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La Selección Colombia enciende la ilusión en Guarne: aficionados, figuras y un gran ausente este jueves

La Selección Colombia atendió a los medios este jueves en Guarne en medio de la expectativa de los aficionados, las primeras declaraciones de Gustavo Puerta y Camilo Vargas, y el misterio por la ausencia de Jhon Durán.

  • Camilo Vargas fue de los hombres elegidos para dialogar con la prensa en Guarne. FOTO FCF
    Camilo Vargas fue de los hombres elegidos para dialogar con la prensa en Guarne. FOTO FCF
hace 1 hora
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Desde muy temprano, este jueves, la sede deportiva de Atlético Nacional en Guarne amaneció distinta. El movimiento habitual de las montañas antioqueñas fue reemplazado por la ilusión. A las afueras del complejo comenzaron a reunirse aficionados vestidos con camisetas amarillas, algunos cargando banderas, otros sosteniendo celulares listos para capturar aunque fuera un saludo fugaz. Había padres con sus hijos, niños aferrados a balones y camisetas esperando ver de cerca a los jugadores de la Selección Colombia. No importaba la distancia ni las restricciones: bastaba con sentir que, detrás de esos portones, estaban los hombres llamados a representar al país.

Mientras afuera crecía la expectativa popular, adentro el ambiente era distinto. Más sobrio. Más silencioso. Los periodistas aguardábamos la autorización para ingresar, pendientes de cualquier movimiento, atentos a la posibilidad de escuchar las primeras voces de esta reunión de la Selección. No era todavía una concentración oficial, pero sí un primer encuentro que comenzaba a tomar temperatura mundialista.

Finalmente llegó el momento de entrar. Los aficionados tuvieron que quedarse del otro lado de la reja, resignados a mirar desde lejos, mientras los medios fuimos conducidos hacia un espacio cercano a la cancha principal. Allí nos organizaron frente al césped impecable de Guarne, esperando la salida de los primeros futbolistas que ya se habían unido a la convocatoria.

A lo lejos empezaron a aparecer las siluetas de los jugadores caminando con tranquilidad. Entre ellos venían dos generaciones distintas de la Selección: la juventud prometedora de Gustavo Puerta y la experiencia consolidada de Camilo Vargas. Primero habló el volante, uno de los futbolistas colombianos con mayor proyección y que sueña con meterse definitivamente en la lista final de 26 jugadores.

Puerta se acercó a los micrófonos rodeado de cámaras y grabadoras. Con serenidad y una sonrisa tímida habló de su regreso al combinado nacional. “La verdad que muy contento por estar nuevamente acá en la Selección y nada, ahora a prepararnos, a seguir haciendo las cosas bien y seguir aprovechando esta oportunidad”.

El mediocampista también hizo un balance de la temporada que acaba de vivir con el Racing Club de Santander, donde logró el ascenso, experiencia que considera clave en su crecimiento futbolístico y personal.

“Ha sido una temporada linda consiguiendo el ascenso. Entonces, muy feliz de poder hacer las cosas bien allá y ahora estar acá”.

La competencia en la mitad de la cancha colombiana es feroz. Nombres como Jefferson Lerma y Richard Ríos elevan el nivel de exigencia para cualquiera que aspire a ser titular. Sin embargo, Puerta asumió el reto con naturalidad.

“En la Selección hay una competencia sana. Es cierto que tengo compañeros de muy alto nivel, pero bueno, tengo que seguir haciendo el buen trabajo que vengo haciendo y ya las cosas se darán”.

En medio del desorden habitual de las zonas mixtas, entre preguntas cruzadas y periodistas tratando de abrir espacio, el volante también dejó claro que mantiene los pies sobre la tierra. Sabe que está cerca, pero todavía no se siente dentro de la lista definitiva. “Aún no estoy en los 26, pero es cierto que estoy ahí, estoy cerca”.

Su discurso reflejó ambición, aunque también prudencia. Cuando habló del Mundial, lo hizo pensando en grande, pero sin caer en triunfalismos. “La mente y el sueño de todos es traer el Mundial y bueno, estamos trabajando y hemos trabajado para eso, así que ese es el objetivo”.

