Cuando tenía cinco años y en medio de su inocencia, Mateo Cano metió la mano derecha en la máquina con la que cortaban el pasto para alimentar los caballos. En el accidente, en su natal Sopetrán, perdió los cinco dedos.
El hecho afectó emocionalmente a su mamá que con el tiempo logró que esos amargos recuerdos, como la extremidad de Mateo, cicatrizaran.
El niño creció y ni sus familiares ni él sintieron la necesidad de una prótesis. Hacía todas las actividades con normalidad y hoy en día asegura que no estaría dispuesto a someterse a ningún tratamiento. “Jamás me he acomplejado por eso, la falta que me hace es mínima. Yo manejo carro, hago todo sin problemas. Siempre estuve rodeado de gente de mucha calidad”, dice este representante de la provincia que se enamoró del fútbol desde chico.
Cuenta que era un volante de creación de calidad, pero en su pueblo no encontró las oportunidades para proyectarse como jugador profesional. A los 17 años empezó a pitar, labor que hoy en día, cuando tiene 25, lo llena de gratitud.
Primero hizo parte de Arbiantioquia, el único colegio que tenía la región. Hoy en día está vinculado a la Corporación Arbitral Social y Deportiva de Antioquia que dirige el internacional Wílmar Roldán, en la que valoran su dedicación y disciplina.
“Mateo es un muchacho emprendedor y comprometido que ha sabido superar las dificultades”, dice su colega Róbinson Monsalve.
Hace cinco años dirige en la categoría C. También confiesa que es consciente de la dificultad de alcanzar la escarapela Fifa, por la edad y el proceso que la entidad exige, pero se ilusiona con pitar en los torneos de la Dimayor.
Es asistente, aunque en los campeonatos de la Liga y en los intermunicipales actúa, igualmente, como central.
Admira a los hermanos Roldán (Wílmar y Miguel), árbitros profesionales, porque sus historias se asemejan mucho a él: “salidos de la provincia y con empuje, tesón y sacrificio alcanzaron un lugar en el fútbol”.
También menciona al exárbitro Juan Manuel Gómez, quien lo ha impulsado en sus labores, pues además de ser árbitro es un reconocido líder deportivo del occidente antioqueño, donde dirige equipos y organiza campeonatos. Creció superando obstáculos y nada lo limita.
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