En la línea de la poesía hecha canción, la compositora y guitarrista Natalia Hernández publicó Romana, un libro de poemas que, a su vez, son las letras de canciones. Este proyecto, además, tiene un componente audiovisual. EL COLOMBIANO habló con ella de su carrera en la industria musical y se encuentro con la escritura literaria.
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Hernández estudió guitarra en Eafit y posteriormente obtuvo una beca para el Berklee College of Music en Estados Unidos. Allí estudió songwriting, un programa enfocado en la escritura de canciones y la producción musical. Tras su formación académica, decidió trasladarse a Miami con el objetivo de tener una carrera en el mercado hispano.
Sin embargo, su llegada estuvo marcada por una percepción crítica de la industria musical. “Me encontré con gente que quiere hacer canciones no porque sean bonitas o profundas, sino porque quieren pegar o hacer dinero”, dijo. Según su relato, ese contexto la frustró por la simplificación de las letras en muchas producciones comerciales.
También trabajó con artistas interesados en el contenido de las letras. Estuvo en el estudio del productor Julio Reyes Copello, donde coincidió con Kany García, Noel Schajris (Sin Bandera) y Pablo Alborán.
Entre finales de 2021 y comienzos de 2022, Hernández se alejó temporalmente de la música. Durante ese periodo se dedicó a la pintura y a la meditación. “Pensé dedicarme a pintar cuadros”, dijo. Fue en ese proceso cuando surgieron los textos poéticos de manera espontánea.
En ocho meses escribió de forma continua. Posteriormente, organizó ese material en un documento de aproximadamente 160 páginas en formato PDF. Un punto de inflexión ocurrió mientras trabajaba para Sony Music, cuando coescribió con Catalina García (Monsieur Periné) Bailo pa’ ti. El tema fue nominado a Mejor Canción Pop en los Latin Grammy Awards de 2023. “Si escuchas la canción, no es comercial, tiene poesía”, dijo Naty a EL COLOMBIANO.
El libro en sí
Romana combina poesía, música y una exploración del erotismo desde una perspectiva femenina. Hernández dijo que su intención es abordar el deseo a partir de una sensibilidad personal y poética. Inicialmente consideró llevar el material a sonidos urbanos, pero al final optó por una propuesta acústica con guitarra, voz y elementos eléctricos, cercana a la estética de Jorge Drexler.
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El componente religioso y simbólico está presente en su trabajo. Hernández mencionó referencias constantes a Dios, Eva y María Magdalena, influenciadas por su formación católica. “Creo en Dios, pero tengo libertad de hablar de mi sexualidad”, afirmó.
El proyecto incluye además una serie audiovisual compuesta por diez cortometrajes grabados en Bogotá, cada uno asociado a una canción del disco. Según explicó, cada pieza representa distintas dimensiones del amor y las relaciones.
Ella presentará el libro en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín y realizará una presentación en vivo con las diez canciones del álbum. También acaricia la idea de una gira de conciertos con este material, que le da voz al deseo de las mujeres.