Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
El paisa Samuel Vanegas cuenta cómo vivió el triunfo con el Once en 2004. Cinco cafeteros en la pelea este año
Ansiedad. Esa sensación intensa y persistente se apoderó de mi ese primero de julio de 2004. Había llegado el día de acariciar la gloria continental.
Como de costumbre me levanté temprano. Toda la noche anhelé que amaneciera rápido sobre la fría Manizales. Fui el primero en hacerlo y para calmar los nervios salí a caminar por los pasillos y zonas verdes de Termales del Otoño. Desde ese momento percibí la expectativa que había en la ciudad, en los rostros de los trabajadores del hotel, que nos saludaban y sonreían con ilusión.
El desayuno estuvo tranquilo. El almuerzo, fue difícil porque ninguno probó bocado. Como capitán me preocupé ante la escena, pero luego, en el refrigerio todos nos alimentamos bien.
Llegó el momento de ir al estadio. Estábamos felices y ni qué hablar de los hinchas, que nos acompañaron en los 15 minutos de trayecto hasta Palogrande, recorrido que se triplicó en tiempo esa tarde por la cantidad de gente en las calles. Se nos hinchó el pecho de orgullo al llegar al...