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Seguir haciendo teatro, aun cuando el fundador se fue

En qué están La Hora 25 y Pequeño Teatro luego de la muerte de sus directores.

  • Seguir haciendo teatro, aun cuando el fundador se fue
  • FOTO edwin bustamante
    FOTO edwin bustamante
29 de marzo de 2019
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Un año antes de su fallecimiento en 2015, el dramaturgo Farley Velásquez, fundador de La Hora 25, decía que las artes escénicas eran importantes en Colombia porque “una sociedad que ve teatro se tiene que asesinar menos”. Las tablas, explicaba él, más que un espectáculo, eran un lugar para la preparación de la mente y el espíritu. Bajo esa convicción montó su grupo en 1989.

Tiempo atrás, lo que llevó a algunos actores y al dramaturgo Rodrigo Saldarriaga a crear el Pequeño Teatro en 1975 fue profesionalizar lo que era considerado como un hobby. Diez años después, en 1985, dieron un paso fundamental para lograrlo, cuando la Alcaldía reconoció al grupo como Patrimonio Cultural de la ciudad.

Rodrigo murió por un cáncer en 2014 y un año después se fue Farley, por un infarto. La obra que ambos construyeron, sus enseñanzas, aún quedan en las dos agrupaciones

Teatro Hora 25 (sector La América)

Para Farley el teatro era un arma contra la muerte. Todos los días sentía que escribía o hacía dramaturgia no para salvar al mundo sino a él.

Al colectivo de planta, cerca de 15 actores, que ahora conforman La Hora 25 los reúne una pulsión parecida, actuar para como un reto con la vida: la creación, la comunidad, el aprendizaje.

El grupo mantiene la estética que maduró Farley Velásquez y lo identificó: las adaptaciones monumentales de clásicos literarios.

En una arreglo dramatúrgico de Shakespeare, Rey Lear (2009), hubo tantos actores participando en la pieza (30), que el público debía entrar primero a la sala y luego, por la misma puerta, tenían que ingresar los intérpretes (algo extraño porque por lo general los artistas están en el escenario, tras bambalinas o en el camerino).

La sala tiene un aforo que permite modificar de 56 a 90 asistentes, según el tipo de montaje.

Actualmente, el grupo tiene un repertorio de 27 obras, en especial adaptaciones de Eurípides, Sófocles y Esquilo. Bajo la nueva dirección se han hecho dos proyectos infantiles, Las Aventuras del Quijotiz y Turmalina, la Cenicienta del Currulao. Su actual directora, Carola Martínez, prepara una tercera producción basada en la tragedia de Prometeo de Esquilo, en la que continuará la línea de Farley, pero con su mirada y enfoque, al igual que ocurre con los remontajes: “Hay obras que no hay que tocarles nada, como La mujer de las rosas, que me parecen que están muy claras, bien hechas y muy vigentes”.

El actor Gustavo García, maestro en artes dramáticas de la Universidad de Antioquia, recuerda que Farley les insistía que el colectivo y la casa, actual sede, iban a ser su legado y “proyecto artístico”, como se refería al modelo que necesitaban para mantenerse en pie.

“Sus palabras se referían a ir más allá de las obras; era sostener una sala o una programación e incluía el compromiso individual y común”, explica Gustavo.

Este año el grupo estará celebrando el aniversario 25, un número significativo que festejarán los 25 de cada mes. “Aunque puede ser cualquier año, porque siempre lo celebramos cuando luchamos por estar y no traicionarnos”, dice Carola.

Pequeño Teatro (centro)

En el acta de fundación del Pequeño Teatro se aclaran los puntos que direccionan la visión que Rodrigo le dio a la compañía. Uno, crear un espacio apropiado para las artes escénicas; dos, tener un equipo profesional de actores dedicados de tiempo completo (hoy son 26 artistas, 17 de planta), y tres, tener una temporada permanente en la programación. Desde hace 17 años, cuando comenzaron con su estrategia de Aporte voluntario, estos dos últimos puntos se han mantenido firmes. “Hoy podemos decir que tenemos un público, antes teníamos privados: benefactores, familiares, empresas que aportaban”, comenta Andrés Moure, su director artístico. A esta agrupación le funcionó la estrategia de entrada libre que ha permitido acceso a más público.

Andrés recuerda que el carácter de Rodrigo Saldarriaga era muy fuerte y natural: “Determinaba qué se hacía y qué no”. Luego de su muerte una junta directiva ha maniobrado las decisiones de la institución en estos 5 años. “El mejor homenaje que le podemos hacer es seguir para adelante”, comenta Andrés.

Para el director artístico hay un cambio en las propuestas artísticas en la última década pero la esencia se mantiene. “Hay un sello Pequeño Teatro que sigue acorde a lo que Rodrigo siempre pensó: la alta imaginación”, es decir, un equipo creativo con alta calidad.

Hoy tienen un repertorio de 37 obras, 13 de ellas creadas en los últimos 5 años, desde producciones grandes como El principito, Macbeth, El avaro, y en pequeño formato como La muerte en la calle (inicia temporada hoy) y Las brutas. En la última década el Pequeño presenta en promedio 470 funciones para 62.000 personas al año. Según Moure, hasta 2002 recibían aproximadamente 10.000 espectadores anuales, lo que demuestra el éxito de este modelo. “Aún tenemos detractores por ese sistema, pero si no fuera por eso no podríamos tener este espacio”, comenta.

Ese rubro le ha representado a la entidad el 50 % de sus ingresos (en 2002 lo generado por taquilla no alcanzaba ni para el 1 %).

La sede Pequeño Teatro, también Patrimonio Arquitectónico y de Conservación desde 1987, ahora está en proceso de restauración. En un mes la junta directiva espera tener de nuevo todas las puertas abiertas con espacios mejorados.

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