto criminal. Tolerancia cero con este tipo de proceder y acción inmediata del gobierno y de las autoridades para perseguir a estos personajes”.
Frente a este llamado, Carmen Torres, delegada para la Seguridad Ciudadana de la Fiscalía, por su parte, señala que de manera articulada con las 35 seccionales se diseñó un protocolo para atender e investigar las denuncias de los profesionales de la salud.
“En el caso del médico Buelvas se está en proceso de recolección del material probatorio”, dice la funcionaria, quien destaca que hasta el momento son cuatro denuncias las que en total han recibido por casos similares.
Entretanto, la Defensoría del Pueblo asegura haber recibido 88 reportes de estigmatización por la labor profesional del gremio de la salud. El defensor Carlos Negret recuerda que si han sido amenazados por ejercer su labor en época de pandemia, las denuncias pueden realizarse a través del correo electrónico puede denunciarlo a través del correo electrónico misionmedica@defensoria.gov.co.
Buelvas les recuerda a sus colegas que “en este momento de pandemia no podemos abandonar a la sociedad, debemos tener sentido de unión y solidarizarnos con las familias que la están padeciendo”. Por otra parte, algo que complica la situación, es la renuncia de ocho médicos de la clínica, luego de que se conocieron las amenazas. El secretario de Salud de Soledad (Atlántico), Luis Fábregas, les pidió que regresen, aunque “tienen miedo”.
Desde la sociedad
El doctor en Sociología y docente de la Universidad del Rosario, Carlos Charry, explica que estas actitudes amenazantes contra el personal de salud obedecen a “la intolerancia y la ignorancia” de la comunidad, que no concibe que sus familiares o amigos cercanos se enfermen o fallezcan producto del virus.
Para él, este tipo de actuaciones, que ya se han presentado en otras ciudades, deben llamar a la sociedad a prestarle más atención al virus y no caer en información falsa que circula en redes sociales o grupos de mensajería. “Debemos mantener un grado de compresión alto, porque nuestros médicos están haciendo la mejor labor posible”
Para finalizar, vale mencionar que en redes sociales también abundaron las reflexiones en torno al papel que cumplen médicos, enfermeros y, en general, los profesionales del sector, para evitar que la muerte reine sobre la vida.
Por eso, como lo planteó Mónica Restrepo, cirujana general en el hospital de Caldas (Antioquia): “Uno se revuelca, patalea, se arranca las vestiduras al ver lo que le hacen al colega, pero al mismo tiempo arregla la ropa y las cosas para ir a trabajar mañana y hacer las cosas bien”.
Eso es lo que hacen y, como sociedad, debemos cuidarlos y arroparlos. Ellos nos cuidan.