Ni el susto que vivieron hace un año mientras disputaban una carrera de aventura por el municipio de Andes hizo que Diego Palacio Correa y Juan Diego Camargo se desencantaran de esta disciplina.
“Atravesamos por el resguardo indígena de Cristianía y casi nos linchan, por fortuna no pasó a mayores”, cuenta Palacio, en medio de risas, al recordar ese momento.
“Como uno ingresa por propiedades privadas siempre se está expuesto a que los dueños se enojen o que salga un perro a mordernos. Esa vez estábamos muy cansados y, al pasar por una de las casas indígenas en las que se veía ambiente, pedimos un vaso con agua pero los habitantes estaban embriagados, se enojaron y nos retuvieron. En un descuido salimos corriendo y logramos escaparnos”.
Ahora, ambos se vuelven a unir para actuar en una competencia que se reactiva en la ciudad luego de dos años y a la que prometieron regresar luego de terminar en las últimas posiciones en 2015.
Se trata de 7Cerros-Inder Medellín, en la que son conscientes que ser campeones sería un milagro pero, cruzar la meta, una bendición.
Como dúo se hacen llamar El Poder de Terminar, denominación que los llena de energía y motivación en una actividad atlética que requiere de gran resistencia física e inteligencia.
“Es la segunda vez que participamos en este certamen. La última, en los tres días de carrera, invertimos un tiempo de 42 horas. La idea ahora es mejorar ese tiempo, hacer más rápido las transiciones, finalizar sin lesiones y demostrarnos que sí podemos superar los desafíos que nos trazamos”, agrega Palacio, de 37 años de edad y quien es administrador del gimnasio El Molino, en Laureles.
Camargo, de 36 y zootecnista, recalca que lo más importante es gozarse la prueba. Tenemos claro que no nos vamos a matar por un podio, finalizar es el gran reto”.
Correa y Camargo llevan cuatro años en este tipo de competencias que, como reseña el primero, les genera varias ganancias para la vida.
“7Cerros es una carrera de sobrevivencia, así como las otras de aventura a las que acudimos. Saber cómo resolver problemas es nuestro mayor premio”, coinciden al agregar que corren con placer pese al sufrimiento que les genera el deporte que practican .
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