x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

¿Saliva para limpiar una obra de arte?

Es uno de los métodos, pero no el único. La limpieza de las piezas en un museo es muy importante.

  •  ARCHIVO juan antonio sánchez
    ARCHIVO juan antonio sánchez
05 de noviembre de 2016
bookmark

No están mal las abuelas que ven un sucio en la camisa y le echan saliva para que salga. La saliva tiene su encanto.

Hace días la noticia fue que en el Moma de Nueva York limpiaron el Jarrón de flores, la obra de Pablo Picasso, con saliva. También otras. Muchos se sorprendieron e hicieron cara de asco. Para los restauradores, no obstante, no pasó nada. “No es nada nuevo para el mundo de la conservación”, dice la restauradora Grace McCormick.

Ellos lo llaman solución encimática, y aunque algunos usan su propia saliva, también venden un producto, es decir, saliva hecha. ¿Por qué la saliva? Porque, sigue Grace, sirve para retirar la suciedad superficial, esa que está adherida al soporte o a la capa pictórica, porque actúa como disolvente. “El polvo de muchos años, que se queda pegado, ese se quita con saliva”. Aunque no sirve para todos los sucios, hay unos barnices oxidados que necesitan químicos.

No todos los restauradores, sin embargo, utilizan la saliva. Ni en todas las ocasiones, porque hay varios métodos. Martha Isaza, restauradora de obras de arte del Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm), explica que ella hizo el experimento en la universidad, y no es su preferido. Allá aprendió que cada persona tiene una saliva diferente y que unas sirven más que otras. A Grace le pasó con una amiga: su saliva no funcionó tan bien como la de ella.

Grace dice que se podría limpiar todo un cuadro, aunque recuerda que la limpieza es solo un paso de la restauración. Luego, hay otros métodos, y están también las necesidades específicas y prácticas.

María Adelaida Bohórquez, conservadora y restauradora del Museo de Antioquia, dice: “Imagínate toda una colección limpiándola todos los días. Nosotros hacemos la rutina cada lunes, y no la hago yo sola, sino un equipo de conservación. Pensaría que si hay una obra en específica que tiene un restaurador y le puede eliminar algo con saliva, pues lo elimina. En el museo no lo hacemos así, aunque los restauradores sabemos que esa técnica se emplea”.

La limpieza

Cada museo tiene su manera de limpiar, y sus procesos, hechos por profesionales.

Martha Isaza explica que en el Mamm hablan de conservación preventiva, y eso significa mantener las obras en buen estado. No hacen limpiezas profundas. Parten de la idea de que el proceso de limpieza en una obra de arte es irreversible, por eso hay que tener cuidado y es trabajo de un profesional. ¿Recuerda al Ecce Homo pintado en el siglo XIX, que una señora intentó restaurar en España?

En el Mamm las rutinas de limpieza son, por lo general, los lunes, y empiezan con un plumero suave. Para los vidrios no trapos húmedos, porque pueden causar hongos.

En la pinacoteca, donde se guardan las piezas de arte del museo, hay una continua revisión y control de humedad. Por supuesto, obras bien guardadas.

En el Museo de Antioquia hay dos rutinas, las de sala y las de taller. Las primeras son para eliminar la suciedad superficial, que implica polvo, telerañas o algún mosquito que la ensucie. Usan brochas de cerdas suaves o sacudidores. Para la suciedad consistente, y según la técnica de la obra, usan el solvente indicado. Eso ya es parte de la rutina del taller. Allí también limpian el reverso de las piezas, a veces con aspiradoras especiales.

La rutina de sala la hacen de 8:00 a 10:00 de la mañana, los lunes, aunque eso depende. Puede darse una semana de limpieza, donde revisan cada obra, como si el vidrio está limpio o el bastidor es el adecuado. María Adelaida lo compara como cuando una persona tiene muchos objetos en la casa y hace una limpieza general.

La restauradora del Museo de Antioquia precisa que no todas las obras se limpian en la rutina, ni tampoco muy seguido, porque se les puede dañar la pintura. Solo que el museo está en un lugar que es más contaminado y eso hace que haya que tener más cuidado. También influye el clima: cuando llueve hay menos polvo.

María Adelaida agrega que es importante que la obra esté limpia porque en un museo el valor de estas es estético y si hay suciedad, por ejemplo en el vidrio, la lectura no será correcta. “Tu ojo se irá directo al punto sucio”. Luego está la prevención y la preservación.

En la pinacoteca las obras igual están protegidas. En el museo intentan rotarlas con frecuencia, para que cada una tenga su turno.

El polvo y la humedad son fundamentales en la limpieza en general, si bien pasa por el lugar completo: mantenimiento del aire acondicionado, no ingresar con comidas a las salas, fumigación de las plantas, control de insectos y roedores. Así que importa cada detalle, como barrer todos los días. Limpiar es un proceso de prevenir y cuidar desde lo más mínimo.

El mundillo de la limpieza, bien lo dice Grace, es muy interesante.

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida