Pasó de ser un niño tímido a tener el carácter de un líder. Hace cinco años, cuando fue la figura de la Selección Colombia en la Copa América que se jugó en Brasil, en medio de la pandemia, era un muchacho que no hablaba mucho en la cancha, pero gritaba con sus movimientos, con las jugadas, los goles y el ímpetu que le ponía a su trabajo.
Ahora, Luis Díaz es uno de los capitanes del equipo nacional de mayores. No necesita la cinta en el brazo para que los compañeros lo escuchen. La experiencia y el nivel que ha acumulado en equipos de la elite de Europa como Liverpool y Bayern Múnich, son argumentos suficientes para que los colegas lo escuchen, lo respeten.
Puede leer: Entrenador de Portugal dice que duelo contra Colombia es un “termómetro” para lo que quieren mostrar en el Mundial
El carácter de Lucho se ha fortalecido en Alemania. Si bien no ha cambiado la personalidad risueña, alegre, que siempre lo caracterizó, ahora se ve mucho más exigente que en otros momentos. Seguro tiene que ver con que en su día a día tiene cerca a futbolistas como el inglés Harry Kane o el alemán Joshua Kimich, deportistas que por lo general son perfeccionistas.
El regaño de Luis Díaz a Álvaro Montero
Díaz ya tiene impregnada una dinámica de máxima exigencia. Además, se ha convertido en un “animal competitivo”. El futbolista guajiro, de 28 años, siempre ha tenido la costumbre de correr todos los balones. Ahora lo hace con mayor inteligencia y aprovecha que ha madurado tanto en lo físico como en lo mental. El extremo colombiano también ha desarrollado un mejor entendimiento del juego.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿En qué equipo juega Luis Díaz actualmente (2026)?
- Luis Díaz juega en el
Bayern Múnich de Alemania, tras un exitoso paso por el Liverpool de Inglaterra. Su estancia en la Bundesliga ha fortalecido su carácter competitivo y perfeccionismo técnico.
- ¿Qué le dijo Luis Díaz a sus compañeros tras el partido con Francia?
- Díaz se mostró molesto por la desconcentración del equipo. Se le vio gritando instrucciones al arquero Álvaro Montero (“habla, habla”) y pidiendo mayor intensidad defensiva ante el dominio francés.