Ya va de salida del ciclismo profesional, pero nunca dejó la timidez perpetua que caracteriza su personalidad. Cuando sube al podio de una carrera, por momentos, da la sensación de que quisiera escapar, encerrarse en sí mismo, celebrar en privado y no ante los ojos de tanta gente que lo aclama.
Nairo Quintana, el “halcón montañero” que Carlos Vives describe en su canción “El Orgullo de mi Patria”, volvió a darle una alegría a Colombia en el ciclismo europeo después de cuatro años (la última vez fue en febrero de 2022, cuando ganó el Tour de Los Alpes Marítimos), el domingo, cuando se quedó con la Vuelta a Asturias 2026.
El boyacense, que corre su última temporada como profesional en el Movistar que tantas alegrías le dio la década pasada, finalizó primero en la clasificación general con un tiempo acumulado de 14 horas, 30 minutos y 46 segundos.
Le sacó 25 segundos de diferencia a Adriá Pericas, del UAE, quien terminó segundo. El ibérico buscó la épica en la cuarta etapa: terminó segundo, a 17 segundos de Édgar Cadena, el ganador de la fracción con 3:39:59. Sin embargo, no consiguió ampliar diferencia con Quintana, que cruzó cuatro en el día con la misma diferencia respecto del ganador.
¿Nairo Quintana es el ciclista activo con más títulos de Clasificación General?
Nairo Quintana es un hombre de montaña. No solo porque escalando en ellas, sobre la bicicleta, ha logrado sus mejores resultados. También debido a que creció en la vereda La Concepción de Cómbita, en su natal Boyacá.
En ese lugar la gente, por lo general, es tranquila. Quintana heredó la timidez de sus padres. Luis Quintana es un hombre de pocas palabras. Doña Eloísa Rojas, la madre del corredor, también lo es. En la tienda que tiene en la vía que lleva hacia Tunja maneja un perfil bajo: atiende con amabilidad, pero no se aprovecha del rótulo de madre de una estrella.
Su hijo actúa igual. Siempre maneja un perfil bajo. En Asturias, cuando salió para recibir la camiseta azul y el trofeo en forma de cruz que lo certificaban ganador de la competencia, se mostró apenado, como si fuera su primera vez en ese lugar, ante los vítores de la gente.
En los días posteriores a su victoria, Nairo descansará. Después se preparará para continuar su campaña de despedida, en la que se especula con que correrá La Vuelta a España. Después de eso, se irá de los reflectores públicos y se refugiará en la timidez perpetua que nunca lo abandonará.