La rutina diaria de entrenamiento de Patricia Franco es montar bicicleta. Y lo hace entre 60 y 80 kilómetros por carreteras que conducen al alto de Minas, Las Palmas, Oriente y Hatillo, que son sus vías preferidas. Precisamente hoy, Barbosa, es el trayecto elegido por Patricia y sus compañeros, para hacer la práctica final antes de asumir, mañana, el Reto El Escobero.
Esta deportista, que desde el 2008 no se pierde diferentes modalidades del Clásico EL COLOMBIANO, está lista para decir presente en la segunda edición que lleva a uno de los picos más altos del Valle de Aburrá.
“Soy una amante del ciclismo, lo disfruto mucho, es una de mis grandes pasiones, sólo corro, a nivel competitivo, el certamen de esta casa periodística. Me parece un evento muy organizado y esta familia de ciclistas es lo mejor del mundo”, dice Franco.
Son 11.9 kilómetros subiendo, que no dan respiro y se sienten mucho más, cuando la dureza de los 2.500 metros sobre el nivel del mar hacen su aparición. A eso no le teme Patricia, porque está preparada para los grandes retos.
“No se puede desconocer que es una carrera muy dura, exigente. Para mí siempre es un desafío subirla. No es muy gustadora para muchos ciclistas, por lo difícil, pero es emocionante poder realizarla”.
Reconoce que no es lo mismo cuando es competencia, a cuando se entrena, “pero igual, siempre voy a mi paso y llego, aunque hay más presión”.
Ella es una de las 24 damas que aceptaron El Reto.
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