“No hubo una sola persona en la caravana que no me haya brindado un gesto con el deseo de que ganara”, reconoce el antioqueño Álex Cano Ardila, quien ayer se consagró campeón de la edición 58 del Clásico RCN.
Su corona, la primera luego de dos subtítulos en 2012 y 2014, unió a todo el pelotón durante la carrera como una verdadera familia. Cano es el noveno paisa en conquistar la competencia.
“Eso es realmente lo que me llena, porque uno sabe que en esto a veces hay hipocresía, todos en el pelotón me dieron un apretón de manos, un abrazo o un gesto demostrando el deseo de que ganara y uno sabe cuándo las cosas son sinceras. Les agradezco a todos, porque cada uno tiene responsabilidades en sus equipos, pero sé que hay mucha gente feliz con mi título”, manifiesta el ciclista.
Tras 16 años como pedalista, 10 de ellos como profesional, en los que acumulaba subtítulos en las grandes carreras del país, además de numerosas victorias de etapas y clásicas regionales, el título de Cano, más que esperado por él, es un triunfo ansiado por su familia, amigos y la comunidad del ciclismo.
“Esta es una victoria esperada hace mucho tiempo por la que trabajamos y luchamos todos los días, él se la merece, además es nuestro primer título grande en Colombia, es una sensación indescriptible”, dice Jorge Arbeláez, técnico de Coldeportes-Zenú.
Ahora, luego de haberse subido varias veces en los costados laterales del podio (segundos y terceros lugares), Álex Cano disfruta treparse -como lo hizo el pasado viernes en el alto de Minas cuando se afianzó en el liderato de la general- en el cajón central, en lo más alto. Sueño cumplido.
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