Luego apareció el análisis del grupo y de los rivales. Aunque reconoció el peso de Portugal, Puerta insistió en que el equipo no puede adelantarse mentalmente. “Portugal es un reto, pero antes de Portugal hay dos equipos que hay que vencer, que son Uzbekistán y la República Democrática del Congo. Hay que pensar paso a paso, primero en el primer partido y ahí seguir avanzando”.

También hubo espacio para explicar su evolución futbolística en Europa. El paso por el fútbol español, según contó, lo transformó especialmente en lo táctico y en la relación con el balón. “El tener mucho más el balón en mis pies me ha dado también ese plus para jugar mejor y también para estar acá. Gracias a Dios pude llegar a un club donde tenemos mucho el balón, es un equipo que propone mucho, entonces creo que he dado un salto de calidad en esos aspectos”.

Tras la juventud llegó la experiencia. Camilo Vargas tomó el lugar frente a los micrófonos con la serenidad que lo caracteriza. El arquero habló con el tono de quien ya ha vivido procesos largos y sabe lo que significa competir con la camiseta de Colombia. “Sí, queremos llegar lo más alto posible, queremos competir y en este proceso hemos competido al máximo nivel, con selecciones muy fuertes”.

El guardameta insistió en la importancia de medirse frente a las mejores selecciones del mundo y mantener la ambición intacta. “Tenemos la oportunidad de competir con grandes selecciones y hacer el mejor Mundial”. Y, como suele suceder en torneos cortos, Vargas recalcó el peso del debut. “Hay que tratar de ganar el primer partido, tratar de competir y tratar de sacar un resultado positivo, que eso te va a abrir las puertas”.

Las declaraciones terminaron y entonces la atención se trasladó nuevamente al campo de entrenamiento. Todos esperábamos la salida del resto de futbolistas. Fue entonces cuando comenzaron a aparecer nombres pesados: Dávinson Sánchez, Álvaro Montero, James Rodríguez, Richard Ríos, Déiver Machado y Juan Camilo Portilla caminaron hacia la cancha principal mientras fotógrafos y camarógrafos se apresuraban para capturar cada imagen.

Pero entre todos esos nombres había una ausencia imposible de ignorar. Las preguntas comenzaron a repetirse casi de inmediato: ¿dónde estaba Jhon Durán? El delantero aparece en la prelista y además se encuentra en Medellín. La inquietud rondó entre periodistas y aficionados hasta que apareció Néstor Lorenzo.

El técnico se acercó unos segundos, saludó cordialmente a quienes estábamos en el lugar y dejó una frase corta, seca y contundente. “Vengo a saludar, no a hablar”. Además mostró la imagen de la Virgen de Luján en la pizarra que tenía en las manos mientras se dirigía nuevamente hacia donde estaban los futbolistas.

Lo cierto es que en Guarne no estarán los 55 preseleccionados. Apenas es una reunión parcial, una especie de acercamiento previo en el que todavía faltan varios nombres por integrarse. Tampoco se trata de una concentración formal: los jugadores que tienen residencia en Medellín pueden ir y volver a sus casas, mientras que los demás permanecen hospedados en el Hotel Intercontinental.

Para completar el entrenamiento, al grupo principal se sumaron varios futbolistas juveniles de las categorías sub-17 y sub-20 de Atlético Nacional, quienes sirvieron de apoyo en los trabajos dirigidos por el cuerpo técnico.

La prensa apenas pudo observar 15 minutos de práctica. El tiempo suficiente para registrar imágenes, tomar fotografías y confirmar que la Selección empieza a tomar forma. Luego llegó la petición habitual: abandonar nuevamente la sede.

Afuera, mientras tanto, la espera continuaba intacta. Los aficionados seguían apostados junto a la entrada con la esperanza de ver salir a sus ídolos. Algunos buscaban un saludo, otros una fotografía lejana, otros simplemente el privilegio de mirar por unos segundos a los futbolistas que cargarán sobre sus hombros la ilusión de todo un país. En Guarne, entre montañas, cámaras y expectativas, la Selección empezó a sentirse más cerca.

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