Ayer se cumplieron 40 años del trágico accidente automovilístico que acabó con la vida de Nino Bravo, el 16 de abril de 1973, en la localidad española de Villarubio.
Como muchas leyendas de la música popular, la de Nino está marcada por la fugacidad y una muerte temprana. Al momento del accidente tenía apenas 28 años.
Para Sandro Muñoz, director de La Voz de Colombia-Bésame, Nino es toda "una leyenda de la música romántica". Apunta el también conductor de la tradicional emisora de Medellín que es curioso que los oyentes incluso siguen pidiendo su música, prefiriéndola sobre la de muchos autores contemporáneos.
De acuerdo con el coleccionista de baladas Reinaldo Vélez, la voz de éxitos como Un Beso y una Flor, Libre y América no era tan conocida en el país, donde se había presentado un año antes de morir. Más precisamente, en el escenario de la Media Torta de Bogotá.
Sin embargo, apunta, su temprana desaparición contribuyó al crecimiento de su nombre. "Lo más importante de Nino Bravo es que era un artista que apenas estaba comenzando en el medio artístico. La gente empezó a especular que si no hubiera muerto hubiera sido el mejor cantante del mundo", señala.
El próximo domingo, con una programación especial La Voz de Colombia continuará el homenaje al cantante español que, quien según Vélez se convirtió en punto de referencia.
"Indudablemente a nivel latino es un cantante que muchos han querido imitar ", advierte.
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