A menos de 80 días para que el balón ruede en el Estadio Azteca de Ciudad de México, el Mundial 2026 se perfila como la edición más lucrativa y, simultáneamente, la más controvertida en la historia de la Fifa. Mientras los organizadores proyectan una fiesta de “entradas agotadas”, un complejo tablero geopolítico y un sistema de precios calificado como “exorbitante” amenazan con excluir al hincha tradicional de las tribunas de Estados Unidos, México y Canadá.
Para la cúpula de la Fifa, encabezada por su vicepresidente Víctor Montagliani, las preocupaciones políticas son un “ruido inevitable” que pasará a segundo plano el 11 de junio. No obstante, los desafíos actuales no tienen precedentes: la federación iraní ya gestiona reubicar sus partidos fuera de suelo estadounidense ante el temor por la seguridad de su plantel bajo la administración Trump.
Esta tensión contrasta con la estrecha relación entre Gianni Infantino y el presidente de EE. UU., quien recientemente recibió el “Premio de la Paz de la Fifa”, una alianza que busca aceitar la diplomacia del fútbol a pesar de las estrictas medidas de control migratorio que dificultan la obtención de visados para miles de aficionados.
En paralelo, México intenta disipar las dudas sobre la violencia del crimen organizado mediante una “relación sólida” con el gobierno federal para garantizar la seguridad en sus sedes.
Conflicto en Oriente Medio
La Fifa quiere que su Mundial 2026 de fútbol se dispute con la presencia de “todos los equipos” a pesar de las dudas que existen sobre el caso de Irán después de la ofensiva armada lanzada por EE. UU.
El deseo de la entidad es ver a todos los seleccionados que participan en el certamen “compitiendo en un ambiente de fair play y respeto mutuo”.
El presidente Infantino hizo un llamado a la paz y reafirmó “el rol clave del fútbol para unir a los pueblos en estos tiempos de turbulencias geopolíticas permanentes”, sin mencionar de manera expresa la situación en Irán.
Por su parte, el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, afirmó que su país “boicotea a Estados Unidos” pero “no el Mundial”, apuntando implícitamente a la necesidad de una relocalización de sus partidos (llevarlos a México). El programa oficial prevé que Irán se enfrente a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, y luego a Egipto en Seattle, por el Grupo G.
Precios de boletas por las nubes
En el plano económico, la expansión a 48 selecciones se ha convertido en una mina de oro que generará ingresos por 11.000 millones de dólares. Sin embargo, este éxito financiero recae directamente sobre el bolsillo del espectador. La demanda “demencial” de 508 millones de solicitudes para solo 7 millones de boletos impulsó la implementación de la “tarificación dinámica”, un sistema que ha elevado las entradas más baratas de los 21 dólares prometidos inicialmente a los 60 dólares actuales.
La situación es más crítica para la final en Nueva Jersey, donde los mejores asientos alcanzan los 8.680 dólares, provocando que la Organización de Aficionados Europeos (FSE) demande a la Fifa ante la Comisión Europea por abuso de monopolio. En el mercado de reventa, la locura no tiene techo: una localidad de categoría 3 para la final ha llegado a cotizarse en 143.750 dólares.
Prepare el bolsillo
La experiencia turística en Norteamérica también será una odisea de gastos adicionales. Mientras plataformas como Airbnb lanzan campañas publicitarias para dormir en una suite del Estadio Azteca junto a la leyenda Hugo Sánchez, el hincha promedio enfrenta costos logísticos prohibitivos.
Viajar sin el permiso ESTA (Electronic System for Travel Authorization), al que solo acceden ciudadanos de naciones como España, Chile (único latinoamericano actualmente), Italia, Francia, Alemania, entre un total de casi 40 países, implica un gasto extra de 185 dólares en visados, a lo que se suman tarifas de parqueo en estadios que oscilan entre los 75 dólares en Atlanta y los 300 dólares en Los Ángeles.
Ante esta barrera económica, las zonas de fanáticos o “Fan Festivals” aparecen como la única alternativa, aunque algunas, como la de Nueva York, han sorprendido al ser de pago.
Para los rezagados que aún sueñan con asistir, el calendario entra en su recta final. Este 1° de abril, la Fifa abrirá su cuarta y última fase de venta bajo el principio de “primero en llegar, primero en ser atendido”, mientras que el 2 de abril se reactivará la plataforma oficial de intercambio de boletos. Será el último capítulo de una carrera contra el tiempo y la billetera antes de que la atención se traslade, finalmente, a lo que ocurra dentro de las canchas.
¿Cómo cazar entradas para el Mundial?
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