Con marcha firme y una sonrisa que ilumina su rostro el hombre fornido y de tez morena arriba al sitio maltrecho que si no fuera por la presencia de uno que otro entrenador, cualquiera pensaría que está abandonado. Es sábado temprano y los deportistas tuvieron descanso, luego de una semana intensa de prácticas bajo el calor del Urabá antioqueño.
Esta vez Abelardo Parra no está allí para impartir enseñanzas a sus alumnos como lo ha hecho durante 30 años. Llegó a cumplir una cita para hablar de su actividad como forjador de campeones, a evocar batallas de la vida y el deporte que ama, muchas con final feliz.
Tiene puesta una camiseta amarilla con rayas azules y sin mangas que deja ver los músculos que formó en sus épocas de pugilista, y que combina...
Petro planeaba reunirse con el alcalde de Nueva York, pero el gobierno Trump amenazó con arrestarlo si realizaba actividades diferentes a su agenda en la ONU