La sola imagen de Bernardo Redín Valverde hace evocar jornadas épicas del fútbol colombiano, como aquellas del Mundial de Italia-90 en el que marcó dos goles y tuvo destellos de crack.
Ese hombre de tez morena y cabello rizados que a sus 52 años de edad conserva la figura atlética de cuando lo llamaban “el socio de todos”, se pasea a diario por la sede deportiva de Atlético Nacional cumpliendo funciones de asistente técnico de Reinaldo Rueda.
Con una sonrisa en casi todas las respuestas, reflejo de su calidez y amabilidad, el papá de Julián (jugó en Academia y Pasto, pero tras una lesión se retiró del fútbol y ahora estudia Administración de Empresas) y Paula, habla de su presente y pasado con la misma tranquilidad con la que eludía rivales...