Pico y Placa Medellín
viernes
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Andrea se sintió atraída por esa pista de bicicrós que hay en el que fue su colegio. Insistió a sus padres por una bicicleta con tanto brillo en sus ojos que para Álvaro Escobar, su padre, fue imposible negársela.
Pero sufrió ante el primer obstáculo: “era la única niña, mis compañeros me molestaban y me decían que era un deporte de niños”.
La bicicleta quedó empolvada y la nueva atracción fueron las zapatillas, el balón naranja y las cestas. “Era muy buena en el baloncesto, pero no la llenaba el deporte”, revela su progenitor.
A los 12 años, el viejo amor la volvió a llamar y ella cedió ante aquel coqueteo. “Juan David Idárraga me dijo que, para evitar el bullying en el colegio, podría ir a entrenar en la Liga”. Allí, en el club Los Paisitas,...